martes, febrero 24, 2026

Meditaciones diarias: Una sonrisa en el dolor (Castellano y Portugués), 25 de febrero

 Aceptar el dolor sin quejarse es una virtud, y una virtud sólida. Aceptarlo con una sonrisa es heroísmo.

¿Conoces la clásica sonrisa de Santa Teresita? 


Es una sonrisa entre rosas, pero rosas con espinas duras y penetrantes. Cuando llega el sufrimiento, hay que recibirlo bien, como se recibe a un huésped querido. Porque eso fue lo que hizo el Ángel del Carmelo. Una novicia quería tener una prueba de la virtud heroica de la santa.

“Dos meses antes de su muerte”, dice la hermanita, “fui a visitar a la Hermana Teresa y, tras oír muchos elogios por su paciencia, me sentí obligada a observarla en un momento de crisis. Inmediatamente vi su rostro iluminarse de alegría y una sonrisa celestial dibujarse en sus labios. Cuando le pregunté el motivo de ese cambio, respondió:

– Por eso siento fuertes dolores, necesito amar el sufrimiento y mostrarle siempre buena cara” (1)

Cuesta mucho sonreír cuando la Hermana Dolor se presenta ante nuestra debilidad. Cuesta, pero no es imposible. Debemos recibirla. Es necesario hacerlo. Nuestro Señor la envió. Es una mensajera del Cielo. Es la voluntad de Dios. Si, como Santa Teresita, no podemos recibirla con una sonrisa dulce y amable, seamos amables. Ella es buena, vino del Cielo, vino a sanarnos. ¡Que la Hermana Dolor entre en paz y no se preocupe por nuestra rudeza si, por casualidad, la recibimos sin un gesto amable y una buena sonrisa!

Referencia:1 “Consejos y recuerdos”

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave-María”, 1936

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Aceitar a dor sem queixa é virtude e virtude sólida. Aceitá-la com sorriso, é heroísmo. Conheceis o clássico sorriso de Santa Teresinha? É um sorriso entre rosas, mas rosas de espinhos duros e penetrantes. Quando vem o sofrimento, é preciso recebê-lo bem, como quem recebe um hóspede querido. Pois assim fazia o Anjo do Carmelo. Uma noviça quis ter uma prova da virtude heroica da Santa.

“Dois meses antes da sua morte – diz a irmãzinha – fui fazer uma visita à Irmã Teresa e, como tinha ouvido elogiar muito a sua paciência, veio-me a vontade de a observar num momento de crise. E vejo logo o seu rosto revestir-se de um ar de alegria e repontar de seus lábios um sorriso celeste. Perguntando-lhe então a razão daquela mudança, respondeu:

– Por isso mesmo que sinto dores fortes, preciso amar o sofrimento e mostrar-lhe sempre boa cara” (1)

Custa muito um sorriso, quando se apresenta à nossa fraqueza a Irmã Dor. Custa, mas não é impossível. Havemos de recebê-la. É uma necessidade fazê-lo. Nosso Senhor a mandou. É mensageira do Céu. É a Vontade de Deus. Se, como Santa Teresinha, não pudermos recebê-la com sorriso doce e amável, sejamos delicados. Ela é boa, veio do Céu, veio curar-nos. Que entre sossegada a Irmã Dor e não repare a nossa grosseria se, por acaso, a recebermos sem um gesto amável e um bom sorriso!

Referência: 1 “Conseils et souvenirs”

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

Santo Via Crucis (Misal Lefebvre 1958)

 


Los sumos pontífices tienen concedidas a este piadoso ejercicio las

mismas indulgencias a los que recorren la vía dolorosa en Jerusalén, 

más para ganarlas es menester.

1° Recorrer realmente cada una de las estaciones, a menos que una 

grande aglomeración no lo permita.

2° Meditar la pasión de nuestro Señor Jesucristo.

3° Se recomienda rezar un padre nuestro, un Ave María y un Gloria 

en cada estación.

Nota: se suele besar el suelo al ponerse de rodilla en cada estación y es muy grata a Dios, práctica tan expresiva de humildad a seguidas de golpes de pecho con la jaculatoria. Señor, Pequé, tened misericordia de mí.


ORACION ANTE EL ALTAR MAYOR

En Unión con María, la madre de Dolores, vamos, Oh Jesús, recorrer la vía dolorosa que tú anduviste antes de consumar nuestra redención en el calvario. Haz que la meditación de los principales misterios de tu sagrada pasión nos llena el corazón de dolor, de tu sagrada pasión, de nuestros pecados y de agradecimiento por el entrañable amor que nos demostraste.

(Antes de cada estación, se dice hincándose: “Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal de la santa Cruz de nuestros de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

 

ACTO DE CONTRICCION (Pésame o Yo, pecador)


I ESTACION

JESUS ES CONDENADO A MUERTE

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


“Si sueltas a Jesús, gritan los judíos, no eres amigo del César. Porque todo aquel que se hace rey se rebela contra el César.”

Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que el alboroto se iba haciendo mayor, mandó le trajesen agua y lavándose las manos ante el pueblo, dijo: “Inocente, soy de la sangre de este justo allá vosotros”, y toda la turba voceaba: “caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.” Entonces Pilatos le entregó a Jesús para que le crucificasen.

Haz oh Divino Salvador mío, que aborrezca yo el pecado, porque él es quien os condenó a morir por mí, muerte de Cruz, muerte acerbísima y afrentosísima.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


II ESTACION

JESUS ES CARGADO CON LA CRUZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos,  que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)

 


Después de haberse burlado a su gusto de Jesús, los soldados le arrastraron hasta fuera de la ciudad para crucificarle; y Jesús cargando con la Cruz, se puso en marcha hacia el cerro llamado del Calvario. ¡Lleva a la Cruz para Descargarme a mí de ella! Delante de él va un lictor. Que lleva la inscripción que indica la causa del suplicio: “Jesús Nazareno, rey de los judíos.”

¡Oh Jesús mío! Por tu muerte de cruz, has sido hecho rey de nuestras

almas. Reina de verdad en la mía y domina mis rebeldías.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


III ESTACION

JESUS CAE BAJO EL PESO DE LA CRUZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Las fuerzas de Jesús estaban exhaustas después de la agonía en el huerto de los olivos y de los malos tratamientos de la noche en casa de los sumos sacerdotes y de la flagelación y coronación de espinas. Así que el peso de la Cruz excede con mucho a sus fuerzas físicas y por eso cae y se y desfallece extenuado. Más todavía que la Cruz que lo agobia a Jesús y le rinde. Es el enorme peso de mis pecados. Señor, cuando yo desfallezca levántame.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


IV ESTACION

JESUS SE ENCUENTRA CON SU SANTÍSIMA MADRE

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Nos dice una antigua tradición que María estaba a la Vera del camino por donde pasaba Jesús y todo su cortejo; viéndose entonces presa de un inmenso dolor.

Una espada de 7 filos traspasó el alma de María, que gemía sumida en la más profunda aflicción. ¿Dónde está el hombre que pudiera contener las lágrimas si viera a la madre de Cristo en tamaño suplicio?

Pues que la causa de este dolor son mis pecados, ¡oh María! alcánzame la gracia de aborrecerlos.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


V ESTACION

SIMON CIRENEOAYUDA A JESUS A LLEVAR SU CRUZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)

 


Era de temer que, dada la extrema fatiga de Jesús, no pudiese llegar hasta el sitio de la ejecución. Así que cuando los soldados salieron de la ciudad, tropezaron con un tal Simón de Cirene, Padre de Alejandro y de Rufo, que volvía de su granja, y le forzaron brutalmente a llevar la Cruz del Salvador, cargándosela sobre sus hombros.

De la Cruz de Jesús manará también para nosotros un raudal de  gracias. Señor, haz que en pos de Ti, la lleve yo en expiación de mis culpas. Nunca será tan pesada como la tuya, pues que Tú mismo, como buen cireneo, nos ayudas eficazmente a sobrellevarla.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


VI ESTACION

UNA PIADOSA MUJER LIMPIA EL ROSTRO DE JESUS

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)

 


Cuenta una piadosa tradición, como al pasar la comitiva, una mujer  se metió por entre la alborotada turba, acercándose al Salvador y con un velo que llevaba le enjugó el sudor de su divina cara, y que Jesús, como para pagar aquel servicio, dejó impresos en el velo de la Verónica los rasgos de su Santa Faz. Esa mujer será siempre el tipo de las nobles y santas osadías.

Los respetos humanos y una vergonzosa cobardía me retraen, Señor, de vuestro seguimiento. Dadme la gracia de vencerme para que así vayáis Vos imprimiendo en mi alma vuestros rasgos, pues en el cielo solo entra el que a ti se parece.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


VII ESTACION

JESUS CAE POR SEGUNDA VEZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)

 


Desde la sexta estación, el camino sube una áspera pendiente, la  marcha se hace bastante penosa por las calles resbaladizas y estrechas de Jerusalén. La extrema debilidad de Jesús, el calor del mediodía, la subida, los estorbos del camino, las brutalidades de los soldados, las burlas de los judíos y, sobre todo, el peso de la Cruz explica la recaída del Salvador.

El peso aplastante de mis pecados es el que hace a Jesús caer de nuevo. Concédeme, Señor, qué me torne siempre a levantarme de mis caídas.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


VIII ESTACION

JESUS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALEN

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Una abigarrada muchedumbre seguía a Jesús, y entre ella había mujeres que lloraban y se condolían de Él. Entonces se volvió hacia ellas y les dijo: ¿Hijas de Jerusalén no lloréis por Mí, sino por vosotros y por vuestros hijos; porque si esto pasa en el árbol verde, ¿qué será en el seco?

Jesús predijo con esto el castigo que pronto había de recaer sobre el pueblo de deicida. Éste fue dispersado y el templo, que era su orgullo, fue reducido a pavesas.

Si la vida de la gracia no anima mi alma, la Justicia Divina me  entregará al fuego, como árbol seco que se quema. Evita, pues alma mía, el pecado si no quieres caer en el infierno, en la Gehenna del fuego inextinguible.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


IX ESTACION

JESUS CAE POR TERCERA VEZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Cuando Jesús ha llegado junto a la cima del Gólgota, el pensar en lo que le queda todavía por sufrir hace desfallecer a su Santísima humanidad, como en Getsemaní, y llega a ser tal la flaqueza del Divino Maestro que los soldados tienen que levantarle y tal vez también que llevarle hasta la misma cumbre del Calvario. Ésta es verdaderamente la hora del Príncipe de las Tinieblas, la hora de suprema iniquidad; pero es también la hora de la completa y universal amnistía, merced al anonadamiento del Dios hecho hombre.

Gracias, Jesús mío, por haberte abajado tanto, a fin de levantarme de mis vicios y miserias.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


 X ESTACION        

JESUS SE VE DESNUDADO DE SUS VESTIDURAS

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Al despojar los soldados a Jesús de sus vestiduras, las llagas causadas por los azotes, ya restañadas, tornáronse a abrir. “Le hemos visto”, dice Isaías “tan malparado que no hay en Él parecer ni hermosura. Nos pareció como un hombre despreciado y desechado, varón de dolores, experimentado en el sufrimiento. Le hemos mirado como a leproso y herido por Dios y humillado. Ciertamente Él cargó con nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolore; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más Él fue herido por nuestras maldades, molido por nuestros pecados. El castigo que nos debía traer la paz, sobre Él recayó y por sus llagas fuimos curados.”

De este modo expías mis inmodestias. ¡Oh Jesús Mío! Dame el  espíritu de pureza y de mortificación.

Señor, Pequé, tened misericordia de mí.


XI ESTACION

JESUS ES CLAVADO EN LA CRUZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)

 


Llegado al lugar que se llama Calvario, los soldados crucificaron a Jesús y con él a dos soldados, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la palabra de la escritura: “Fue puesto entre los malhechores.”

“¿Oh pueblo mío, ¿qué es lo que he hecho? o ¿en qué te he contristado? Dímelo. ¿Has preparado una Cruz a tu Salvador por haberte sacado de la tierra de Egipto? ¿O tal vez porque fui tu guía en el desierto durante 40 años y te alimenté con el maná y te introduje en la tierra excelente; o bien porque he usado siempre en favor tuyo de mi gran poder? ¿Por esto me has clavado en el patíbulo de la Cruz? ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? Respóndeme.” * ¿OH Jesús mío! contigo quiero estar atado a mi Cruz de cada día.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.

*Improperios del viernes santo


XII ESTACION

JESUS MUERE EN LA CRUZ

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Dijo Jesús en la Cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen.” Y dirigiéndose luego al buen ladrón: “En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.” Y viendo a su madre en pie y junto a ella, al amado discípulo, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Enseguida se volvió al discípulo y le dijo: “ahí tienes a tu madre.”

Entonces el sol se anubló y densas tinieblas ensombrecieron el  mundo desde el mediodía hasta las tres. Y en medio de aquella prematura noche, queriendo dar a entender que estaba suspendido en la cruz, solo entre la justicia implacable del cielo y la malicia de los hombres que le persiguen en la tierra, rezó aquel verso del salmo: “¿Dios mío, por qué me has desamparado?” Luego realizándose un postrer oráculo, dijo. “Tengo sed.” Y como le fuera presentado una esponja con vinagre conforme a la predicación profética, dijo Jesús: “Todo está consumado.” Y dando un fuerte alarido, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Con lo cual inclinó. Su la cabeza y expiró. (Se hace un instante de silencio en reverencia a la muerte de Jesús)

Aprende alma mía, a huir del pecado, pues tan grave es que exigió la  muerte del hombre Dios para ser expiado. ¡Ojalá que nunca jamás vuelva a cometerlo! Por tu Cruz y tu pasión y muerte, líbrame, señor.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


XIII ESTACION

JESUS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO A SU

 MADRE

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Como ya se hacía tarde, José varón rico y natural de Arimatea, se  llegó al Calvario después de haber alcanzado de Pilatos autorización para coger el cuerpo de Jesús. También acudió allí Nicodemo, trayendo una mezcla de mirra y áloes. Entrambos desclavaron con cariño el cuerpo del Señor y los pusieron en los brazos de su Madre, anegada en un mar de lágrimas. Luego lo envolvieron en un lenzuelo, y lo sepultaron conforme tenían costumbre los judíos.

¡Oh, madre de Dolores que lloras a tus hijos muertos por el pecado! Alcánzame un dolor sincero de todas mis culpas.

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


XIV ESTACION

ES SEPULTADO EL CUERPO DE JESUS

(Adoramoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz Redimiste al mundo”)


Junto al lugar en que crucificaron a Jesús había un huerto, y en aquel huerto un sepulcro, propiedad también de José, el cual lo había cabado en la roca viva Y era del todo nuevo. Como quiera que iba a empezar el sábado Pascual, José y Nicodemo pusieron allí el cuerpo de Jesús y rodaron una pesada losa, tapando con ella la entrada del sepulcro, volviéndose a la ciudad, como también las santas mujeres, ya muy entrada la noche.

Ojalá me acuerde siempre, oh Jesús, de que en las aguas del bautismo fui un día contigo, sepultado, como en un sepulcro, muriendo para siempre al pecado y resucitando para siempre contigo a la vida nueva. “Por tu sepultura y tu Santa resurrección, Líbrame señor.”

Señor, pequé, tened misericordia de mí.


Se puede terminar rezando 5 padrenuestros con Ave María y Gloria teniendo los brazos en Cruz en honor a las 5 llagas de nuestro señor.

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TOMADO DEL MISAL DIARIO Y VESPERA

Por DOM GASPAR LEFEBVRE de la Abadía de San Andrés (Brujas, Bélgica)

Traducción castellana y adaptación: Rev. P. Germán Prado (Monje Benedictino de Silos, España), 1958.

 

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Durante el trayecto de una estación a otra del Vía Crucis, se puede cantar esta devota canción:

PERDÓN ¡OH DIOS MÍO!

¡Perdón, oh Diod mío! ¡Perdón e indulgencia!

¡Perdón y clemencia! ¡Perdon y Piedad!

 (Estribillo que se repite luego de cada estrofa)


Pequé, ya mi alma

Su culpa confiesa

Mil veces me pesa

De tanta maldad

 

Mil veces me pesa

De haber mi pecado

Tu pecho rasgado

¡Oh, Suma Bondad!

 

Yo fui quien del duro

Madero, inclemente

Te puso pendiente

Con vil impiedad

 

Por mí en el tormento

Tu Sangre vertiste

Y prueba me diste

De amor y humildad

 

Más ya, arrepentido

Te busco lloroso

¡Oh Padre amoroso!

¡Oh Dios de bondad!

 

La gloria he perdido

Merezco el infierno

¡Perdón, Padre Eterno!

¡Jesús, perdonad!

 

Y yo en recompensa

Pecado a pecado

La copa he llenado

De la iniquidad

 

Señor, triste vuelvo

Buscando consuelo

Pequé contra el cielo

Pequé contra Ti

 

¡Piedad! Fiel prometo

Oh, Dios de clemencia

Hacer penitencia

Y no pecar más

 





lunes, febrero 23, 2026

Meditaciones diarias: Pan sin azúcar y azúcar sin pan (Castellano y Portugués), 24 de febrero

Muchas personas buscan en su devoción el consuelo de Dios más que al Dios de los consuelos, dice el autor de "La Imitación de Cristo".



 Como los niños que no buscan  comida sustancial , contentándose con dulces, caramelos y postres, ciertas almas anhelan un fervor tangible, la dulzura de la oración. Si Dios les retira estos consuelos, se quejan, se desaniman y murmuran. Y no es raro que incluso abandonen las prácticas devocionales.El amor divino trae infinita dulzura, llenando y desbordando el corazón, pero no siempre es solo alegría y consuelo. Jesucristo es un Esposo Crucificado. Y nadie puede amarlo verdaderamente sin la cruz. El  pan de dolor… «panem doloris»El pan del que habla el salmista debería ser el alimento predilecto de las almas que aspiran a una piedad sólida y siguen al Divino Maestro hasta el Calvario. Santa Catalina de Siena experimentó tal aridez en la devoción que se sintió abandonada por Dios. Santa Teresita, durante muchos años, experimentó la más dolorosa aridez espiritual. ¡Y estas santas eran dos almas seráficas! Muchas almas prefieren, como dice san Francisco de Sales, el pan sin azúcar  de una devoción verdaderamente sólida y, aun sin consuelos, demuestran, hasta el sacrificio, su verdadero amor a Jesucristo. Otras solo desean el azúcar de los consuelos y rechazan el pan del sacrificio, el pan sustancial y generoso. ¡Oh, Jesús mío, prefiero tu pan sin azúcar a tu azúcar sin pan!Alimento

(Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

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O Pão sem Açúcar e o Açúcar sem Pão

Muita gente procura mais, na devoção, as consolações de Deus do que o Deus das consolações – diz o autor da “Imitação”. Como as crianças que não procuram um  alimento substancial, contentando-se com as guloseimas, confeitos e doces, querem certas almas um fervor sensível, as doçuras da oração. Se Deus lhes retira as consolações, queixam-se, abatem-se e murmuram. E não é raro que cheguem até a deixar os exercícios de piedade. O amor Divino traz uma doçura infinita, enche e transborda o coração, mas nem sempre é todo de alegrias e consolações. Jesus Cristo é um Esposo Crucificado. E ninguém O pode amar verdadeiramente sem a cruz. O  pão da dor –  – de que fala o Salmista, deve ser o alimento preferido das almas que aspiram a uma piedade sólida e seguem o Divino Mestre até o Calvário. Santa Catarina de Sena experimentou tantas securas na devoção que se julgou abandonada por Deus. Santa Teresinha, durante longos anos, provou a mais cruciante aridez espiritual. E estas Santas foram duas almas seráficas! Muitas almas preferem, como diz São Francisco de Sales, o pão sem  açúcar de uma devoção bem sólida e, mesmo sem consolações, provam, até o sacrifício, o seu verdadeiro amor a Jesus Cristo. Outras querem apenas açúcar das consolações e rejeitam o pão do sacrifício, pão substancial dador. Ó meu Jesus, prefiro o Vosso pão sem açúcar ao Vosso açúcar sem pão!Alimentação

(Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

domingo, febrero 22, 2026

Meditaciones diarias: ¡Qué pena vivir sin pena! (Castellano y Portugués), 23 de febrero

Esta fue la máxima de San Agustín. Los santos más unidos a Nuestro Señor, desde lo alto de la Montaña del Amor, ven horizontes más amplios que nosotros. Saben lo que es la Eternidad y cuánto vale la pena sufrir por amor a Dios y por la salvación de nuestra alma, destinada a la felicidad eterna.




Todos los santos no solo fueron pacientes y resignados en el sufrimiento, sino también apasionados por la cruz:

«¡O sufres o mueres!» – exclama Santa Teresa.

«¡Sufrir y ser despreciado por Ti!» – decía San Juan de la Cruz.

¿Entiende el mundo este lenguaje? ¿Acaso nuestra delicadeza y sensualidad no encuentran excesivas estas expresiones? ¡Ah! ¡Seguimos siendo demasiado groseros! La cruz de Jesucristo nos escandaliza como escandalizó a los paganos en tiempos de San Pedro. San Agustín, después de tantos y tan desastrosos errores en su búsqueda de la felicidad, finalmente la encontró en la cruz de Jesucristo. Y pudo decir:

¡Qué lástima es vivir sin piedad!

Sí, porque sin sufrimiento, sin la cruz, no hay méritos, ni virtud sólida, ni salvación garantizada. Puesto que nuestro Divino Maestro nos redimió mediante la cruz, ¡no puede haber salvación fuera de la cruz!

"¡ En cruce salus! "

Y si el sufrimiento es tan necesario, ¡es también, en verdad, una gran lástima vivir sin sufrimiento!

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave-María”, 1936

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Esta era a máxima de Santo Agostinho. Os santos mais unidos a Nosso Senhor, do alto da Montanha do Amor, divisam mais largos horizontes do que nós. Eles sabem o que é Eternidade e o quanto vale sofrer por amor de Deus e para salvação de nossa alma, destinada à felicidade eterna. Todos os santos foram, não só pacientes e conformados no sofrimento, como apaixonados pela cruz:

“Ou sofrer ou morrer!” – exclama Santa Teresa

“Sofrer e ser desprezado por Vós!” – dizia São João da Cruz

Compreende o mundo essa linguagem? A nossa delicadeza e sensualidade não acham exagero nessas expressões? Ah! Somos ainda grosseiros demais! A cruz de Jesus Cristo nos escandaliza como escandalizava aos pagãos no tempo de São Pedro. Santo Agostinho, depois de tantos e tão funestos erros em busca da felicidade, achou-a, finalmente, na cruz de Jesus Cristo. E ele podia dizer:

“Grande pena é viver sem pena!”

Sim, porque, sem sofrimento, sem cruz, não há méritos, não há virtude sólida, não há salvação garantida. Desde que Nosso Divino Mestre nos remiu pela cruz, não pode haver salvação fora da cruz!

“In cruce salus!“

E, se é tão necessário sofrer, é também, na verdade, grande pena viver sem pena!

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

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