El Trisagio a la
Santísima Trinidad se reza tradicionalmente durante
tres días consecutivos, comenzando el viernes anterior a la fiesta de la
Santísima Trinidad, cuya celebración se realiza el domingo siguiente a
Pentecostés. Puede rezarse en cualquier momento del año como una devoción de
alabanza.
Por la señal de la Santa Cruz, etc.
Oh amabilísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios en
esencia y trino en los secretos, admirable en la providencia e infinito
en todas las perfecciones: yo os adoro con el más profundo respeto;
en vos creo y espero firmemente; os amos sobre todas las cosas; pésame en el alma de haberos ofendido; pésame, padre omnipotente; pésame, hijo misericordioso; pésame, Espíritu Santo, amantísimo. Haced que nunca más ofenda yo a Trinidad, tan augusta, tan santa y amable; sino que, alabándoos y sirviéndoos ahora con todos los justos, logre después alabaros con los Serafines eternamente. Amén.
Oración al Padre
Oh Padre eterno! Principio y fuente de todo bien, increado, ingénito,
centro de toda felicidad; gózome de veros tan superior a todo lo creado, que mi entendimiento se pierde en el océano de vuestras perfecciones infinitas. Permitid que unido a los Ángeles, Arcángeles y Tronos celebre vuestro inmenso poder y os diga:
Padre nuestro y 9 veces alternando con el coro:
Santo, Santo, Santo, Santo Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de vuestra Gloria.
Gloria al padre, Gloria al hijo, Gloria al Espíritu Santo.
¡Oh Hijo divino! en todo igual al Padre, verdad infalible, camino y seguro y vida felicísima del hombre, os glorificado por todos vuestros soberanos atributos, y os alabo por vuestra misericordia infinita. ¡Ay, Jesús mío, que no he sido discípulo vuestro, sino de nombre! Pero, queriendo ya hacerlo en realidad, permitir que una mi voz a la de los Principados, Dominaciones y Potestades y ensalzando con ellos vuestra sabiduría infinita, os diga:
Padre nuestro, etc.
Oración al Espíritu Santo
¡Oh espíritu consolador que procedáis del Padre y del Hijo, Amor increado, manantial de todas las gracias, centro de todas las dulzuras y no obstante, tan poco amado! A lo menos me alegro del encendido amor con que os aman las Virtudes, los Querubines y Serafines. ¡Oh, quién pudiese amaros con todos los hombres de la tierra, como esos espíritus os aman en el cielo! Permitid siquiera que uniéndome a ello os diga con todo afecto:
Padre nuestro etc.
Luego repítase tres veces:
Santo Dios, Santo, Fuerte, Santo, Inmortal, líbranos, señor de todo mal.
_Bendigamos al padre y al hijo con el Espíritu Santo.
_Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.
Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de la eterna Trinidad, y hacer que, confesando una sola fe verdadera, adoremos la unidad de tu augusta Majestad; te rogamos, Señor, que, en virtud de esta misma fe, nos veamos siempre libres de toda adversidad y peligro, por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
Devoción al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
_Envía Señor tu espíritu y vivificarán todas las cosas
_Y renovarás la faz de la tierra
Oración
Oh, Dios, que, con la ilustración del Espíritu Santo has enseñado a las almas de los fieles; concédenos obrar rectamente según el mismo Espíritu Santo y gozar siempre de sus consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
Áncora de salvación
Nihil obstat: César F. Pedotti
Imprimátur: Antonio Rocca, Obispo de Augusta y Vic. Gen.
Buenos Aires,
Argentina, 31 de marzo de 1949




