sábado, agosto 30, 2025

Santo Dominguito del Val, el niño mártir olvidado del martirologio "por respeto a los hermanos mayores", 31 de agosto

 


El israelita Samuel, en el famoso proceso iniciado el año de 1475 contra los judíos de la ciudad de Trento, afirmó que, al empezar a extenderse por todo el mundo la Religión cristiana, los rabinos de Babilonia y sus contornos tuvieron junta para tratar de los medios más conducentes a dar estabilidad a la Sinagoga, cuarteada y próxima a derrumbarse con la dispersión general de los miembros de su secta.

Por consejo de los más sabios, decidióse que debían sacrificarse por Pascua un niño cristiano. La sangre de esta víctima, inmolada como Jesucristo, debía mezclarse con los acostumbrados manjares de la cena. Declararon dicho rito obligatorio, y como tal lo consignaron en el Talmud de Babilonia. Los judíos de Occidente, por temor a la justicia, no dejaron escrito este rito, pero transmitíanlo a sus hijos verbalmente.

¿Puede darse tormento más atroz que la crucifixión, para los delicados miembros de un niño de corta edad? Pues con este cruel suplicio, martirizaron a innumerables infantes cristianos, entre ellos a Santo Dominguito de Val, gloria de Zaragoza y de España.

En 1240, Dios bendijo la unión de Sancho del Val, notario de la ciudad, e Isabel Sancho con la llegada de su hijo Dominguito. Los padres se desvelaban para criar al niño en la piedad y santo temor del Señor. Y así, Dominguito fue un piadoso monaguillo que asistía a diario a los cultos además de participar con otros niños en el coro.

El 31 de agosto de 1250, cuando Dominguito iba de camino de la Catedral a su casa, fue engañado por un judío llamado Albayuceto quien lo condujo hacia la judería de la ciudad. Una vez llegados a una casa, un grupo de otros judíos les estaban esperando y comenzaron a torturar al pobre niño, al que clavaron en una cruz y le infringieron heridas hasta causarle la muerte.

Tras el crimen del inocente niño, los judíos procuraron hacer desaparecer el cuerpo. Le cortaron la cabeza y los pies, que lanzaron al pozo que tenían en la casa, mientras que el resto del cuerpo lo enterraron en la orilla del Ebro, muy cerca del actual pozo de San Lázaro junto al Puente de Piedra. Mientras, la ciudad se volvía loca buscando al niño desaparecido hasta que un día dos pescadores que estaban en el río vieron cómo un fuerte rayo de sol descendía de los cielos y comenzó a iluminar un punto concreto de la orilla. Los pescadores acudieron allí y empezaron a cavar hasta que encontraron los restos de Dominguito. Se revelaba el misterio de qué había sido del niño, siendo una señal divina la que mostró dónde se encontraba su cuerpo. 

Dominguito de Val fue canonizado el 9 de Julio de 1808 por el Papa Pío VII, siendo hoy en día Patrón de los infanticos (niños cantores de la Catedral de Zaragoza) y sus restos fueron enterrados en la misma Catedral donde acolitaba, en una magnífica capilla dedicada a él. 

 

 

 

 

 

 


jueves, agosto 28, 2025

“Panel con San Agustin y el diablo", simbología de la pintura de Michael Pacher

 


Hay mucho que asimilar al ver esta pintura. Primero, "El diablo entregando a San Agustín el libro de los vicios" no es el título real de la pintura. Es un título descriptivo que se suele utilizar para identificarlo, pero el título original es simplemente "Panel con San Agustín y el Diablo".

La pintura es un óleo sobre tabla de madera, creada en algún momento entre 1455 y 1498. Originalmente era parte de un retablo, Retablo de los Padres de la Iglesia, del monasterio de Neustift cerca de Brixen, en Tirol del Sur, Italia. Sin embargo, ahora se encuentra en la Alte Pinakothek de Munich, Alemania.

Las figuras centrales son San Agustín y el Diablo. San Agustín está sentado con túnica de obispo, luciendo pensativo y ligeramente aprensivo. El Diablo, una figura grotesca con cuernos, garras y alas de murciélago, le presenta alegremente un gran libro titulado "Libro de los vicios”

La pintura es rica en simbolismo. El libro representa la tentación y el pecado, mientras que el contraste entre la conducta tranquila de San Agustín y el júbilo del Diablo resalta la lucha constante entre el bien y el mal. La pintura también sirve como recordatorio de la importancia del arrepentimiento y el poder de la fe para vencer el pecado.

El Diablo, de Michael Pacher, es un bufón grotesco, un pregonero de pecado en carnaval. Cuernos como pretzels retorcidos coronan su cabeza, sus alas de murciélago se despliegan como invitaciones macabras y una sonrisa, amplia y con dientes, le divide el rostro. Pero no es sólo el frente de este demonio lo que congela a los espectadores. Es lo que se esconde en la parte de atrás, una segunda cara más pequeña, que mira hacia afuera con una mirada traviesa y cómplice.

La conmoción de este rostro oculto es visceral. Doblamos la esquina del lienzo, esperando sólo la cola puntiaguda del Diablo, y nos enfrentamos a este eco, este reflejo burlón de su propia depravación. Es un puñetazo visual en el estómago, un recordatorio de que el mal no es sólo una actuación, no sólo un disfraz que debe ponerse y desecharse. Es profundo, incrustado en el tejido mismo del ser.

Esta segunda cara lo dice todo, un coro silencioso de las bulliciosas burlas del Diablo. Susurra sobre secretos compartidos en las sombras, sobre pecados que se pudren en los rincones oscuros del alma. Es un recordatorio de que el Diablo no es sólo un tentador externo, sino una parte de todos nosotros, una sombra que nunca podremos superar por completo.

Y así, el shock da paso a la contemplación. Miramos hacia el abismo detrás del diablo y, al hacerlo, nos vemos obligados a enfrentar el abismo dentro de nosotros mismos. La obra maestra de Pacher no es sólo una escena de la vida de un santo; es un espejo frente a la humanidad, un recordatorio de que la batalla entre el bien y el mal no se libra en grandes campos de batalla, sino en los rincones ocultos de nuestros propios corazones.

La conmoción, entonces, no es sólo una sorpresa fugaz, sino un catalizador para la introspección, una sacudida que nos despierta a las complejidades de la moralidad y la danza siempre presente entre la luz y la oscuridad interior. Es una conmoción que perdura, un recordatorio de que el rostro del Diablo en la parte trasera no es sólo un detalle oculto, sino un símbolo de la lucha siempre presente que todos libramos contra nuestros propios demonios.

Fuente: ARTISTICORD

Michael Pacher (c. 1435 – 1498) fue una figura fundamental en el mundo del arte de finales del siglo XV. Nacido en la región del Tirol (ahora parte de Italia y Austria), se convirtió en un renombrado pintor, escultor y tallador de madera, dejando tras de sí un legado de obras increíblemente complejas y expresivas.


martes, agosto 26, 2025

La mentira jamás es lícita (narración del Padre Gabriel María)

 


La mentira jamás, jamás, bajo ningún aspecto, puede ser lícita. ¿Que es la mentira? La mentira es um testimonio que se da contra la propia conciencia”, esa es la definición de MENTIRA.

Se la comparamos con el 5° mandamento de NO MATAR, es claro, es no tomar la vida de otro... pero existen casos en que ese mandato no es suprimido pero sí el objeto que prohibe ese mandamiento cuando está por encima de uma ocacion normal.  Por ejemplo, si estoy defendiendo mi vida al punto de tomar la vida de aquel que injustamente me ataca, en una guerra, por ejemplo, yo no estoy pecando. El objeto de matar, en ese caso no es pecado, en cambio, mentir, SIEMPRE, SIEMPRE SERÁ PECADO porque es um mal intrínseco*

Video AQUI

*NR: “mal intrínseco”, es un acto que es malo en sí mismo, por su propia naturaleza, independientemente de las circunstancias o las intenciones de quien lo realiza.







domingo, agosto 24, 2025

Un relato asombroso de San Luis Rey de Francia, 25 de agosto

 


Un día le dijeron al Rey Luis IX, que había ocurrido un milagro eucarístico en la capilla del Catillo. Él respondió: "No necesito verlo. Creo en la presencia de Cristo en la Eucaristía tan firmemente como si lo viera con mis propios ojos."

El relato es una anécdota ampliamente conocida, pero no parece provenir de una fuente histórica verificable o de los biógrafos directos del rey. Más bien, es una historia que ha sido transmitida a lo largo del tiempo para ilustrar la profunda fe del monarca.

Aunque los biógrafos de San Luis, como Jean de Joinville, que era su amigo cercano y consejero, atestiguaron su gran piedad, su devoción a la Eucaristía y su caridad, el relato específico del "milagro" y su respuesta no se encuentra en las principales crónicas de su vida. El rey era conocido por asistir a misa a diario, y su piedad era un rasgo central de su vida, pero no hay registros históricos que confirmen este evento específico.

La historia se ha popularizado en la tradición católica como un ejemplo de la virtud de la fe, particularmente la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía sin necesidad de una prueba sensible o "milagrosa". La frase atribuida a San Luis, "dejad que vayan a verlo los que no creen, que yo creo firmemente como si lo viera con mis propios ojos", es una poderosa enseñanza que se ha utilizado a menudo en la catequesis y en la literatura religiosa para destacar la1 superioridad de la fe sobre la necesidad de signos.


miércoles, agosto 20, 2025

Santa Juana Francisca de Chantal, 21 de agosto (una despedida sobrenatural con su tutor)

 


Lamentablemente —o quizá, providencialmente— esta fiel discípula no había tenido la oportunidad de ver a san Francisco de Sales, su tutor, su confesor, su guía,  en el momento de su muerte, de oír un consejo que pudiera transmitir a sus hijas espirituales, de recibir una última mirada del guía que la dejaba para siempre… Estos dos grandes santos que, juntos, marcaron la historia con su piadosa confraternidad, se separaron sin despedidas. ¿Por qué? Para purificar su afecto en el fuego de la confianza y hacerlo semejante al sublime amor que envuelve a la Trinidad Beatísima.

Arrodillada ante el cuerpo inerte del obispo de Ginebra, Santa Juana suspira en su interior por un postrer gesto de paternidad. En determinado momento, le coge reverentemente la mano y la pone sobre su cabeza y, para sorpresa y asombro de las religiosas que asisten a la escena, él restituye inmediatamente esa manifestación de estima con la dulzura que tanto lo había caracterizado en vida, ¡acariciándola durante unos instantes!

Este hecho milagroso —que algunos afirman que ocurrió antes del entierro de San Francisco de Sales, en enero de 1623, y otros lo sitúan en agosto de 1632, cuando fueron exhumados los restos del santo prelado y lo encontraron incorrupto—, ilustra la intensidad del amor que unió a los dos santos en la tierra, hasta el punto de sobrepasar los límites de la eternidad.



martes, agosto 19, 2025

San Bernardo, el santo de Maria, 20 de agosto

 


Entrando un día san Bernardo en la iglesia mayor de Espira, ciudad de Alemania y cámara del imperio, acompañado de todo el clero y de gran muchedumbre del pueblo, se arrodilló tres veces en tres lugares diferentes y dijo: 

En el primero: O Clemens; en el segundo: O pía; en el tercero: O dulcís virgo María,

Y en memoria de esta salutación del santo, hoy día en la misma iglesia están tres láminas de metal, en que se leen estas palabras y todos los días se canta la Salve Regina con gran solemnidad. Recémosla nosotros cada día devotamente, para mostrarnos también hijos de tan clemente, piadosa y dulcísima Madre.

Oración: Oh Dios, que diste a tu pueblo al bienaventurado Bernardo por ministro de la salud eterna, concédenos que tengamos por intercesor en los cielos al que en la tierra tuvimos por maestro de santa vida. Por JCNS. Amén.

El Acordaos —oración atribuída a San Bernardo de Claraval— es la mejor oración para mostrar nuestra confianza en la Virgen María, pues Ella es Madre cle mentísima; una Madre que está siempre pendiente de todos, y cada uno, de sus hijos.

Es la súplica de un hijo que se ve necesitado de los cuidados maternales de María para vencer las tentaciones del enemigo. Un hijo que ruega e implora humildemente, reconociéndose indigno y pecador, la protección siempre poderosa de la Madre de Dios, para que en ningún momento le deje solo. Un hijo que sabe que sin la ayuda de la Virgen no es capaz de salir victorioso en las batallas que tiene que Iuchar durante esta vida para alcanzar la gloria del Cielo.

Oración completa AQUI




lunes, agosto 18, 2025

Cuarta aparición de Fatima, "Rezad, rezad mucho..." 19 de agosto de 1917

 

“Estando con las ovejas, en compañía de Francisco y de su hermano Juan, en un lugar llamado Valinhos, y sintiendo que alguna cosa sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora viniese a aparecérsenos, y dándome pena que Jacinta se quedase sin verla, pedimos a su hermano Juan que fuese a llamarla.”

“Entretanto vi, con Francisco, el reflejo de la luz que llamábamos relámpago, y habiendo llegado Jacinta, un instante después, vimos a Nuestra Señora sobre una carrasca.”

—¿Qué es lo que Vd. quiere de mí?

Quiero que sigáis yendo a Cova de Iría el día 13; que continuéis rezando el Rosario todos los días. El último mes haré un milagro para que todos crean.

—¿Qué es lo que Vd. quiere que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

Que hagan dos andas: una, llévala tú con Jacinta y dos niñas más, vestidas de blanco; y otra, que la lleve Francisco y tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario; lo que sobre es para ayudar a una capilla que deben hacer.

—Quería pedirle la curación de algunos enfermos.

—Sí; a algunos los curaré durante el año.

Y tomando un aspecto más serio dijo:

Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno, por no tener quien se sacrifique y pida por ellas.

Y como de costumbre comenzó a elevarse en dirección al naciente.





domingo, agosto 17, 2025

Santa Elena de la Cruz, 18 de agosto

 


Constancio casó con Elena, hermosísima doncella, muy avisada y honesta, y tuvo de ella al gran Constantino. Elena su madre se hizo cristiana, y después se convirtió también su hijo a nuestra santa religión. Viendo los judíos, que aquel a quien sus padres habían crucificado era tenido por verdadero Dios y adorado del mismo emperador y de los grandes de su imperio, se alteraron mucho y pretendieron rebelarse; pero fueron castigados severamente. Dejadas pues las armas, quisieron con las letras y disputas oscurecer la gloria de Jesucristo, y persuadir a santa Elena y al emperador su hijo, que habían de mudar de religión y tomar la de los judíos: y para sosegarlos, se dio orden que viniesen a Roma los más insignes letrados de los judíos y que acerca de ella disputasen con san Silvestre, vicario de Jesucristo; y el santo pontífice, en presencia del emperador y su madre, los convenció y confundió de tal manera que no supieron que responder, ni más hablar.

Después que en Nicea se celebró aquel famoso y universal concilio en el que se condenó la perversa doctrina de Arrio, tuvo santa Elena revelación del cielo de ir a Jerusalén, y visitar aquellos santos lugares consagrados con la vida y muerte de Cristo y buscar en ellos el precioso madero de la santa Cruz. Fue la santa emperatriz, cargada de años, con grandes ansias de hallar tan precioso tesoro y manifestarle al mundo, y el Señor cumplió sus deseos, y declaró con evidentes milagros, ser aquella la misma cruz, en que murió el Autor de la vida.

La santa emperatriz mandó edificar un suntuoso templo junto al monte Calvario, donde había hallado la santa Cruz, otro en la cueva de Belén y otro en el monte Olivete; los cuales dotó y enriqueció de muchos y preciosos dones. Visitó también los monasterios de vírgenes consagradas a Dios con tan rara modestia, que ella misma, vestida pobremente, les daba aguamanos y servía de rodillas: y después de haber andado por otros lugares y provincias de Palestina, y mandado edificar en ellos muchas iglesias y oratorios, y repartido largas limosnas y dado libertad a los presos de las cárceles en honra de Jesucristo, volvió, siendo ya de ochenta años, a Roma, donde estando presente el emperador Constantino, su hijo y sus nietos, después de haberles dado muy santos consejos y su bendición, entregó su espíritu al Creador.

Reflexión: ¿Cómo pudieron imaginar los judíos deicidas que aquella Cruz tan afrentosa en que pusieron a Cristo, había de ser adorada de las gentes y puesta como el más precioso ornamento de las coronas de los emperadores del mundo? Es un acontecimiento que ha durado ya largos siglos. Y ¿cómo podrían creer los modernos enemigos de la Cruz de Cristo y de su Iglesia que esta misma Cruz ha de triunfar finalmente de todo el mundo universo? Será también un acontecimiento: porque escrito está que cuando llegue la plenitud de las naciones, se convertirá Israel, y que el Crucificado ha de atraer a sí todas las cosas.

Oración: Oh Señor Jesucristo que revelaste a la bienaventurada Elena el lugar donde estaba oculta tu santa Cruz, para enriquecer a tu Iglesia con este tesoro preciosísimo; concédenos por su intercesión, que por el precio inestimable de este árbol de vida, alcancemos el premio de la vida eterna. Por JCNS. Amén.


sábado, agosto 16, 2025

No se olviden de las Almas del Purgatorio (narración del Padre Carlos Ignacio)

 


Santa Gertrudis vio a Jesús llevar a las Almas del purgatorio al cielo, de acuerdo con el número de oraciones hechas por ellas.

Santa Gertrudis fue una Santa Mística del siglo XIV, una monja benedictina que recibió muchas visiones celestiales. Entre sus numerosas revelaciones privadas se encuentran breves escenas del purgatorio.

En una de estas visiones se describe en el libro “La vida y las revelaciones de Santa Gertrudis.” La obra destaca el poder de la oración por las Almas del purgatorio. Y así tenemos un pasaje que dice:

“El miércoles, en la elevación de la hostia, suplico a Nuestro Señor por las Almas de los fieles del purgatorio, que fueran liberados de sus dolores en virtud de su admirable ascensión.”  Y ella vio a nuestro señor descendiendo al purgatorio con una vara de oro en la mano que tenía tantos ganchos como oraciones se habían hecho por esas Almas. Por lo tanto, parecía atraerlos a un lugar de descanso. Comprendió, por tanto, que cada vez que alguien reza, generalmente por razones de caridad para las almas del purgatorio, la mayor parte de las almas que durante su vida han hecho obras de caridad son liberadas.



jueves, agosto 14, 2025

Detalles de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos, 15 de agosto


La amantísima Virgen y Madre subió de la tierra a los Cielos para unirse a su Hijo en un amor inefable. El amor es virtud unitiva y nadie amó más a Jesús como Ella.

Dogma de Fe

Después de una vida marcada por la Cruz de su Hijo Divino, llegó la hora de la alegría y el triunfo. Por singular privilegio, la Santa Madre de Dios subía a los Cielos en cuerpo y alma. Con la constitución apostólica Munificentissimus Deus, el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950 definió este dogma de fe.

Pio XII, en la fórmula dogmática del documento no define si Nuestra Señora murió o no, o sea, si fue elevada al Cielo después de haber resucitado, o si fue trasladada en cuerpo y alma al Cielo sin pasar por el trance de la muerte.

De una manera u otra, lo que la tradición cristiana y los Padres de la Iglesia garantizan es que el sagrado cuerpo de la Santísima Madre no sufrió la corrupción del sepulcro. El Tabernáculo bendito del Verbo Divino no fue reducido a polvo.

Sor María de Jesús de Ágreda en su libro "Vida de la Virgen María" relata:

Corriendo el curso de los tres últimos años de la vida de nuestra Señora, ordenó el Poder Divino con una oculta y suave fuerza, que todo el resto de la naturaleza comenzara a sentir el llanto y prevenir el luto para la muerte de la que con su vida daba hermosura y perfección a todo lo criado. Los Apóstoles, aunque estaban derramados por el mundo, comenzaron a sentir un nuevo cuidado que les llevaba la atención, con recelos de cuándo les faltaría su Maestra; porque ya que, suponían por inspiración Divina, no se podía dilatar mucho este plazo inevitable. Los otros fieles moradores de Jerusalén y vecinos de Palestina reconocían en sí mismos como un secreto aviso de que su tesoro y alegría no sería para largo tiempo.

Pocos días antes del tránsito de la Divina Madre concurrieron a ella innumerables avecillas, postrando sus cabecitas y picos por el suelo, y rompiendo sus pechos con gemidos, como quien dolorosamente se despedían para siempre.

La mayor maravilla que sucedió en el general sentimiento y mudanza de todas las criaturas fue, que por seis meses antes de la muerte de María, el sol, luna y estrellas dieron menos luz que hasta entonces habían dado a los mortales, y el día del dichoso tránsito se eclipsaron como sucedió en la muerte del Redentor del mundo. Y aunque muchos hombres sabios y advertidos notaron estas novedades y mudanza en los orbes celestiales, todos ignoraban la causa, y sólo pudieron admirarse, pero no los Apóstoles y discípulos que asistieron a su dulcísima y feliz muerte.

Acercábase ya el día determinado por la Divina Voluntad en que la verdadera y viva Arca del Testamento había de ser colocada en el templo de la celestial Jerusalén con mayor gloria y júbilo. Y tres días antes del tránsito felicísimo de la gran Señora se hallaron congregados los Apóstoles y discípulos en Jerusalén y fueron todos con San Pedro al oratorio de la Reina, y halláronla de rodillas sobre una tarimilla que tenía para reclinarse cuando descansaba.

La disposición natural de su sagrado y virginal cuerpo y rostro era la misma que tuvo de treinta y tres años; porque desde aquella edad nunca hizo mudanza del natural estado, ni sintió los efectos de los años, ni de la senectud ó vejez, ni tuvo rugas en el rostro ni en el

cuerpo, ni se le puso más débil, flaco y magro, como sucede á los demás hijos de Adán, que con la vejez desfallecen y se desfiguran de lo que fueron en la juventud y edad perfecta. La inmutabilidad en esto fue privilegio único de María, así porque  correspondiera a la estabilidad de su alma purísima, como porque en ella fue correspondiente y consiguiente a la inmunidad que tuvo de la primera culpa de Adán, cuyos efectos en cuanto a esto no alcanzaron a su cuerpo ni a su alma.

 

 




 

miércoles, agosto 13, 2025

Virgen de Urkupiña, Bolivia, 15 de agosto (historia y devoción del pueblo boliviano)

 


La Historia de María de Urkupiña tiene su origen en un lugar muy peculiar en la ciudad de Cochabamba, específicamente en la provincia de Quillacollo en las bajas colinas de la comarca boliviana de Cota y se remonta a la época colonial.

Se dice que en ese lugar, una niña de familia de escasos recursos, pastoreaba sus ovejas cuando un día se le apareció una señora deslumbrante con su niño en brazos quien comenzó a jugar con la pequeña. Muy emocionada al llegar a casa comentó lo sucedido a sus padres, quienes no pudieron creer el relato de su hija. Sin embargo, un 15 de agosto junto con algunos vecinos se dirigieron al lugar donde la niña pastoreaba, llevándose la sorpresa de verla acompañada de la señora y su hijo,  quienes comenzaron a ascender a los cielos como si de un sueño se tratase y en ese momento la niña gritó en quechua: Jaqaypiña urqupiña, urqupiña, que significa, “ya está en el cerro”. Fue así como nació el nombre de Virgen de Urkupiña. Justamente en ese mismo lugar es donde la gente del pueblo encontró la imagen de la Virgen, donde actualmente también está construido el templo en donde es venerada por los peregrinos.

Sus fieles seguidores llaman a la Virgen de Urkupiña simplemente “Mamita”, un modismo de raíz boliviana que al mismo tiempo genera una cercanía y una empatía mayor entre los creyentes y la imagen.

La documentación explícita a cerca de la festividad de la Virgen de Urcupiña:

Una pintura de la imagen de la Madre en el arte Virreynal que data del año de 1761, con el nombre de "Virgen de Urkupiña".

"Mando por el auto que se halla en dicho libro original que su mecerd bajo de precepto de Santa obediencia, solícitese las perlas pertenecientes a Ntra. Señora de Orqopiña y demás bienes extraídos pertenecientes a esta Iglesia" (Libro de Fábrica de la Iglesia de San Ildefonso de Quillacollo, 1770).

"El alumbrado de la Iglesia de Quillacollo en la mayor parte del año se ayuda con las ceras que los devotos llevan a la festividad de Nuestra Señora conocida con el nombre de Urcupiña." (Libro de Fábrica de la Iglesia de Quillacollo 1848 - 1855)


martes, agosto 12, 2025

La Biblia: “Hambre de la palabra de Dios” (profecía de Amós con comentarios de Monseñor Straubinger)

 


Hambre de la palabra de Dios (Amós 8,11)

He aquí que vienen días,

dice Yahvé, el Señor,

en que enviaré hambre sobre la tierra;

no hambre de pan, ni sed de agua,

sino de oír las palabras de Yahvé.


Monseñor Straubinger: Profecía gravísima y terrible, que siempre está pendiente como una amenaza sobre nosotros. Si vivimos relegando la palabra de Dios, Él retirará un día esa palabra, como aquel médico que, habiendo preparado con gran trabajo un precioso remedio para los leprosos de su hospital, observó que todos lo elogiaban con grandes expresiones de gratitud... pero luego cada uno se buscaba un remedio propio, despreciando el único eficaz, que con tanto amor les había preparado. El médico, herido en su corazón, retiró entonces aquel bálsamo despreciado. Y los enfermos murieron todos. Tal es la conminación que aquí hace Dios, como en Salmo 80, 13.* En ella vemos el más trágico fin de una cultura que pretende hallar soluciones a los problemas del mundo sin contar con la actividad de Dios, esto es mirándolo como un hombre del mundo y negando a su providencia la intervención activísima y constante que Él se reservó cuando nos dijo, por boca de su Cristo, que ni un pájaro, ni un cabello nuestro cae sin obra Suya (Mateo 10,30;** Lucas 12, 7***), y que no será nuestro brazo, sino Su gratuita liberalidad la que nos dará “por añadidura (Mateo 6,33****) también las soluciones de orden temporal si buscamos antes, para nuestra alma y la del prójimo, el Reino de Dios y la justicia y santidad que de Él viene y que se funda, como dice San Jerónimo, «en la predicación de las Escrituras que conduce a la vida».

* Por eso los entregué a la dureza de su corazón: a que anduvieran según sus apetitos.

** En cuanto a vosotros, todos los cabellos de vuestra cabeza están contados.

*** Aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No tenéis vosotros que temer: valéis más que muchos pájaros

**** Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura


El día que la Virgen no apareció en Fátima, 13 de agosto de 1917

 


La Aparición no se realizó aquel 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Consejo apresó y llevo a Vila Nova a los pastorcitos, con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo retenidos durante tres días en la administración y en el calabozo municipal.

Les ofreció valiosos regalos a cambio de revelarle el secreto, pero los pequeños videntes respondieron:

No lo decimos por nada de este mundo.

Los encerraron en la cárcel y los otros presos les aconsejaban:

Decir al Sr. administrador ese secreto. ¿Qué os importa que esa Señora no quiera?

Eso no —responde Jacinta vivamente— antes quiero morir.

Y los tres pastorcitos rezaron el rosario con aquellos desgraciados delante de una medalla de Jacinta colgada en la pared. El administrador, con intención de asustarles, manda preparar una caldera de aceite, amenazando asarlos vivos si no hacen lo que les manda. Pero los niños, aun pensando que hablaba en serio, permanecieron firmes, sin revelar nada. El día 15, fiesta de Nuestra Señora de la Asunción, son finalmente conducidos a Fátima.


domingo, agosto 10, 2025

El valor de la oración por la conversión de los pecadores (revelaciones de santa Brígida)



En medio de una visión en la que el dolor del cielo tocaba la tierra, Jesús comenzó a hablarle con un amor profundo, pero también con un sufrimiento que atravesaba su corazón. “Yo morí por ellos, fui azotado, escupido, clavado. Mi sangre fue derramada como el precio más alto para rescatar sus almas. Y aun así se pierden.” 

Santa Brígida sintió en su interior el peso de esas palabras. No eran solo frases. Eran gritos del amor ultrajado. El amor que se ofreció en la Cruz y que hoy es olvidado por millones. Jesús le mostró entonces una escena estremecedora. Multitud de almas precipitándose al abismo, como hojas secas arrastradas por un vendaval. Algunas eran arrastradas con fuerza por sus pecados graves, otras por la tibieza, la indiferencia o la negligencia de no haber hecho el bien cuando podían.

Pero en medio de esa oscuridad, el señor le hizo ver un solo rayo de luz, una oración nacida del amor, dicha con fe, que se elevaba como una llama encendida entre la niebla: “Una sola oración, dicha con todo el corazón”, dijo Jesús, “puede detener al pecador, puede levantar al alma caída, puede cambiar el destino de quien se aleja. Pero pocos oran, pocos reparan, pocos interceden.”

“La intercesión”, explicó el señor a Brígida, “es una de las armas más ignoradas del combate espiritual. Muchos piensan que ya no tiene valor, que no hace diferencia. Pero para Cristo, cada oración ofrecida con amor, cada acto de reparación ofrecido, es como una gota de su sangre cayendo sobre una herida abierta del alma del prójimo.”

Entonces, como si abriera el velo del tiempo, Jesús le permitió ver el efecto real que una oración sincera puede tener. Santa Brígida relata con detalle en sus revelaciones, como en una visión mística, Jesús le mostró el alma de un hombre que estaba a punto de morir en pecado mortal. Este hombre, ajeno a todo lo Divino, había vivido en el pecado y en la indiferencia durante años. Sus ángeles se retiraban con tristeza mientras los demonios se acercaban para tomar posesión de su alma. Pero en ese mismo instante, en un convento lejano, una monja anónima ofrecía una oración humilde por los pecadores moribundos. No conocía a ese hombre, no sabía su historia, pero su oración, inspirada por Dios, se elevó con fuerza al cielo. Y entonces ocurrió lo impensado, Jesús se volvió hacia su padre y dijo: “por esta oración, dale una chispa de luz, un último instante de contrición”. Y así fue. El hombre, en los segundos finales de su vida, sintió un profundo arrepentimiento y con un suspiro postrero alcanzó la misericordia. Su alma fue arrebatada de las garras del infierno por una sola oración. Santa Brígida quedó asombrada y Jesús le dijo: “Si las almas supieran el valor de una sola oración hecha con fe, no dejarían de orar ni un solo día.”

 

sábado, agosto 09, 2025

Santa Filomena, novena parte (pequeño epílogo)

 


Papas devotos de Santa Filomena

Gregorio XVI: El 30 de enero de 1837, solemnemente la elevó al altar dando completa autoridad a su culto en todo el mundo católico y por toda la eternidad. Le dio el título de Patrona del Rosario Viviente.

Pío IX: En 1849 la nombró Patrona de los Hijos de María.

León XIII: Antes de su elección al Papado, fue dos veces en peregrinación a su Santuario. Después de ser nombrado Vicario de Cristo, le dio una cruz de mucho valor al Santuario, aprobó la Confraternidad de Santa Filomena y la enriqueció con indulgencias. 

San Pío X: Elevó la Archicofradía de Santa Filomena, a Universal y nombró a San Juan María Vianney su Patrón. Este Papa y gran Santo de la Santa Madre Iglesia solemnemente declaró: "... desacreditar las presentes decisiones y declaraciones concernientes a Santa Filomena como no siendo permanentes, estables, válidas y efectivas, necesarias de obediencia, y en completo efecto para toda la eternidad, procede de un elemento que es nulo y vano y sin mérito y autoridad." (1912)

En nuestro amor por Santa Filomena seguimos bien la dirección y el ejemplo de los Romanos Pontífices.

Devociones
A través de las diferentes devociones a Santa Filomena, se han producido muchas sanaciones y conversiones. En próximas entradas de este blog, iremos haciendo conocer las particularidades de cada una de las que aquí se nombran, al sólo efecto de mostrar con cuanto celo fue seguida desde el descubrimiento de los restos santa Filomena, de las que redundaron en milagros que son imposibles de contar. Milagros que el enemigo de la Iglesia quiso callar, sacándola del santoral, por lo que debemos, sus devotos, difundir para Gloria de Dios y crecimiento de los seguidores de la “santita”, como le gustaba llamarla el Santo cura de Ars.

ü          ✔Coronilla de Santa Filomena

ü       Novena (que logró la sanación de Pauline Jaricot)

ü          El aceite de Santa Filomena

ü          El uso del cordón de Santa Filomena 

Como con todas las devociones, son una ayuda que sólo tiene sentido cuando hay un serio propósito de vivir el evangelio.  La vida de Santa Filomena nos da ejemplo de fidelidad heroica a Jesucristo y eso es lo que debemos imitar.

Santuario de Santa Filomena está localizado en Mugnano, Italia, en la diócesis de Nola, cerca de Nápoles. Fue en esta iglesia que el párroco Don Francisco de Lucia, trajo sus reliquias en 1805. La capilla de Santa Filomena se encuentra a media nave, a la izquierda. Arriba del altar se puede ver la figura de la Santa en papel maché, la cual fue hecha para guardar sus huesos, como lo dijimos en otra entrada y donde se cuentan los detalles (sexta parte).

Esta figura milagrosamente ha cambiado de posición varias veces a través de los años. El último movimiento que se sabe fue en 1949. En este se puede ver la oreja izquierda de la imagen, que hasta ese entonces no se veía, ni se sabía que existía.

En el relicario procesional del Santuario de Santa Filomena, hay una imagen del martirio de la santa rodeada de reliquias de varios santos; el relicario es usado para bendecir a las personas en las fiestas principales en las que se honra a Santa Filomena.

También hay una estatua de Santa Filomena que ha exudado un aceite milagroso el 10 de agosto de 1823. Esta se expone para ser venerada en su día festivo que es el 11 de agosto.

Santa Filomena, Patrona de los Hijos de María, ruega por nosotros.

 Noveno día de la novena 10 de agosto



viernes, agosto 08, 2025

Santa Filomena, octava parte (la estrecha relación entre la santa y el cura de Ars)

 


San Juan Vianney era muy devoto de Santa Filomena y la eligió su patrona y el sentía su presencia constantemente. La llamaba con los nombres más tiernos y familiares y no dudaba en inducir a otros a que invocaran su intercesión en sus necesidades de cuerpo y alma.

Conoció a la Santa a través de Pauline Jaricot, la cual le ofreció parte de la preciosa reliquia que había obtenido en Mugnano. Inmediatamente se puso a trabajar para erigir una Capilla en su Iglesia y así custodiar con dignidad la reliquia. Esta fue construida en 1837 y el lugar pronto se convirtió en escena de innumerables curaciones, conversiones y milagros.

El padre Vianney favoreció la devoción a santa Filomena hasta el punto de que, desde el 27 de octubre de 1835, en que la primera niña bautizada llevó el nombre de Filomena, durante los veinte años siguientes, la mitad al menos de las mujeres nacidas en la parroquia llevaron el nombre de Filomena.

Uno de los milagros más sonados le sucedió a Francisca Volet, que tenía entre 12 y 14 años, y había perdido el uso de las piernas a causa de una fiebre tifoidea. Vino a Ars, comulgó en la misa del santo cura, en la capilla de santa Filomena y, después de la comunión, se levantó y se puso de rodillas diciendo: “Estoy curada.”

El padre Monnin, que conoció personalmente al santo cura y fue su primer biógrafo, afirma: Sus corazones estaban cada día más unidos hasta el punto de que en los últimos años se sabe por reiteradas confidencias, que había una relación directa e inmediata y una familiaridad continua. Era de su parte una asistencia sensible y una suerte de presencia real.

El santo cura de Ars fue sanado personalmente por ella. En 1843 se creyó que había llegado su fin. El doctor Saunier diagnosticó una pleuroneumonía y calificó la situación como desesperada. Otros tres médicos acudieron al llamamiento del doctor Saunier, pues su corazón latía con dificultad. Él no se quejó, aceptó los medicamentos que le dieron y se abandonó a la voluntad de Dios. La gente, postrada ante el altar de santa Filomena, donde ardían continuamente numerosos cirios, oraba sin cesar. El 11 de mayo, pareció inminente su agonía. Siete sacerdotes se habían reunido y decidieron darle la extremaunción en privado, pero él dijo que tocaran las campanas para que todos rezaran por él. Terminada la ceremonia, se consagró a santa Filomena y prometió celebrar cien misas en su honor, mandando que hiciesen arder una gran vela ante su imagen. De pronto, pareció entrar en coma. El doctor creyó que había llegado el fin y dijo a los asistentes: “No tiene sino treinta o cuarenta minutos de vida.” Él se encomendaba a la Virgen y a santa Filomena, diciendo: ¡Si todavía puedo ser útil para la salvación de las almas! Y casi de inmediato recobró la palabra y disfrutó de sosiego durante tres horas.

El día 21, el padre Dubois celebró la misa en el altar de santa Filomena por su salud, porque todavía seguía con fiebre alta. De repente, se tranquilizó, según se dijo, por una visión que contemplaba y estaba como arrobado. Apenas terminada la misa, exclamó: “Acaba de producirse un gran cambio... ¡Estoy curado!” Dice el padre Monnin, que estuvo presente: “Mi alegría fue muy grande ante estas palabras y quedé convencido que el santo cura había tenido una visión, pues yo le había oído repetir muchas veces el nombre de su querida protectora, lo que me llevó a creer que santa Filomena se le había aparecido, aunque no me atreví a preguntárselo.”

El último año de su vida, en 1859, quiso construir una hermosa iglesia a santa Filomena y comenzó la suscripción el 2 de abril. Él encabezó la lista de donaciones con 1.000 francos y les dijo: “Rogaré a Dios por los que me ayuden a levantar una hermosa iglesia a santa Filomena.”

El jueves 4 de agosto de 1859, a las dos de la madrugada, el cura de Ars entraba en la gloria. La intercesión milagrosa de Santa Filomena le concedió 16 años más de vida para la salvación de las almas, como el santo había pedido durante su agónica enfermedad de 1843.

Octavo día de la novena 09 de agosto

Algunas anéctodas del Santo cura de Ars, 9 de agosto

 


El Papa Pío X promulgó el decreto de reconocimiento de los dos milagros como auténticos el 21 de febrero de 1904. El 17 de junio de ese año se hizo la exhumación de su cuerpo. Se vio con sorpresa que sus miembros se conservaban íntegros. La piel ennegrecida y las carnes secas, pero enteras. El rostro estaba un poco deteriorado. Y descubrieron su corazón que estaba intacto. En sus dedos ennegrecidos, se entrelazaron unos rosarios de jaspe. El rostro fue cubierto con una mascarilla de cera y se conserva en la basílica.

El 8 de enero de 1905, tuvo lugar la beatificación  de Juan María Vianney, en la basílica vaticana de Roma por el Papa san Pío X. Ese día, el Papa lo nombró patrono de todos los sacerdotes de Francia que curan las almas. Fue canonizado por el Papa Pío XI el 31 de mayo de 1925 en el Vaticano. En 1929 fue nombrado patrono de todos los párrocos del mundo.

Anécdotas destacables

✔Mucha gente consideraba al padre Vianney como un santo y quería tener alguna reliquia suya. Por eso le robaban los objetos más diversos, desde las velas del altar hasta cosas personales. Cuando se cortaba el cabello, tenía mucho cuidado en quemarlos para evitar que el barbero pudiera regalarlos. En una ocasión, le cortaron hasta trozos de su sotana. Viendo este afán por obtener recuerdos suyos como reliquias a toda costa, dijo un día con buen humor: "Yo creía que convertía pecadores y resulta que fabrico ladrones."

✔En invierno, a pesar de pasar mucho frío, nunca llevaba manteo y decía riéndose: "Yo nunca me he olvidado el manteo" (Capa larga de color negro, con cuello muy estrecho, que úsan los eclesiásticos sobre la sotana)

Según cuenta fray Jerónimo, que era su sacristán: Procuraba los mejores ornamentos para su iglesia y decía: “Mi pobre sotana va bien con una bella casulla”

Sebastián Germain era muy conocido del santo cura y le había ayudado en misa muchas veces de niño. Un día de julio de 1859, fue a visitarlo y lo encontró en la plaza rezando el rosario. El padre Vianney, antes de que le explicase el motivo de su visita, le dijo:

- Toma cuatro rosarios para tus hijos.

- Pero señor cura, yo solo tengo tres hijos.

- El cuarto será para tu hija.

Al año siguiente, nacía la pequeña María que llenó de alegría el hogar.

Otro día, entró a la sacristía una persona de Lión acompañada de su hija de diez años y le presentó varios objetos de piedad para que los bendijera. El padre Vianney separó una medalla, diciendo: “Esta medalla no puedo bendecirla”. Esa medalla había sido robada por la niña al pasar delante del mostrador de una tienda. 

En una ocasión, alguien le dio una bofetada y sólo dijo por respuesta: "Amigo, la otra mejilla va a tener celos”

Una señora piadosa tenía un esposo que no practicaba la religión y ella rogaba mucho por su conversión, pues era cardíaco y podía morir de repente. Esta señora tenía costumbre de adornar una imagen de la Virgen que tenía en su casa. Su esposo se complacía en cortarle las flores para que las pusiera a la Virgen. Un día, murió de repente sin recobrar el conocimiento y sin los auxilios de la religión. La esposa estaba muy triste, pensando en su posible condenación. Hizo un viaje a Ars y el santo cura le dijo: "¿No recuerda usted los ramos de flores que él cortaba para la Virgen?" De esta manera, le daba a entender que se había salvado

Llegó a Ars una señora enlutada, pues acababa de perder a su esposo que se había suicidado, y temía por su salvación. Al pasar el santo cura delante de ella para ir de la iglesia a la casa parroquial, se detuvo y le dijo: "Se ha salvado. Está en el purgatorio y hay que rezar por él. Entre el parapeto del puente y el agua pudo hacer un acto de arrepentimiento. Acuérdese que en el mes de mayo su esposo, aunque incrédulo, se unía a sus oraciones en honor de la Virgen María. Esto le mereció la gracia del arrepentimiento final."

En una oportunidad, en medio de la multitud, un hombre se permitió llamarle con palabras poco cultas. El santo cura le preguntó:

- ¿Quién es usted, amigo mío?

- Soy protestante.

- ¡Oh, mi pobre amigo! Usted es pobre, muy pobre, los protestantes ni siquiera tienen un santo cuyo nombre puedan dar a sus hijos. Se ven obligados a pedir nombres prestados a la iglesia católica.






 


jueves, agosto 07, 2025

Santa Filomena, septima parte (el gran milagro de Mugnano)


Pauline Jaricot era la hija favorita de unos aristócratas franceses. Era muy bella y tenía una atractiva personalidad. No obstante, todos los atractivos placeres y sus halagadores admiradores, el corazón de Pauline se movía más hacia las cosas del espíritu, que a las cosas del mundo, aunque la lucha entre las cosas de Dios y las del mundo era feroz. La gracia triunfó y Pauline va a ser recordada por siempre como la fundadora de la Sociedad para la Propagación de la Fe y el Rosario Viviente.

Aunque Pauline había sufrido anteriormente de la enfermedad que fue la causa de su cura, fue en marzo de 1835, que la enfermedad enseñó signos de gravedad. Esta enfermedad afectaba su corazón, en la proporción en que incrementaba, las palpitaciones se volvían tan violentas que se podían oír a cierta distancia. Un pequeño movimiento o cambio de posición era suficiente para que la sangre corriera violentamente a su corazón, que casi se sofocaba. Su respiración parecía parar y su pulso se volvía imperceptible. Drásticos remedios se le tenían que aplicar para restaurarla.

Durante varios años de tortura, solo tenía pequeños intervalos de alivio. Uno de ellos ocurrió después de hacer una novena a Santa Filomena, después de saber de su gran poder con Dios. Tan solo de mencionar el nombre de la santa, ella experimentaba un gozo y un deseo de visitarla en su Santuario. Pero eso parecía un imposible ya que este quedaba a una gran distancia de Francia.

Actuando bajo una inspiración, y después de saber de su doctor la información de su estado, el cual era tan grave que nada importaba de una forma u otra, ella intentó un viaje al Santuario del Corazón de Jesús en Paray le Monial. Sobrevivió la jornada y se dijo a si misma: "Si no me mató este viaje, iré a Roma a obtener la bendición del Santo Padre", lo cual era la ambición de su vida.

Ir a Roma significaba viajar a través de los Alpes, a través de caminos abandonados; largo y peligroso viaje, aun para las personas en buen estado de salud. Pero Pauline se puso en camino. El dolor que soportó era intolerable. En Cambery, su valor se acababa y casi se resigna a morir lejos de su casa y del Vicario de Cristo. Estuvo inconsciente por dos días. Los alumnos de la escuela del convento de su pueblo hicieron una novena a Santa Filomena por su recuperación, al final de esta pudo seguir su viaje.

Pauline sufrió una recaída en Loreto, Italia y después de unos días continuó su viaje. Llegó a Roma casi inconsciente. Las Hermanas del Sagrado Corazón la recibieron con gran amabilidad, su estado era tal que le era imposible dejar el Convento. Parecía que después de tanta dificultad no iba a poder ver al Santo Padre.

Pero la Santa Madre de Dios y Santa Filomena no la abandonaron. Su llegada a Roma fue informada al Santo Padre, el Papa Gregorio XVI, que al saber de su estado decidió ir en persona a ver a esta joven mujer que tanto había hecho por la Santa Iglesia. Esto era un honor y una consolación para Pauline. El Santo Padre fue amable y le agradeció repetidamente su trabajo a favor de la Iglesia Católica, y la bendijo una y otra vez. Le pidió que orara por él cuando llegará al cielo y esta se lo prometió. Entonces ella le preguntó: ¿Santo Padre, si yo vuelvo bien de mi visita a Mugnano, y voy a pie al Vaticano, usted su Santidad se dignaría en proceder sin demoras con la investigación final en la Causa de Santa Filomena?

Si mi hija, replicó el Papa, porque eso sería un milagro de primera clase. Nadie pensaba que ella volvería, debido al estado tan precario de salud.

Era en agosto y el clima estaba extremadamente caliente. Viajaban de noche para evitar el gran calor del día. Llegaron a Mugnano un día antes de la fiesta de Santa Filomena. Inmensas multitudes se habían reunido para celebrar la fiesta.

La mañana siguiente, Pauline recibió la Santa Comunión, cerca de las reliquias. Sufría unos dolores inmensos en todo su cuerpo y su corazón latía tan violentamente que se desmayó. Las personas pensaron que se había muerto. Las personas que estaban con ella trataron de sacarla de la iglesia y en eso recobró el conocimiento e hizo una señal de que la dejaran cerca de las reliquias. De repente un torrente de lágrimas vino a sus ojos, el color volvió a sus mejillas, un brillo saludable sobrevino a sus entumecidos miembros. Su alma estaba llena de un gozo celestial, y pensó que dejaba este mundo para irse al cielo. Pero no era la muerte, Santa Filomena la había sanado e iba a vivir muchos años para Dios y su Iglesia.

Pauline cuando estuvo segura de su sanación, permaneció en silencio por un tiempo. Pero la Superiora del Convento al ver lo que estaba pasando, ordenó que sonaran las campanas para anunciar el milagro. El pueblo lleno de gozo gritaba "Viva Santa Filomena." En acción de gracias, se quedó unos días más y cuando partió, llevaba consigo una reliquia grande de Santa Filomena, cubierta en una estatua de la Santa.

Pauline no le había informado al Santo Padre de su sanación y todos en el Vaticano al oír de su sanación, estaban sorprendidos, sobre todo el Papa cuando la vio ante él en perfecta salud. A la petición de Pauline, él le concedió el privilegio de construir una Capilla en honor de Santa Filomena.

Para poder investigar el milagro, el Papa ordenó a Pauline a que se quedará un año entero en Roma. Durante ese tiempo Pauline obtuvo del Santo Padre muchos privilegios para el "Rosario Viviente". Al final del año regresó a Francia.

Septimo día de la novena 08 de agosto
 

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