lunes, mayo 25, 2026

Meditaciones diarias: ¡Ahora y en la hora de nuestra muerte! (Castellano y Portugués), 25 de mayo

 Una madre no permanece indiferente ante la agonía de su hijo. Nuestra Señora, la mejor, la más santa y la más perfecta de las madres, ¿acaso sería indiferente a nosotros en los últimos y más terribles momentos de nuestras vidas? San Juan de Dios, en medio de una dolorosa agonía, se quejó a la Santísima Virgen María:

"¡Oh, Madre mía, no te siento a mi lado para consolarme!"


—¡Oh, hijo mío! —respondió María—. No es mi costumbre abandonar a mis fieles siervos a estas horas. Quien repite cada día en el Ave María: «Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte», ¿cómo puede morir sin la protección de la Madre de Dios?

¡Oh no! ¡Tengamos fe! Si la idea de la muerte nos horroriza, si tememos la agonía final, ¡confiemos en la Virgen María! No seremos abandonados.

El Menologio cisterciense narra la historia de un monje que, en la hora de su muerte, rodeado de sus hermanos, sonrió feliz y apaciblemente, mientras los monjes oraban junto a su lecho de muerte, aterrorizados ante el espectáculo que estaban a punto de presenciar. Y, pensando en la Justicia Eterna, que ve faltas e imperfecciones incluso en sus ángeles, todos imploraron la misericordia divina para el moribundo. Asombrados al ver sonreír al monje en una hora tan grave y solemne, uno de los hermanos le preguntó:

"¿Qué es esto, hermano mío? Nuestro padre San Bernardo, en un momento extremo similar, tembló de terror, ¿y tú te ríes?"

—¡Ah! Hermano mío —respondió el moribundo—, ¿cómo no voy a alegrarme? Tengo aquí a la Virgen María, que me da fuerzas y vence al demonio.

Y expiró con una dulce sonrisa


¡Oh María, líbranos del enemigo!

y, en la hora de la muerte, recíbenos!

“Tu nos ab hoste protejan

Et hora mortis suscipe”

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

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Agora e na Hora de nossa Morte!

A mãe não assiste indiferente à agonia de um filho. Nossa Senhora, a melhor e mais santa e perfeita das mães, há de ser indiferente para conosco nos últimos e terríveis momentos de nossa vida? São João de Deus, nas lutas de uma agonia dolorosa, queixou-se à Virgem Santíssima:

“Ó minha Mãe, não Vos sinto ao meu lado para amparar-me!”

– “Oh! Meu filho, responde Maria, não é meu costume abandonar, em tal hora, os meus servos fiéis. Quem todos os dias repetiu na “Ave-Maria”: Rogai por nós, pecadores, agora e na hora de nossa morte, poderá morrer sem a proteção da Mãe de Deus?”

Oh! Não! Tenhamos confiança! Se o pensamento da morte nos horroriza, se temos receio dos últimos combates da agonia, confiança em Nossa Senhora! Não seremos desamparados.

O Menológio cistercense conta de um monge que, na hora da morte, cercado de seus irmãos, sorria feliz e tranquilo, enquanto os monges oravam junto ao leito de agonia, cheios de terror ao espetáculo da morte que iam contemplar. E, pensando na Eterna Justiça, que vê faltas e imperfeições até nos seus Anjos, pediram todos a misericórdia Divina para o agonizante. Admirado por ver sorrir o monge naquela hora tão grave e solene, pergunta-lhe um dos irmãos:

“Que é isto, meu irmão? Nosso Padre São Bernardo, em igual momento extremo, tremia apavorado, e tu ris?”

– “Ah! Meu irmão, responde o moribundo, como não me hei de alegrar? Tenho aqui presente Nossa Senhora, que me dá força e vence o demônio”

E expirou com doce sorriso.


Ó Maria, livrai-nos do inimigo

e, na hora da morte, recebei-nos!

“Tu nos ab hoste protege

Et hora mortis suscipe”

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

lunes, mayo 18, 2026

Meditaciones diarias: La esperanza de los desesperados, un caso de conversion (Castellano y Portugués), 19 de mayo

 ¡P. Fr. Hermann, un célebre artista judío cuya conversión sacudió tanto a Europa a mediados del siglo pasado, dejando el mundo, abrazó la Regla de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Tuvo un profundo desamor al ver a su madre fanática en el judaísmo. Él rezó mucho por ella; ayunó, hizo penitencia. El 13 de diciembre de 1855, ella murió sin los sacramentos. El pobre hijo, aplastado de dolor, fue a buscar al santo, Sanando D’Ars. Y éste, que bien penetró el secreto de los corazones, le dijo:


“Ten esperanza. Un día recibirá una carta en la Fiesta de la Inmaculada Concepción que lo consolará."
Pasado seis años, el 8 De Diciembre de 1864, el P. Hermann, ya olvidado de lo que dijo el Cura D’Ars, recibe una carta que lo conmueve profundamente. En esta carta le decian que una persona piadosa, muerta en un olor a santidad, se atrevió a cuestionar a Nuestro Señor acerca de la muerte de la madre del Padre. Hermann y el Buen Maestro le reveló:
“No le debo mi gracia a nadie, pero no falto a las promesas que he hecho sobre la oración. Toda oración que tiene como objeto la gloria de Dios y la salvación de las almas y es escuchada, si está bien hecha.
Añadió que la oración del P. Hermann, tan devoto de Nuestra Señora, fue escuchada. Su madre, al morir, alcanzó milagrosamente la gracia de la conversión. Sus últimas palabras fueron:
“¡Oh Jesús, creo, espero en Ti, ten misericordia de mí!”
¡Ah! ¡No desesperemos de la salvación de nadie! ¡Sin presunciones, sin desesperación!
¡Donde encontramos devoción en Nuestra Señora, confianza, mucha confianza! ¡Nunca pierde el siervo de Maria! Nadie la invoca sin ser atendido.
¡Oh misericordia de María!

Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

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A Esperança dos Desesperados
O Pe. Hermann, célebre artista judeu, cuja conversão tanto abalou a Europa em meados do século passado, deixando o mundo, abraçou a Regra da Ordem dos Carmelitas descalços. Tinha um desgosto profundo vendo sua mãe fanática no Judaísmo. Rezava muito por ela; jejuava, fazia penitência. Aos 13 de dezembro de1855, morreu ela sem os sacramentos. O pobre filho, acabrunhado de dor, foi procurar o santo, Cura D’Ars. E este, que bem penetrava o segredo dos corações, lhe disse:
“Tenha esperança. Receberá um dia, na Festa da Imaculada Conceição, uma carta que o há de consolar”
Passaram-se seis anos. E no dia 8 de dezembro de 1864, o Pe. Hermann, já esquecido do que disse o Cura D’Ars, recebe uma carta que o comove profundamente. Essa carta lhe dizia que pessoa piedosa, morta em odor de santidade, ousou interrogar a Nosso Senhor sobre a morte da mãe do Pe. Hermann e o Bom Mestre lhe revelou:
“Não devo minha graça a ninguém, mas não falto às promessas que fiz sobre a oração. Toda oração que tem por objeto a glória de Deus e a salvação das almas, é ouvida, se é bem feita”
E acrescentou que a oração do Pe. Hermann, tão devoto de Nossa Senhora, foi ouvida. Sua mãe, ao morrer, alcançou miraculosamente a graça da conversão. Suas últimas palavras foram:
“Ó Jesus, eu creio, espero em Vós, tende piedade de mim!”
Ah! Não desesperemos da salvação de ninguém! Nem presunção, nem desespero!
Onde acharmos devoção em Nossa Senhora, confiança, muita confiança! Nunca se perde o servo de Maria! Ninguém a invoca sem ser atendido.
Ó Misericórdia de Maria!

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

sábado, mayo 16, 2026

La ignorancia, ¿te hace culpable o inocente?

Este posteo desde nuestro blog MEMORARE, tiene como objetivo explicar que, en el día del juicio no podremos objetar la ignorancia como desconocimiento de La Verdad. Teniendo la posibilidad, física (o material) y mental y NO querer arribar al conocimiento, no hace que la verdad sea menos verdadera (si se me permite la expresión).

Es más profundo este análisis en teología, pero lo podemos comparar con las leyes de los hombres: el desconocimiento (voluntario o involuntario), no hace que una ley no deba ser aplicada a un individuo.

Es de señalar que la bibliografía del padre Royo Marín (de la que se vale esta redacción), tiene un antes y un después del CVII y esta puede, en muchos casos, haber sido modificada para la “comodidad del espíritu conciliar”. Sin embargo, lo que se expresa en este escrito, es posible constatarlo con la filosofía tomista (Suma Teologica, Parte II Cuestión 76 “De las causas del pecado en especial: la ignorancia”)

La ignorancia se clasifica principalmente por su relación con la voluntad y la posibilidad de superarla, influyendo directamente en la responsabilidad del pecado.

La teología moral divide la ignorancia en varias categorías. Los dos que considerarán aquí son:

  • Ignorancia Invencible (Inculpable): Es aquella que el sujeto no puede superar, ya sea porque no sabe que ignora algo, o porque, aun sabiéndolo, no tiene los medios para salir de ella.
    • Efecto: Exime totalmente de pecado ante Dios, ya que es involuntaria.
  • Ignorancia Vencible (Culpable): Es aquella que podría superarse con una diligencia razonable pero no se hace. Se subdivide en:
    • Simple: Cuando no se ha puesto una diligencia rápida, pero tampoco hay una negligencia extrema. Reduce la culpabilidad, pero no la elimina totalmente.
    • Crasa (o supina): Resulta de una negligencia grave o pereza en buscar la verdad que se está obligado a conocer. Culpable y, a menudo, equiparable al pecado.
    • Afectada (o estudiada): La persona evita a propósito conocer la verdad para pecar con mayor libertad. Es la forma más grave, ya que la voluntad prefiere la ignorancia para pecar.

La gravedad de una pregunta está determinada por la gran necesidad que tiene la persona de saber la respuesta. Las respuestas a preguntas fundamentales (cómo salvar el alma, cómo preservar la vida) tienen un peso grave.

Los recursos particulares que tiene una persona incluyen (a) la facilidad con la que puede obtener la información necesaria para determinar la respuesta (por ejemplo, una persona con un buen libro de texto sobre el tema puede encontrar la información con mayor facilidad que una persona que carece de dicho libro de texto) y (b) la facilidad con la que puede hacer una evaluación precisa de la evidencia una vez que está en su posesión (por ejemplo, un hombre inteligente puede evaluar la evidencia con mayor facilidad que un hombre común y corriente). Cuanto más grave es la cuestión y mayores son los recursos disponibles, más diligencia se necesita para calificarla como razonable. Cuanto más ligera sea la cuestión y menores sean los recursos disponibles, menos diligencia se necesitará para considerarla razonable.

Para finalizar, todo lo señalado conlleva a demostrar la vital importancia que significa el conocimiento de LA VERDAD. Y en palabras de NSJC esto es, “Yo, soy el camino, la verdad y la Vida. No se va al padre sino a través mío” Ergo, y para que quede muy claro este punto tan modernista: NO TODAS LAS RELIGIONES SON LAS QUE LLEVAN AL HOMBRE A LA FELICIDAD ETERNA. “Extra ecclesiam, nullas salus” (fuera de la Iglesia Católica, no hay salvación) es un dogma de fe. Y a un dogma podemos, entenderlo o no desde la razón (como ejemplo vale el de la Santísima Trinidad, pilar del cristianismo: “Tres Personas distintas y un solo Dios verdadero”), pero de aceptación absoluta.

Lic. Maria Fernanda Uriburu



martes, mayo 12, 2026

Apariciones del Angel de la Paz, en Fatima, 1916

 En este año 2026 se cumplen 110 años de las 3 apariciones del Ángel de Fatima, que sucedieron con anterioridad a las de la Santísima Virgen en 1917 y preparó a los pastorcitos para lo que iban a vivir.

Hoy 13 de mayo se conmemora la primera aparición de Maria en cova de Iria, pero ¿cuánto sabemos de lo que aconteció para preparar a los niños para convertirse en los videntes de la Madre del cielo?


La primera vez que el ángel se apareció fue en “Loca do Cabeço”, en la ladera de los Valinhos, un refugio rocoso donde los niños solían abrigarse, durante la primavera de 1916 (otoño del cono sur) y les dijo:

«– ¡No temáis! Soy en Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, dobló la frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oíamos pronunciar:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Después de repetir esto tres veces, se levanta y dice:
– Orad así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas»

La segunda vez que el Ángel de la Paz se apareció a los niños fue en el verano del mismo año 1916 (invierno en el cono sur), en el patio de la casa de Lucía, al lado del “Pozo do Arneiro” y habló:

– ¿Qué hacéis? ¡Orad! ¡Orad mucho! Los corazones de Jesús y María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar? – pregunté.
– De todo lo que puedas, ofrece un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atrae, así, la paz sobre tu Patria. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envía».

La tercera y última aparición del Angel fue nuevamente en “Loca do Cabeço”, durante aquel otoño de 1916 (primavera en el cono sur), y con una Hostia y un caliz en las mano, les dijo:

– Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

Al año siguiente tendrían lugar las apariciones de la Santísima Virgen María con todo lo que ello significó y sigue significando ya que es la bella Dama del cielo dio los últimos remedios para la salvsción de los pobres pecadores.

Maria, ruega por nosotros que recurrimos a vos. Amen.




lunes, mayo 11, 2026

Meditaciones diarias: Una sonrisa reconfortante (Castellano y Portugués), 12 de mayo

 «Cuando tuvieron lugar las apariciones de Lourdes», relata el conde Broussard, «yo estaba en Cauterets. No creía en esas apariciones, ni tampoco en la existencia de Dios. Era un libertino y un ateo declarado».


Tras leer en un periódico que Bernadette había tenido otra aparición el 16 de junio, en la que la Virgen le sonrió, decidí ir a Lourdes para convencer a la chica de que era una impostora.

Fui a casa de los Soubirous, donde encontré a Bernadette sentada junto a la puerta, remendando medias. Me pareció una persona bastante común, pero una gran dulzura brillaba en su rostro atribulado.

A petición mía, me relató la historia de las apariciones con una sencillez y firmeza que me conmovieron.

—Entonces —le dije—, ¿cómo sonreía la bella Señora? La pastora me miró asombrada y, tras unos instantes de silencio, respondió: —¡Ah, Señor! Solo alguien que viniera del Cielo podría imitar esa sonrisa.

¿Me harías el favor de probarlo por mí? Soy un incrédulo. No creo en tus visiones.

El rostro de la niña se ensombreció, adquiriendo una expresión severa.

¿Así que crees que soy una mentirosa?

Me sentí desarmado. ¡No! Bernadete no podía ser una impostora. Y sentí la necesidad de rogarle perdón de rodillas.

—Ya que eres un pecador —respondió ella—, imitaré para ti la sonrisa de la Santísima Virgen.

Se levantó con gran dignidad, juntó las manos y su rostro se iluminó con una sonrisa tan angelical que no pude contenerme. Caí de rodillas, convencido de que veía en el rostro de la vidente la dulce sonrisa de la Virgen misma.

Desde entonces, guardo en lo más profundo de mi alma esa sonrisa indescriptible del Cielo. ¡Ha enjugado muchas lágrimas! Perdí a mi esposa. Perdí a mis dos hijas, que eran mi alegría. Pero siento que no estoy solo en el mundo, pues la sonrisa de la Santísima Virgen María siempre me acompaña, llenando mi vida de vida.

¡Oh, mi Madre Celestial! Bajo la dulce sonrisa de Tu bondad, Tu afecto maternal, ¡todo es soportable en este mundo!

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

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Sorriso que comforta

“Na época em que se realizavam as aparições de Lourdes, conta o Conde de Broussard, eu me encontrava em Cauterets. Nenhuma crença tinha nessas aparições, nem acreditava na existência de Deus. Era um devasso e ateu declarado.

Lendo num jornal a notícia de que Bernadete tivera mais uma aparição, em 16 de junho, na qual a Virgem lhe sorria, tomei a resolução de ir a Lourdes para convencer a menina de que era uma embusteira.

Fui à casa dos Soubirous, onde encontrei Bernadete sentada à porta, cerzindo meias. Ela me parecia bastante vulgar, mas, nos traços do semblante sofredor, espalhava-se uma grande doçura.

A pedido meu, fez o histórico das aparições, com uma simplicidade e firmeza que me comoviam.

– Então, disse-lhe eu, como é que sorria a bela Senhora? A pastorinha olhou-me espantada e, após uns momentos de silêncio, respondeu: Ah! Senhor, só alguém que viesse do Céu poderia imitar aquele sorriso.

– Não me fará o favor de experimentá-lo para mim? Eu sou um incrédulo. Não acredito nas suas visões.

Nublou-se o semblante da menina, tomando uma expressão de severidade.

– Então pensa o senhor que sou uma mentirosa?

Senti-me desarmado. Não! Bernadete não poderia ser uma embusteira. E experimentei o desejo de lhe pedir perdão de joelhos.

– Visto que é um pecador, retornou ela, vou imitar para o senhor o sorriso da Santíssima Virgem.

Levantou-se com muita dignidade, juntou as mãos e o seu rosto se iluminou com um sorriso tão angelicamente belo, que não me pude conter. Caí de joelhos, convencido de que estava vendo no semblante da visionária o doce sorriso da própria Virgem.

Desde então, no mais fundo de minha alma, conservo aquele sorriso indefinível do Céu. Muitas lágrimas já me tem ele enxugado! Perdi a esposa. Perdi as duas filhas, que eram o meu encanto. Sinto, porém, que não estou só no mundo, pois me acompanha sempre o sorriso da Santíssima Virgem, que me anima a vida.”

Ó, minha Mãe do Céu! Sob o doce sorriso de Vossa bondade, de Vosso carinho materno, tudo é suportável neste mundo!

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936



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