martes, febrero 10, 2026

Meditaciones diarias: En el cielo serás feliz (Castellano y Portugués), 11 de febrero

 A la humilde Bernadette, en la gruta de Lourdes, Nuestra Señora le dijo: "Te prometo la felicidad no aquí en la tierra, sino la felicidad del Cielo".

Los ojos inocentes de la Pastora, que habían contemplado la visión azul nieve de la gruta de Mosabielle, nunca más podrían quedar encantados por las bellezas de la tierra.


«Después de ver a Nuestra Señora», decía la santa, «uno sólo desea morir, para volver a verla en el Cielo».

Ni las imágenes más bellas ni las celebraciones más brillantes consolaron el corazón de Santa Bernardita. De este mundo, solo deseaba sufrimiento y Amor. No hemos tenido la fortuna, con estos ojos mortales, de contemplar, como lo hizo Bernadette, la belleza de María. Pero ¿no nos enseña la fe que un día la veremos en la Eternidad, en el Cielo? No nos dejemos seducir por bellezas fugaces. Y que la esperanza del Cielo nos consuele. ¡En el Cielo, con María! ¡Qué felicidad! Suframos un poco en este exilio, con resignación. Nuestra Señora vela por nosotros. Y, si amamos e invocamos con afecto y devoción a una madre tan buena y tierna, ¡oh! Es cierto, muy cierto, que nos salvaremos. El siervo de María no puede perecer, dice San Bernardo. Y, en este triste exilio, que nos consuele el pensamiento de que un día veremos, en el Cielo, a la Madre, Refugio de los pecadores. ¡ En el Cielo! ¡En el Cielo! Con mi Madre estaré ...

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave- Marria”,1936

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Serás Feliz no Céu!

À humilde Bernadete, na gruta de Lourdes, disse Nossa Senhora:

“Não te prometo felicidade aqui na terra, mas a felicidade do Céu”

Os olhos inocentes da Pastorinha, que contemplaram a visão níveo-azul da gruta de Mosabielle, nunca mais se puderam encantar pelas belezas da terra.

“Depois que se viu Nossa Senhora, dizia a Santa, só se deseja morrer, para Vê-la de novo no Céu”

Nem as imagens mais belas, nem as festas mais brilhantes consolavam o coração de Santa Bernadete. Deste mundo, ela só queria o sofrimento e o Amor. Não tivemos a ventura de, com estes olhos mortais, contemplar, como Bernadete, a beleza de Maria. Mas a fé não nos ensina que um dia A veremos na Eternidade, no Céu? Que as belezas caducas não nos seduzam. E que a esperança do Céu nos conforme. No Céu, com Maria! Que felicidade! Soframos um pouco neste exílio, com resignação. Nossa Senhora vela por nós. E, se amarmos e invocarmos com carinho e devoção tão boa e terna mãe, oh! É certo, bem certo que nos salvaremos. O servo de Maria não pode perecer, diz São Bernardo. E, neste exílio tão triste, console-nos o pensamento de que veremos um dia, no Céu, a Mãe, Refúgio dos pecadores. No Céu! No Céu! Com minha Mãe estarei.


Las 18 veces que Nuestra Señora apareció en Lourdes

 


1)           1) Jueves 11 de febrero de 1858: El encuentro

Acompañada de su hermana y de una amiga, Bernardita se dirige a la Gruta de Massabielle, al borde del Gave, para recoger leña, ramas secas y pequeños troncos. Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oye un ruido como de una ráfaga de viento, levanta la cabeza hacia la Gruta: «Vi a une señora vestida de blanco: llevaba un vestido blanco, un velo también de color blanco, un cinturón azul y una rosa amarilla en cada pie.»

Hace la señal de la cruz y reza el rosario con la Señora. Terminada la oración, la Señora desaparece de repente.

2    2) Domingo 14 febrero de 1858: El agua bendita

Bernardita siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta a pesar de la prohibición de sus padres. Debido a su insistencia, su madre le da permiso para volver. Después de la primera decena del rosario, Bernardita ve aparecer a la misma Señora. Le echa agua bendita. La Señora sonríe e inclina la cabeza. Terminado el rosario, la Señora desaparece.

3    3) Jueves 18 de febrero de 1858: La Señora habla

La Señora habla por primera vez. Bernardita le ofrece papel y una pluma y le pide que escriba su nombre. La Señora le dice: «No es necesario» y añade: «No le prometo hacerle feliz en este mundo, sino en el otro. ¿Quiere usted hacerme el favor de venir aquí durante quince días?».

4    4) Viernes 19 de febrero de 1858: Aparición breve

Bernardita llega a la Gruta con una vela bendecida y encendida. De aquel gesto nacerá la costumbre de llevar velas para encenderlas ante la Gruta.

5    5) Sábado 20 de febrero de 1858: Oración personal

La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernardita. Se ha descrito que esta oración era parte de una "instrucción" o "secreto" que la Virgen le confió para uso exclusivo de la joven, rezándolo ella diariamente.

6     6) Domingo 21 de febrero de 1858: «Aquero»

Por la mañana temprano la Señora se presenta a Bernardita, a la que acompañan un centenar de personas. Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernardita no habla más que de «Aquero» (aquello).

Esta aparición consolidó la Gruta de Massabielle como un punto de encuentro para la fe y la oración, consolidando el mensaje de esperanza

7    7) Martes 23 de febrero de 1858: El secreto

Rodeada por unas ciento cincuenta personas, Bernardita se dirige hacia la Gruta. La Aparición le comunica un secreto, una confidencia «sólo para ella», pues sólo a ella concierne. Bernardita nunca lo reveló, lo cual algunos autores como Pierre Claudel sugieren que ella guardó como parte de su misión de "víctima expiatoria".

8     8) Miércoles 24 de febrero de 1858: «¡Penitencia!»

Mensaje de la Señora: «¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! – ¡Rece a Dios por los pecadores! – ¡Bese la tierra en penitencia por los pecadores!

9    9) Jueves 25 de febrero de 1858: La fuente

Trescientas personas están allí presentes. Bernardita cuenta: «Me dijo que fuera a beber a la fuente (…). No encontré más que un poco de agua fangosa. Al cuarto intento, conseguí beber; me mandó también que comiera hierba que había cerca de la fuente, luego la visión desapareció y me marché.» Ante la muchedumbre que le comenta: «¿Sabes que la gente cree que estás loca por hacer tales cosas?», Bernardita sólo contesta. «Es por los pecadores.»

1    10) Sábado 27 de febrero de 1858: Silencio

Hay allí ese día ochocientas personas. La Aparición permanece silenciosa. Bernardita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.

1    11) Domingo 28 de febrero de 1858: Éxtasis

Más de mil personas asisten al éxtasis. Bernardita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia. A continuación, se la llevan a casa del juez Ribes que la amenaza con meterla en la cárcel

1    12) Lunes 1 de marzo de 1858: Primer milagro

Se han congregado más de mil quinientas personas y entre ellas, por primera vez, un sacerdote.

Dos años antes, Catalina Latapie se había caído de un árbol y había sufrido una luxación del hombro derecho. Uno de sus brazos había quedado completamente paralizado, lo cual constituía un impedimento muy grande para una mujer campesina de aquella época. La noche del 28 de febrero de 1858 se despertó y tuvo, como dijo ella, una “moción interna” que la empujó a ir a la gruta. Llegada ahí, puso la mano en el agua y pronto recobró la movilidad de su brazo.

1    13) Martes 2 de marzo de 1858: Mensaje para los sacerdotes

La muchedumbre aumenta cada vez más. La Señora le encarga: «Vaya a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión.» Bernardita se lo hace saber al cura Peyra-male, párroco de Lourdes. Éste tan sólo quiere saber una cosa: el nombre de la Señora. Exige, además, como prueba, ver florecer en invierno el rosal silvestre de la Gruta.

1    14) Miércoles 3 de marzo de 1858: Una sonrisa

A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Bernardita se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece! Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una sonrisa. El párroco Peyramale vuelve a decirle: «Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta.»

1    15) Jueves 4 de marzo de 1858: 8 000 personas

El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil personas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación.

1    16) Jueves 25 de marzo de 1858: El nombre que se esperaba

Por fin la visión revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernardita cuenta: «Levantó los ojos hacia el cielo, juntando en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo, y me dijo : Que soy era Immaculada Councepciou.» La joven vidente salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen. Solo cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había declarado aquella expresión como verdad de fe, un dogma.

1    17) Miércoles 7 de abril de 1858: El milagro del cirio

Durante esta Aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama pasó repetidamente entre sus dedos durante más de 15 minutos sin quemar su piel, hecho atestiguado por más de 9,000 personas y un médico presente, el doctor Douzous.

1    18) Viernes 16 de julio de 1858: Última aparición

Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. «Me parecía que estaba delante de la Gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen. Jamás la había visto tan bella.»

Aunque no hubo palabras nuevas registradas ese día, la aparición reafirmó la belleza y la paz, cerrando el ciclo de apariciones de la Santísima Virgen en Lourdes.


lunes, febrero 09, 2026

Meditaciones diarias: Se fueron antes (Castellano y Portugués), 10 de febrero

No lloremos a nuestros muertos como quienes no creen en la resurrección de la carne, como quienes no tienen esperanza. El anhelo es amargo y doloroso, y las lágrimas no pueden evitar fluir cuando el golpe de la muerte viene a arrebatarnos a quienes tanto amamos.

Llorar a nuestros muertos no está mal. ¿Acaso no lloró Nuestro Señor sobre la tumba de Lázaro? La fe no nos condena a la insensibilidad, a la dureza de corazón. Sí, dejemos que fluyan estas lágrimas irreprimibles y anhelantes. Lloremos a nuestros muertos, sí, pero lloremos como quienes tienen fe. Un día los veremos en la verdadera Patria, donde ya no habrá más luto ni dolor. Miremos al Cielo y llenemos nuestros corazones de esperanza. Nosotros también partiremos un día, y volveremos a ver a quienes tanto amamos en este mundo. A los que se han ido, no a los que hemos perdido para siempre. San Cipriano escribió, en una hermosa carta de consuelo, este pensamiento:

No lloren desesperados por aquellos a quienes el Señor ha rescatado de este mundo. Nos han precedido en un viaje que también nosotros debemos emprender.

Entre quienes viajan por este mundo, por tierra o por mar, algunos llegan antes y otros después. Unos se adelantan y otros se quedan atrás. Quienes han fallecido, mis queridos amigos, solo se han ido antes. ¡Consolémonos! ¿No iremos también más tarde a ver a nuestros seres queridos que ya han llegado?

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave- Marria”,1936

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Partiram antes

Não choremos os nossos mortos como quem não crê na ressurreição da carne, como os que não têm esperança. A saudade é amarga e dolorosa, e as lágrimas não podem deixar de correr quando o golpe da morte nos vem arrebatar os que tanto amamos. Chorar os nossos mortos não é um mal. Nosso Senhor não chorou sobre a sepultura de Lázaro? A fé não nos condena à insensibilidade, à dureza de coração. Sim, deixemos que corram essas lágrimas saudosas e irreprimíveis. Choremos, sim, os nossos mortos, mas choremos como quem tem fé. Um dia os veremos na verdadeira Pátria, onde não haverá mais luto nem dores. Olhemos para o Céu e enchamos o coração de esperanças. Também nós partiremos, um dia, e tornaremos a ver aqueles que tanto amamos neste mundo. Os que partiram, não os que perdemos para sempre. São Cipriano escreveu,numa bela carta de consolação, este pensamento:

“Não choreis desesperadamente os que o Senhor livrou deste mundo. Eles partiram antes, numa viagem que também havemos de fazer”

Entre os que viajam neste mundo, por terra ou por mar, uns chegam antes, e outros, depois. Uns vêm adiante, e outros, atrás. Os que morreram, meus caros, partiram antes, apenas. Consolemo-nos! Não iremos também depois e não veremos os nossos que já chegaram?



domingo, febrero 08, 2026

Meditaciones diarias: Todo lo que me pasa es para mi bien (Castellano y Portugués), 9 de febrero

 ¿No es Dios Padre? ¿Y acaso un padre desea el mal para su hijo?

“Si vosotros, que sois malos”, dijo Nuestro Señor, “si vuestro hijo os pide pan, le dais una piedra; o si quiere un pescado, ¿le dais un escorpión?”


¡Cuánto más tu Padre Celestial! Y estas gracias, estos golpes dolorosos, estos reveses y calamidades, ¡todo es para nuestro bien! No siempre para bien temporal, sino siempre para bien eterno. Podemos decir, llenos de confianza y resignación, en medio de todo sufrimiento: ¡Todo lo que me sucede es para mi bien! La Divina Providencia vela por nosotros.

Dios es Eterno y Misericordioso. Eterno, quiere que despreciemos las cosas temporales y no olvidemos los bienes eternos. Misericordioso, se inclina ante la fragilidad, la miseria de nuestras vidas, para ayudarnos, sin que caiga ni un cabello de nuestras cabezas sin su Divina Voluntad. Un noble piadoso, relata el P. Huguet (1), tenía la costumbre de decir siempre, en todos los acontecimientos de la vida:

"¡Todo lo que me pasa es para mi bien!"

Un día, mientras subía a un avión rumbo a Inglaterra, se cayó y se rompió las piernas. No pudo evitar exclamar:

"Todo lo que me pasa es para mi bien."

Sus amigos, asombrados por su lenguaje, le dijeron:

"Entonces, ¿será por tu bien que se te rompan ambas piernas y que tu viaje por asuntos serios e importantes también se vea en peligro?"

—Sí —respondió—. ¡Dios sabe lo que hace! Creo que todo sucedió por mi bien.

Unos días después se supo que el barco en el que debía viajar el piadoso noble se había hundido.

Referencias: (1) Huguet – La perfección Chrétienne en exemples, SCV

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave- Marria”,1936

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Tudo que me acontece é para meu bem

Deus não é Pai? ¿E um pai deseja mal a seu filho?

“Se vós, que sois maus, disse Nosso Senhor, se vosso filho pede um pão lhe dais pedra, ou, ¿se quer um peixe lhe dais um escorpião?”

Quanto mais vosso Pai que está nos Céus! E essas graças, esses golpes doloridos e revezes da fortuna e calamidades, é tudo, tudo para nosso bem! Nem sempre para o bem temporal, mas sempre para o bem eterno! Podemos dizer, cheios de confiança, e resignados, em todos os sofrimentos: ¡Tudo que me acontece é para meu bem! A Divina Providência vela por nós.

Deus é Eterno e Misericordioso. Eterno, quer que desprezemos as coisas temporais e não nos esqueçamos dos bens eternos. Misericordioso, inclina-se até a fragilidade, a miséria de nossa vida, para nos socorrer, não caindo um fio de cabelo de nossas cabeças sem a Sua Vontade Divina. Um piedoso fidalgo, conta o Pe. Huguet (1), tinha o costume de dizer sempre, em todos os acontecimentos da vida:

“Tudo que me acontece é para meu bem!”

Um dia, no momento de embarcar em viagem para a Inglaterra, caiu e fraturou as pernas. Não deixou de exclamar:

“Tudo que me acontece é para meu bem”

Os amigos, admirados dessa linguagem, disseram-lhe:

“Então será para teu bem quebrarem-se as duas pernas, além de ficar prejudicada a tua viagem de negócios sérios e importantes?”

– “Sim, replicou ele, Deus sabe o que faz! Creio que tudo aconteceu para meu bem”

Poucos dias depois se soube que naufragara o navio em que o piedoso fidalgo deveria viajar.

Referências:  (1) Huguet – La perfection Chrétienne en exemples, S. C. V.


Segundo dolor y gozo de San José, 8 de febrero

 




SEGUNDO DOMINGO

El dolor: al ver nacer el niño Jesús en la pobreza.

La alegría: al escuchar la armonía del coro de los ángeles y observar la gloria de esa noche.

Reflexión.- Oh bienaventurado patriarca, glorioso San José, escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios hecho hombre: el dolor que sentisteis viendo nacer al niño Jesús en tan gran pobreza se cambió de pronto en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los ángeles y al contemplar las maravillas de aquella noche tan resplandeciente.

Oración.- Por este dolor y gozo alcanzadnos que después del camino de esta vida vayamos a escuchar las alabanzas de los ángeles y a gozar de los resplandores de la gloria celestial.

Padrenuestro, Ave y Gloria


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