¡P. Fr. Hermann, un célebre artista judío cuya conversión sacudió tanto a Europa a mediados del siglo pasado, dejando el mundo, abrazó la Regla de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Tuvo un profundo desamor al ver a su madre fanática en el judaísmo. Él rezó mucho por ella; ayunó, hizo penitencia. El 13 de diciembre de 1855, murió sin los sacramentos. El pobre hijo, aplastado de dolor, fue a buscar al santo, Sanando D’Ars. Y éste, que bien penetró el secreto de los corazones, le dijo:
lunes, mayo 18, 2026
Meditaciones diarias: La esperanza de los desesperados, un caso de conversion (Castellano y Portugués), 19 de mayo
sábado, mayo 16, 2026
La ignorancia, ¿te hace culpable o inocente?
Este posteo desde nuestro blog MEMORARE, tiene como objetivo explicar que, en el día del juicio no podremos objetar la ignorancia como desconocimiento de La Verdad. Teniendo la posibilidad, física (o material) y mental y NO querer arribar al conocimiento, no hace que la verdad sea menos verdadera (si se me permite la expresión).
Es más profundo este análisis en
teología, pero lo podemos comparar con las leyes de los hombres: el
desconocimiento (voluntario o involuntario), no hace que una ley no deba ser
aplicada a un individuo.
Es de señalar que la bibliografía
del padre Royo Marín (de la que se vale esta redacción), tiene un antes y un
después del CVII y esta puede, en muchos casos, haber sido modificada para la
“comodidad del espíritu conciliar”. Sin embargo, lo que se expresa en este
escrito, es posible constatarlo con la filosofía tomista (Suma Teologica, Parte
II Cuestión 76 “De las causas del pecado en especial: la ignorancia”)
La ignorancia se clasifica
principalmente por su relación con la voluntad y la posibilidad de superarla,
influyendo directamente en la responsabilidad del pecado.
La teología moral divide la
ignorancia en varias categorías. Los dos que considerarán aquí son:
- Ignorancia
Invencible (Inculpable): Es aquella que el sujeto no puede
superar, ya sea porque no sabe que ignora algo, o porque, aun sabiéndolo,
no tiene los medios para salir de ella.
- Efecto: Exime totalmente de pecado ante
Dios, ya que es involuntaria.
- Ignorancia
Vencible (Culpable): Es aquella que podría superarse con
una diligencia razonable pero no se hace. Se subdivide en:
- Simple: Cuando no se ha puesto una
diligencia rápida, pero tampoco hay una negligencia extrema. Reduce la
culpabilidad, pero no la elimina totalmente.
- Crasa (o supina): Resulta de una
negligencia grave o pereza en buscar la verdad que se está obligado a
conocer. Culpable y, a menudo, equiparable al pecado.
- Afectada (o estudiada): La persona evita a
propósito conocer la verdad para pecar con mayor libertad. Es la forma
más grave, ya que la voluntad prefiere la ignorancia para pecar.
La gravedad de una pregunta está
determinada por la gran necesidad que tiene la persona de saber la respuesta.
Las respuestas a preguntas fundamentales (cómo salvar el alma, cómo preservar
la vida) tienen un peso grave.
Los recursos particulares que
tiene una persona incluyen (a) la facilidad con la que puede obtener la
información necesaria para determinar la respuesta (por ejemplo, una persona
con un buen libro de texto sobre el tema puede encontrar la información con
mayor facilidad que una persona que carece de dicho libro de texto) y (b) la
facilidad con la que puede hacer una evaluación precisa de la evidencia una vez
que está en su posesión (por ejemplo, un hombre inteligente puede evaluar la
evidencia con mayor facilidad que un hombre común y corriente). Cuanto más
grave es la cuestión y mayores son los recursos disponibles, más diligencia se
necesita para calificarla como razonable. Cuanto más ligera sea la cuestión y
menores sean los recursos disponibles, menos diligencia se necesitará para
considerarla razonable.
Para finalizar, todo lo señalado conlleva
a demostrar la vital importancia que significa el conocimiento de LA VERDAD. Y
en palabras de NSJC esto es, “Yo, soy el camino, la verdad y la Vida. No se va
al padre sino a través mío” Ergo, y para que quede muy claro este punto tan
modernista: NO TODAS LAS RELIGIONES SON LAS QUE LLEVAN AL HOMBRE A LA FELICIDAD
ETERNA. “Extra ecclesiam, nullas salus” (fuera de la Iglesia Católica, no hay
salvación) es un dogma de fe. Y a un dogma podemos, entenderlo o no desde la razón (como
ejemplo vale el de la Santísima Trinidad, pilar del cristianismo: “Tres
Personas distintas y un solo Dios verdadero”), pero de aceptación absoluta.
Lic. Maria Fernanda Uriburu
martes, mayo 12, 2026
Apariciones del Angel de la Paz, en Fatima, 1916
En este año 2026 se cumplen 110 años de las 3 apariciones del Ángel de Fatima, que sucedieron con anterioridad a las de la Santísima Virgen en 1917 y preparó a los pastorcitos para lo que iban a vivir.
Hoy 13 de mayo se conmemora la primera aparición de Maria en cova de Iria, pero ¿cuánto sabemos de lo que aconteció para preparar a los niños para convertirse en los videntes de la Madre del cielo?
La primera vez que el ángel se apareció fue en “Loca do Cabeço”, en la ladera de los Valinhos, un refugio rocoso donde los niños solían abrigarse, durante la primavera de 1916 (otoño del cono sur) y les dijo:
«– ¡No temáis! Soy en Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, dobló la frente hasta el suelo. Llevados por un
movimiento sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oíamos
pronunciar:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no
creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Después de repetir esto tres veces, se levanta y dice:
– Orad así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de
vuestras súplicas»
La segunda
vez que el Ángel de la Paz se apareció a los niños fue en el verano del mismo
año 1916 (invierno en el cono sur), en el patio de la casa de Lucía, al lado
del “Pozo do Arneiro” y habló:
– ¿Qué
hacéis? ¡Orad! ¡Orad mucho! Los corazones de Jesús y María tienen sobre
vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo
oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar? – pregunté.
– De todo lo que puedas, ofrece un sacrificio en acto de reparación por los
pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores.
Atrae, así, la paz sobre tu Patria. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de
Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el
Señor os envía».
La tercera
y última aparición del Angel fue nuevamente en “Loca do Cabeço”, durante aquel
otoño de 1916 (primavera en el cono sur), y con una Hostia y un caliz en las mano,
les dijo:
– Santísima
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco
el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo,
presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con
los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús
y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
Al año
siguiente tendrían lugar las apariciones de la Santísima Virgen María con todo
lo que ello significó y sigue significando ya que es la bella Dama del cielo
dio los últimos remedios para la salvsción de los pobres pecadores.
Maria,
ruega por nosotros que recurrimos a vos. Amen.
lunes, mayo 11, 2026
Meditaciones diarias: Una sonrisa reconfortante (Castellano y Portugués), 12 de mayo
«Cuando tuvieron lugar las apariciones de Lourdes», relata el conde Broussard, «yo estaba en Cauterets. No creía en esas apariciones, ni tampoco en la existencia de Dios. Era un libertino y un ateo declarado».
Tras leer en un periódico que Bernadette había tenido otra aparición el 16 de junio, en la que la Virgen le sonrió, decidí ir a Lourdes para convencer a la chica de que era una impostora.
Fui a casa de los Soubirous, donde encontré a Bernadette sentada junto a la puerta, remendando medias. Me pareció una persona bastante común, pero una gran dulzura brillaba en su rostro atribulado.
A petición mía, me relató la historia de las apariciones con una sencillez y firmeza que me conmovieron.
—Entonces —le dije—, ¿cómo sonreía la bella Señora? La pastora me miró asombrada y, tras unos instantes de silencio, respondió: —¡Ah, Señor! Solo alguien que viniera del Cielo podría imitar esa sonrisa.
¿Me harías el favor de probarlo por mí? Soy un incrédulo. No creo en tus visiones.
El rostro de la niña se ensombreció, adquiriendo una expresión severa.
¿Así que crees que soy una mentirosa?
Me sentí desarmado. ¡No! Bernadete no podía ser una impostora. Y sentí la necesidad de rogarle perdón de rodillas.
—Ya que eres un pecador —respondió ella—, imitaré para ti la sonrisa de la Santísima Virgen.
Se levantó con gran dignidad, juntó las manos y su rostro se iluminó con una sonrisa tan angelical que no pude contenerme. Caí de rodillas, convencido de que veía en el rostro de la vidente la dulce sonrisa de la Virgen misma.
Desde entonces, guardo en lo más profundo de mi alma esa sonrisa indescriptible del Cielo. ¡Ha enjugado muchas lágrimas! Perdí a mi esposa. Perdí a mis dos hijas, que eran mi alegría. Pero siento que no estoy solo en el mundo, pues la sonrisa de la Santísima Virgen María siempre me acompaña, llenando mi vida de vida.
¡Oh, mi Madre Celestial! Bajo la dulce sonrisa de Tu bondad, Tu afecto maternal, ¡todo es soportable en este mundo!
Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936
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Sorriso que comforta
“Na época em que se realizavam as aparições de Lourdes, conta o Conde de Broussard, eu me encontrava em Cauterets. Nenhuma crença tinha nessas aparições, nem acreditava na existência de Deus. Era um devasso e ateu declarado.
Lendo num jornal a notícia de que Bernadete tivera mais uma aparição, em 16 de junho, na qual a Virgem lhe sorria, tomei a resolução de ir a Lourdes para convencer a menina de que era uma embusteira.
Fui à casa dos Soubirous, onde encontrei Bernadete sentada à porta, cerzindo meias. Ela me parecia bastante vulgar, mas, nos traços do semblante sofredor, espalhava-se uma grande doçura.
A pedido meu, fez o histórico das aparições, com uma simplicidade e firmeza que me comoviam.
– Então, disse-lhe eu, como é que sorria a bela Senhora? A pastorinha olhou-me espantada e, após uns momentos de silêncio, respondeu: Ah! Senhor, só alguém que viesse do Céu poderia imitar aquele sorriso.
– Não me fará o favor de experimentá-lo para mim? Eu sou um incrédulo. Não acredito nas suas visões.
Nublou-se o semblante da menina, tomando uma expressão de severidade.
– Então pensa o senhor que sou uma mentirosa?
Senti-me desarmado. Não! Bernadete não poderia ser uma embusteira. E experimentei o desejo de lhe pedir perdão de joelhos.
– Visto que é um pecador, retornou ela, vou imitar para o senhor o sorriso da Santíssima Virgem.
Levantou-se com muita dignidade, juntou as mãos e o seu rosto se iluminou com um sorriso tão angelicamente belo, que não me pude conter. Caí de joelhos, convencido de que estava vendo no semblante da visionária o doce sorriso da própria Virgem.
Desde então, no mais fundo de minha alma, conservo aquele sorriso indefinível do Céu. Muitas lágrimas já me tem ele enxugado! Perdi a esposa. Perdi as duas filhas, que eram o meu encanto. Sinto, porém, que não estou só no mundo, pois me acompanha sempre o sorriso da Santíssima Virgem, que me anima a vida.”
Ó, minha Mãe do Céu! Sob o doce sorriso de Vossa bondade, de Vosso carinho materno, tudo é suportável neste mundo!
Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936
lunes, abril 27, 2026
Meditaciones diarias: Refugio seguro (Castellano y Portugués), 28 de abril
¿Dónde encontrará refugio seguro nuestra pobre alma cuando se vea abrumada por el sufrimiento? ¿Y dónde hallaremos amparo ante las tentaciones y los peligros? San Agustín responde:
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