Crucificados son aquellos que, como San Pablo, completan en sí mismos la pasión de Jesucristo, aquellos que no desean otro conocimiento que el de la cruz del Maestro, y aquellos que pueden decir, como el Apóstol:
"Mi vida, mi destino, es
Cristo."
Y se podría añadir: ¡Cristo
crucificado! – Nuestro Señor quiere almas reparadoras, almas crucificadas para
la salvación del mundo.
En el segundo diálogo de Santa
Catalina de Siena, el Padre Eterno dijo:
Los perfectos deben convertirse
en mediadores entre Mí y los hombres caídos en el abismo del pecado, porque es
por la mediación de mis amigos que concederé misericordia al mundo. Podrían ser
llamados otros "Jesús crucificados". Mi único Hijo vino como Mediador
para sanar al hombre de su miseria y reconciliarlo conmigo, sufriendo
pacientemente hasta la ignominiosa muerte de cruz. Lo mismo hacen quienes están
crucificados por sus santos deseos. Se convierten en mediadores por sus
humildes oraciones, exhortaciones y vidas santas, que los convierten en modelos
para todos. Brillan como piedras preciosas de virtud, soportando con paciencia
las faltas de su prójimo.
Gracias a Dios hay muchos
"crucificados" en la Iglesia, quizás ocultos, ignorados en el
silencio del claustro e incluso en el bullicio del mundo, en hospitales, en
conventos. Son almas pacientes que se sacrifican por la conversión de los
pecadores, almas de reparación. ¿No deberíamos desear para nosotros el honor de
los "crucificados"?
Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave- Marria”,1936
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Os crucificados
Crucificados são os que, como São
Paulo, completam em si a paixão de Jesus Cristo, os que não querem outra
ciência a não ser a da cruz do Mestre e os que podem dizer, como o Apóstolo:
“O meu viver, a minha vida é
Cristo”
E se poderia acrescentar: Cristo
crucificado! – Nosso Senhor quer almas reparadoras, almas crucificadas para a
salvação do mundo.
No diálogo II de Santa Catarina
de Sena, disse o Pai Eterno:
“Os perfeitos devem tornar-se
mediadores entre Mim e os homens caídos no abismo do pecado, porque é pela
mediação de meus amigos que eu hei de conceder misericórdia ao mundo. Podem ser
chamados de outros “Jesus crucificados”. Meu filho único veio como Mediador
para curar o homem da miséria e reconciliá-lo Comigo, sofrendo com paciência
até a morte ignominiosa da cruz. Assim fazem os que estão crucificados pelos
seus santos desejos. Tornam-se mediadores por suas humildes orações, exortações
e vida santa, que os tornam modelos de todos. Brilham eles como pedras
preciosas de virtude, suportando pacientemente os defeitos do próximo”
Graças a Deus há na Igreja muitos
“crucificados”, talvez ocultos, ignorados no silêncio do claustro e até no
bulício do mundo, nos hospitais, nos conventos. São as almas pacientes, que se
sacrificam pela conversão dos pecadores, almas reparadoras. Não havemos de
querer para nós a honra dos “crucificados”?




