miércoles, junio 17, 2026

Las jaculatorias, el secreto para orar en todo momento

 La voz “jaculatoria” proviene del latín "Jaculari" y es un verbo que significa "lanzar" o "arrojar", y es la raíz etimológica de la palabra jaculatoria.



Los habitantes de la antigua Roma utilizaban la raíz de lo que hoy es nuestra palabra “jaculatoria” para denominar el dardo, la flecha o cualquier otro objeto que tuviera como finalidad el ser lanzado con fuerza a la distancia.

Su actual significado guarda una estrecha relación con el sentido originario porque hoy utilizamos esa voz para referirnos a las cortas exclamaciones o plegarias que el amor y la confianza del cristiano le envía, como pequeñas flechas o saetas, al Señor, a la Santísima Virgen o a los Santos. “La jaculatoria, como la flecha o el dardo, es rápida. Como la flecha y el dardo pretende entrar en lo más profundo de Aquel a quien la dirigimos”.

Jesús nos pidió que velásemos orando en todo tiempo (Lc. 21, 36). Él nos dio a entender cuan insistentes debemos ser en la oración cuando nos relató la parábola del juez injusto y de la viuda (Lc. 18, 1-8). Los primeros cristianos siguieron este mandato pues perseveraban en la oración continuamente (Hch. 2, 42). San Pablo, por su parte, nos pide orar sin cesar (1 Tes. 5, 17), “perseverar en la oración” (Col. 4,2), estar “orando en todo tiempo en el Espíritu con toda clase de oraciones y súplicas” (Ef. 6, 18), y ser “constantes en la oración” (Rm. 12,12).

Si las jaculatorias nos ayudan a orar sin cesar, en todo momento por lo tanto nos ayudan también a mantenernos en la presencia de Dios en todo momento

Características principales

·     Brevedad: Se pueden recitar en una sola respiración, mientras realizas cualquier actividad cotidiana.

·    Intención: Buscan pedir ayuda, alabar, dar gracias o mantener el alma unida a la fe sin necesidad de un rezo largo.

·       Indulgencias: Tienen indulgencias parciales aplicables a las almas del purgatorio

·       Jaculatorias e indulgencias:

1. Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. 300 días de inguldecia cada vez. San Pío X, 1905.

2. ¡Oh, dulcísimo Jesús! No seas mi Juez, sino mi Salvador. 50 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1853.

3. Jesús, María y José, que mi alma expire con vosotros en paz. 100 días de indulgencia, Pío VII.

4. Corazón de mi amable Salvador, haz que crezca y arda siempre en mi tu amor. 300 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1876.

5. Dulce corazón de mi Jesús, haz que te ame siempre más y más. 300 días de indulgencia.

6. Invocando los nombres: “Jesús, María y José” 7 años de indulgencia y otras tantas cuarentenas cada vez y plenaria al mes. San Pío X, 1906

7. Señor, consérvanos la fe. 100 días de indulgencia cada vez, San Pío X, 20 de marzo de 1908.

8. Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino. 300 días de indulgencia cada vez, San Pío X, 1906.

9. Corazón Eucarístico de Jesús, dulce compañero de nuestro destierro. 200 días de indulgencia cada vez, León XIII, 1899.

10. Dulce Corazón de María, sed la salvación del alma mía. 300 días de indulgencia cada vez; plenaria al mes, Pío IX, 1852.

11. Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío300 días de indulgencia cada vez; plenaria al mes, San Pío X, 1906.

12. María, esperanza nuestra, ten piedad de nosotros. 300 días de indulgencia, San Pío X, 1906

13. Todo por Ti, Corazón Sacratísimo de Jesús. 300 días de indulgencia cada vez; además plenaria los doce sábados que preceden a la fiesta de la Inmaculada Concepción.

14. Repite con frecuencia: “Jesús, Maestro adorable”. 200 días de indulgencia cada vez, León XIII, 1899

15. Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, ruega por nosotros. 300 días de indulgencia, San Pío X, 1905.

16. Corazón de Jesús, encendido por nuestro amor, inflama mi corazón con tu amor. 100 días de indulgencia, León XIII, 1893.

17. Corazón Eucarístico de mi Dios. 200 días de indulgencia cada vez, León XIII, 1899.

18. Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de mi. 100 días de indulgencia cada vez, Pío IX.

19. Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros. 100 días de indulgencia cada vez, Pío IX

20. Invoca con frecuencia los nombres de: “Jesús y María”. 300 días de indulgencia, Pío X, 1904.

21 Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros. Tres veces después de la Santa Misa, siete años de indulgencia. San Pío X, 1904

22. Sea por siempre bendita y alabada la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios. 300 días de indulgencia cada vez.

23. ¡Oh, dulcísimo Jesús! No seas mi Juez, sino mi Salvador. 50 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1853.

24. Jesús, María y José, que mi alma expire con vosotros en paz. 100 días de indulgencia, Pío VII.

25. Corazón de mi amable Salvador, haz que crezca y arda siempre en mi tu amor300 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1876.

26. Dulce corazón de mi Jesús, haz que te ame siempre más y  más. 300 días de indulgencia.

27. Jesús, María, os amo, salvad las almas. El mismo Jesús enseñó a Sor M. Consolata Bertrone este acto de amor sencillísimo, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.  


martes, junio 16, 2026

Meditaciones diarias: Tu hermano resucitará (Castellano y Portugués), 17 de junio

Cuando Marta oyó que Jesús venía, salió a su encuentro. María, en cambio, se quedó en casa. Entonces Marta le dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; pero aun ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le respondió: «Tu hermano resucitará». (1)



¿Por qué María permanece sentada en casa, según el evangelista, mientras que Marta sale angustiada al encuentro de Jesús y explica por qué llora y sufre? María es el modelo de las almas abandonadas a la santísima voluntad de Dios. Espera con calma y serenidad la llegada del Maestro. Lázaro murió. Su amado hermano partió a la vida eterna, dejándola anhelante y triste —es cierto— pero resignada y confiada. En los golpes de la vida, imitemos la serena y dulce resignación de María. Marta es la oración de las almas afligidas. María, la oración de abandono y confianza. Ambas complacen a Nuestro Señor y son escuchadas. Sin embargo, la oración de María es más perfecta y más hermosa.

En las aflicciones de la vida, acudamos a Jesús con prontitud y confianza, como lo hicieron las hermanas de Lázaro. Ya sea corriendo a su encuentro, suplicando y llorando, o en el silencio de un acto de conformidad con la santísima voluntad de Dios . Unamos, en nuestras aflicciones, la ferviente oración de Marta a la serena resignación y la dulce confianza de María, porque ambas merecieron la resurrección de Lázaro.

"¡Tu hermano resucitará!"

Nótese que María permanece sentada en casa, pero cuando llega el Señor, se levanta rápidamente, según el Evangelio, y corre a su encuentro. Espera, va a su encuentro. Siempre entrega, pero también siempre esfuerzo, diligencia al correr al encuentro del Maestro. La entrega no exime del esfuerzo.

Referencias:

(1) Juan 11:1-44

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

“Teu irmão há de Ressuscitar”

“Ora, Marta, tanto que ouviu que vinha Jesus saiu a recebê-lO. Maria, porém, ficara sentada em casa. Disse então Marta a Jesus: Senhor, se tivesses estado aqui, meu irmão não teria morrido; mas também agora sei que tudo o que pedires a Deus, Deus te concederá. Respondeu-lhe Jesus: Teu irmão há de ressuscitar.” (1)

Por que Maria fica sentada em casa, no dizer do Evangelista e Marta sai, aflita, ao encontro de Jesus e lhe expõe a razão por que chora, por que sofre? Maria é o modelo das almas abandonadas à vontade santíssima de Deus. Espera, calma, em paz, que o Mestre venha. Lázaro morreu. O irmão querido partiu para a vida eterna, deixando-a saudosa e triste – é verdade – mas resignada e confiante. Nos golpes da vida, imitai a calma e doce resignação de Maria. Marta é a prece das almas aflitas. Maria, a oração do abandono e da confiança. Ambas agradam a Nosso Senhor e são ouvidas. No entanto, a oração de Maria é mais perfeita e mais bela.

Nas aflições da vida, vamos a Jesus, depressa e confiantes como o fizeram as irmãs de Lázaro. Ou correndo ao encontro de Jesus, suplicante e em pranto, ou no silêncio de um ato de conformidade à Vontade santíssima de Deus. Juntemos, nas aflições, a oração fervorosa de Marta à calma resignação e a doce confiança de Maria, porque ambas mereceram a ressurreição de Lázaro.

“Teu irmão há de ressuscitar!”

Notai que Maria fica sentada em casa, mas quando chega o Senhor, levanta-se depressa, diz o Evangelho e corre ao encontro de Jesus. Espera, vai ao encontro de Jesus. Sempre o abandono, mas também sempre o esforço, a diligência em correr ao encontro do Mestre. O abandono não dispensa o esforço.

Referências:

(1) São João 11,1-44

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

martes, junio 09, 2026

Si Dios se preocupa de nosotros, ¿por qué hay diferencia de condiciones? (narración del padre Carlos Ignacio en portugues, traduccion del blog )


Si Dios se preocupa por nosotros, ¿por qué la diferencia de condiciones? ¿por qué hay ricos y hay pobres? La desigualdad de condiciones surge necesariamente de la desigualdad de aptitudes, de cualidades físicas, intelectuales y morales de los hombres. Dios no debe a cada uno de nosotros más que los medios necesarios para lograr nuestro fin, y no está obligado a dar a todos los mismos dones de fuerza, inteligencia, etc. Además, esta desigualdad participa en la armonía del universo y se convierte en fuente de las virtudes más bellas y de un vínculo de unión entre los hombres. La desigualdad de condiciones suele deberse al hombre que a Dios. Es el resultado de la actividad de unos y la negligencia de otros. Esta desigualdad también entra en el plan Divino, porque es necesaria para la sociedad humana. Si todos los hombres fueran ricos, nadie querría trabajar la Tierra. Si todos fueran pobres, nadie podría dedicarse a las artes, a las ciencias, la industria, etc. Por lo tanto, es necesario que haya ricos y pobres.

La desigualdad de condiciones manifiesta las cualidades más bellas del hombre. Es hermoso ver a los ricos despojarse de sus pertenencias para ayudar a los pobres, como es hermoso también ver a los pobres soportar privaciones con paciencia y resignación a la voluntad de Dios. Por eso la desigualdad participa en la armonía del universo. Acerca a cos ricos a los pobres, a los débiles a los poderosos, y por las bellas virtudes de la Caridad, la bondad y la gratitud, establece entre ellos los dulces lazos de verdadera fraternidad. Por último, es la otra vida la que establecerá el equilibrio. Los últimos, es decir, los pobres, serán los primeros, porque con sus dolores y sufrimientos habrán adquirido mayores méritos.


Meditaciones diarias: Vete en paz (Castellano y Portugués), 9 de junio

 …“Por eso te digo que muchos pecados le han sido perdonados, porque amó mucho. Pero el que perdona poco, ama poco. Los demás invitados comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es este que también perdona pecados?» Entonces él le dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; vete en paz». (1)


El desorden de Magdalena radicaba en su amor desenfrenado por las criaturas, y la salvación de la pecadora en su profundo amor por Nuestro Señor. Este amor de Magdalena era un amor confiado y penitente que atrae el Amor misericordioso. Las almas que pecan mucho suelen ser también grandes en el Amor Divino. Véase Agustín, Margarita de Cortona, María de Egipto. ¡Qué almas seráficas! El amor por las criaturas, que mancha y destruye, se transforma, se purifica y se salva al volverse hacia el Creador. Por eso Nuestro Señor puede hablar así de Magdalena:

"Muchos pecados le han sido perdonados porque amó mucho."

¿Está tu alma cubierta de iniquidades, crímenes y pecados vergonzosos? ¡Ah! ¡No temas!… Corre rápidamente a Jesús y pídele perdón, como lo hizo María Magdalena, en un gesto de confianza y amor penitente. ¡Y serás perdonado! El amor y la confianza resucitan a las almas que buscan al Salvador con todas sus fuerzas. Esto es todo lo que pide el Corazón misericordioso de Jesús. ¡ Amor y confianza! —dijo un alma arrepentida—. ¡Lo demás… no existe para mí! (2)

Referencias: 
(1) Lc 7:36-50 
(2) Eva Lavallière

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

///////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

Vai em paz

…”Pelo que digo a ti: muitos pecados lhe são perdoados, porque muito amou; mas, a quem menos perdoa, menos ama. E os que estavam junto à mesa começaram a dizer consigo mesmo: Quem é este que também perdoa pecados? E disse à mulher: A tua fé te salvou. Vai em paz.” (1)

A desordem de Madalena foi ter amado loucamente as criaturas, e a salvação da pecadora foi ter amado, e muito, a Nosso Senhor. Este amor de Madalena era o amor confiante, penitente, que atrai o Amor misericordioso. As almas grandes no pecado costumam também ser grandes no Amor Divino. Vede Agostinho, Margarida de Cortona, Maria Egipcíaca. Que almas seráficas! O amor das criaturas, que mancha e perde, transforma-se, purifica e salva, quando voltado para o Criador. Eis porque Nosso Senhor assim pode falar de Madalena:

“Muitos pecados lhe são perdoados porque muito amou”.

Tua alma está coberta de iniquidades, de crimes, de pecados vergonhosos? Ah! Não tenhas receio!… Corre depressa a Jesus e pede-Lhe perdão, como fez Madalena, num gesto de confiança e de amor penitente. E serás perdoado! O amor e a confiança ressuscitam as almas que buscam o Salvador com todas as forças. É só isto que pede o Coração misericordioso de Jesus. Amor e confiança!– dizia uma alma arrependida. O resto… não existe para mim! (2)

Referências:
 (1) Lc 7,36-50
 (2) Eva lavalliére

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

martes, junio 02, 2026

Meditaciones diarias: ¿Por qué temes? (Castellano y Portugués), 3 de junio


“Y cuando subió a una barca, le siguieron a sus discípulos. Y pronto vino un gran movimiento del mar, de modo que la barca estaba cubierta de olas; pero Él dormía. Entonces sus discípulos se acercaron a Él y lo despertaron, diciendo: Señor, ¡sálvanos, perecemos! Y Jesús les dijo: ¿Por qué teméis a los hombres de poca fe? Y se levantó, y envió a los vientos y al mar, y siguió una gran tranquilidad”. (1)

Nuestra vida está llena de tormentas. El frágil barco de nuestra existencia se ve, casi todos los días, en las agitaciones de las olas de amargura, contradicciones, luchas, retrocesos, ingratitudes, y parece hundirse en el dolor y la desesperación. ¡No tenemos suficiente fe! Nuestro Señor tenía razón cuando increpó a los discípulos: “hombres de poca fe”. ¿Jesús, Dios, Señor de los mares y de las tormentas, no estaba con ellos? ¿Por qué el miedo? ¡Recibimos a nuestro Señor tantas veces en la comunión! Por gracia, Él vive con nosotros, lo conocemos por fe. Y aquí vienen las agitadas oleadas de horribles tentaciones. Y el mar de nuestra vida espiritual es un caos oscuro. ¡Agita la violenta tormenta! ¡Oscuridad profunda, oscuridad espesa! ¡Y Jesús duerme! Rezamos, pedimos, lloramos. ¡Y duerme! ¡Ah! ¡Confía, alma cristiana! ¡No hay peligro! Él se levantará ante el naufragio y nos dirá:

“¿Por qué temes?”

¡Y habrá una gran tranquilidad! ...

Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

Por que Temeis?

“E, subindo Ele para um barca, seguiram-na seus discípulos. E logo sobreveio um grande movimento do mar, de tal sorte que a barca se cobria de ondas; mas Ele dormia. Então se chegaram a Ele os seus discípulos e O acordaram, dizendo: Senhor, salva-nos, perecemos! E Jesus lhes disse: Por que temeis, homens de pouca fé? E levantando-se, mandou aos ventos e ao mar, e seguiu-se uma grande tranquilidade.”

Nossa vida é toda cheia de tempestades. A frágil barquinha de nossa existência se vê, quase todos os dias, nas agitações das ondas de amarguras, contradições, lutas, reveses, ingratidões, e parece naufragar de dor e desespero. Não temos bastante fé! Tinha razão Nosso Senhor quando increpava aos discípulos: “homens de pouca fé”. Jesus, Deus, Senhor dos mares e das tempestades, não estava com eles? Por que temer? Recebemos Nosso Senhor tantas vezes na Comunhão! Pela graça, vive Ele conosco, sabemo-lo pela fé. E aí vêm as ondas agitadas de tentações horrorosas. E o mar de nossa vida espiritual é um caos tenebroso. Agita-o violenta tempestade! Escuridão profunda, trevas espessas! E Jesus dorme! Rezamos, pedimos, choramos. E Ele dorme! Ah! Confiança, alma cristã! Não há perigo! Ele se levantará antes do naufrágio e nos dirá:

Porque temeis?

E há de seguir-se uma grande tranquilidade!…

Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

Entrada destacada

Memorare / Acordaos

  M emorare, O piissima Virgo María , non esse auditum a sæculo, quemquam ad tua currentem præsidia, tua implorantem auxilia, tua petentem s...