domingo, noviembre 01, 2026

Conmemoración de los fieles difuntos, 2 de noviembre

Después que la santa Iglesia en el día de ayer celebró la fiesta de todos los santos, hoy extiende su caridad, y ayuda con sus oraciones y sufragios a las almas del purgatorio. 


Pues es dogma de fe que, para poder entrar en el cielo, han de purificarse y acrisolarse las almas de los que murieron en gracia de Dios con pecados veniales, o sin haber satisfecho en vida enteramente por los mortales que cometieron, y cuanto a la culpa les fueron perdonados. Las obras con que podemos socorrerlas son tres: la primera y principal es el santo sacrificio de la misa; la segunda, la oración; y la tercera, todas las obras penales con que se satisface a la divina justicia, como son la limosna, ayunos, penitencias, peregrinaciones, y cosas semejantes.

Además de estos modos con que las personas particulares socorren a las almas del purgatorio, se conceden indulgencias aplicables a ellas, no por vía de absolución, sino por modo de sufragio, y como dispensador del tesoro de la Iglesia, que son las obras y satisfacciones de Cristo y de los santos. Ganando por las benditas almas estas indulgencias, y haciéndoles otros sufragios, ejercitamos con ellas las obras de misericordia.

Reflexión: Mientras que el Señor nos da tiempo, procuremos ajusfar nuestra vida con la ley de Dios, y llorar nuestras culpas, y satisfacer por ellas en esta vida: aceptemos las tribulaciones, como de su bendita mano, en penitencia de nuestras culpas: y ayudemos a nuestros hermanos con las buenas obras que pudiéremos, para que salgan del purgatorio puros y afinados; y cuando gocen de Dios nos ayuden con sus oraciones y nos den la mano para llegar al puerto de salud, y gozar juntamente con ellos de la eterna bienaventuranza.

Oración: Oh Dios, creador y Redentor de todos los fieles, concede la remisión de los pecados a las almas de tus siervos y siervas, para que consigan, por nuestras humildes súplicas, el perdón que siempre desearon. Tu, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.


viernes, septiembre 11, 2026

Consejo del santo cura de Ars para lograr conversiones

 

Un sacerdote frustrado le preguntó al Santo Cura de Ars (San Juan María Vianney) por qué no lograba convertir a los fieles de su propia parroquia...



Un cura se acercó a Vianney agobiado y se lamentó de que su pueblo seguía indiferente, afirmando que él ya había hecho de todo sin ver ningún fruto espiritual. 

El Cura de Ars lo miró con sencillez y le replicó con otra pregunta: "¿Has hecho todo? ¿Estás bien seguro? ¿Has ayunado? ¿Has llorado por ellos?". 

El santo le recordó que para tocar los corazones no basta con cumplir con los deberes formales o dar buenos sermones, sino que se requiere la ofrenda personal, la penitencia constante y la oración profunda por las almas.

Las claves de la transformación es la oración continua: El Cura de Ars pasaba horas interminables rezando en el templo ante el sagrario,  vivía con extrema austeridad, comiendo muy poco y durmiendo apenas unas horas para ofrecer sacrificios por los pecadores de su aldea. Dedicaba hasta 16 o 18 horas al día a escuchar confesiones, convirtiendo su parroquia en un sitio de reconciliación que atraía a personas de toda Francia

sábado, septiembre 05, 2026

Saludo sabatino a la Virgen Maria

 


Oh Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra! henos humildemente postrados ante tu sagrada Imagen, para ofrecerte nuestro filial homenaje sabatino, en nombre nuestro, de nuestras familias y de todos los cristianos, y para pedirte tu perpetua asistencia y protección. 

1. Recibe, pues, oh Madre querida, nuestro filial saludo, el que quisiéramos valorizar con las alabanzas e himnos dulcísimos  de todos los ángeles y santos del cielo, para poder dignamente ensalzarte. Tú, que conoces mejor que nosotros el estado actual de nuestras almas y su mayor necesidad, así como nuestras actuales necesidades materiales; socórrenos, por los méritos de tu Hijo Jesucristo, hoy, y siempre, y cuando estemos en el Purgatorio. Así sea. 

Ave María

2. Recibe también, oh Santísima Virgen, el filial saludo de todos los de nuestras familias y de cuantos están bajo nuestro cuidado, o a nuestro servicio. Tú que fuiste en la tierra madre de un hogar modelo, y que ahora eres la abogada de todos los hogares cristianos: mira a los nuestros con ojos de bondad, y aleja de ellos la discordia, la inmoderada preocupación de los bienes materiales, todo pecado y todo mal; para que,  viviendo y muriendo todos en estado de gracia, volvamos a unirnos contigo para siempre en el cielo. Así sea. 

Ave María

3. Recibe finalmente, dulce Virgen María, el filial saludo de todos los cristianos. Bajo tu amparo nos acogemos, oh Santa Madre de Dios: socorre a los pobres, sostén a los débiles, consuela a los atribulados, convierte a los pecadores, asiste a los moribundos, intercede por la Iglesia, y que sientan tu auxilio todos los que te invocan. Así sea. 

Ave María y Gloria

Oración:

Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.



miércoles, agosto 05, 2026

Transfiguracion de NSJC, 6 de agosto

En este día celebra la Santa Iglesia el misterio altísimo de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo. 


Había avisado el Salvador a sus discípulos que padecería mucho en Jerusalén de los escribas y príncipes de los sacerdotes, y que moriría en sus manes y que después de muerto había de resucitar. Y para que cuando le viesen morir no se escandalizasen y entendiesen que era Señor de la vida y de la muerte, quiso el divino Redentor transfigurarse y darles una como muestra de la bienaventuranza que habían de alcanzar. Para esto tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan su hermano, los cuales habían de presenciar más de cerca los dolores de su pasión, y los llevó al monte Tabor. Habiéndose puesto allí en oración, se transfiguró delante de aquellos discípulos, y vieron su rostro resplandeciente y glorioso, y todo el cuerpo más claro que el mismo sol, y sus vestiduras más blancas que la nieve. Vieron juntamente a Moisés y a Elias que estaban a sus lados y le tenían en medio, hablando con El de la pasión y muerte que para cumplir las profecías había de padecer en Jerusalén. Y al haber el Salvador mostrándose glorioso con aquella nueva claridad en el monte, llaman los evangelistas transfigurarse, porque, aunque no tomó otra forma ni figura, pero alteró la que antes tenía, dándole aquel nuevo resplandor y maravillosa claridad.

Reflexión: Siendo la gloria de Cristo el galardón de nuestras buenas obras y padecimientos, vivamos en este valle de lágrimas de tal suerte que merezcamos verle en el monte alto del cielo, no transfigurado, como le vieron los tres apóstoles en el monte Tabor, sino como Él es, y como es glorificador y remunerador de todos sus escogidos, donde como se dice en la Escritura, no hay llantos ni gemidos ni dolores, ni trabajo alguno, sino que todo es júbilo y gloria y felicidad cumplida y eterna.

Oración: Oh Dios que en la gloriosa Transfiguración de tu unigénito Hijo con la autoridad de los profetas confirmaste los ocultos misterios de la fe, y con la voz salida de una resplandeciente nube, admirablemente nos diste a conocer la perfecta adopción de hijos; concédenos la gracia de ser coherederos del Rey de la gloria y la participación de su misma bienaventuranza. Por Jesucristo, tu mismo Hijo y nuestro Señor. Amén.


jueves, junio 18, 2026

Meditación: La alegría del espíritu



A excepción del pecado, no hay mal mayor que la tristeza, dice San Francisco de Sales. Algunas personas para tener una vida recogida llevan a una vida melancólica. ¡Error grande! El recogimiento nace del espíritu y del amor de Dios, la melancolía del espíritu de Tinieblas.

Conservad firmemente el gran principio de San Francisco de sales, a saber: que todo pensamiento que inquieta jamás proviene de Dios, que es rey de paz y habita en los corazones pacíficos.

Es preciso, por tanto, tomarse alguna recreación de otra suerte, el espíritu queda oprimido y por lo mismo, más fácil la entristecerse. Por otra parte, dice Santo Tomás, que la fuga de toda honesta diversión puede hacer culpable a la persona. La virtud se halla en el orden; y todo exceso, oponiéndose al orden, ultraja la virtud.

La recreación en medio de nuestras ocupaciones ha de ser como la sal en la comida. Demasiada sal vuelve desabrida la comida; nada de ella la deja insípida en extremo.

No debe señalarse igual cantidad de comida a todas las personas, porque algunas necesitan más alimentos que otras; así también sucede en la recreación. Divertidos, pues a proporción de la necesidad de vuestro espíritu, de la calidad de vuestras ocupaciones y de vuestro más o menos melancólico humor.

Luego que observareis que la melancolía entra en vuestro corazón, la distraeréis ocupandoos en objetos contrario, buscando compañía, aunque sea con vuestros domésticos, leyendo cosas indiferentes, paseando, cantando, haciendo todo para impedir la entrada a enemigo tan terrible. El pensamiento melancólico es como el sonido de la trompeta enemiga que convida a los demonios para combatirlos.

Tomado de: Documentos. Para tranquilizar a las almas timoratas en sus dudas

Escrito en italiano por el Padre Carlos José  Quadrupani

Traducido por el P. Fr. Bernardo Cavalle, Madrid 1886

 

 

 

 


miércoles, junio 17, 2026

Las jaculatorias, el secreto para orar en todo momento

 La voz “jaculatoria” proviene del latín "Jaculari" y es un verbo que significa "lanzar" o "arrojar", y es la raíz etimológica de la palabra jaculatoria.



Los habitantes de la antigua Roma utilizaban la raíz de lo que hoy es nuestra palabra “jaculatoria” para denominar el dardo, la flecha o cualquier otro objeto que tuviera como finalidad el ser lanzado con fuerza a la distancia.

Su actual significado guarda una estrecha relación con el sentido originario porque hoy utilizamos esa voz para referirnos a las cortas exclamaciones o plegarias que el amor y la confianza del cristiano le envía, como pequeñas flechas o saetas, al Señor, a la Santísima Virgen o a los Santos. “La jaculatoria, como la flecha o el dardo, es rápida. Como la flecha y el dardo pretende entrar en lo más profundo de Aquel a quien la dirigimos”.

Jesús nos pidió que velásemos orando en todo tiempo (Lc. 21, 36). Él nos dio a entender cuan insistentes debemos ser en la oración cuando nos relató la parábola del juez injusto y de la viuda (Lc. 18, 1-8). Los primeros cristianos siguieron este mandato pues perseveraban en la oración continuamente (Hch. 2, 42). San Pablo, por su parte, nos pide orar sin cesar (1 Tes. 5, 17), “perseverar en la oración” (Col. 4,2), estar “orando en todo tiempo en el Espíritu con toda clase de oraciones y súplicas” (Ef. 6, 18), y ser “constantes en la oración” (Rm. 12,12).

Si las jaculatorias nos ayudan a orar sin cesar, en todo momento por lo tanto nos ayudan también a mantenernos en la presencia de Dios en todo momento

Características principales

·     Brevedad: Se pueden recitar en una sola respiración, mientras realizas cualquier actividad cotidiana.

·    Intención: Buscan pedir ayuda, alabar, dar gracias o mantener el alma unida a la fe sin necesidad de un rezo largo.

·       Indulgencias: Tienen indulgencias parciales aplicables a las almas del purgatorio

·       Jaculatorias e indulgencias:

1. Jesús manso y humilde de Corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. 300 días de inguldecia cada vez. San Pío X, 1905.

2. ¡Oh, dulcísimo Jesús! No seas mi Juez, sino mi Salvador. 50 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1853.

3. Jesús, María y José, que mi alma expire con vosotros en paz. 100 días de indulgencia, Pío VII.

4. Corazón de mi amable Salvador, haz que crezca y arda siempre en mi tu amor. 300 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1876.

5. Dulce corazón de mi Jesús, haz que te ame siempre más y más. 300 días de indulgencia.

6. Invocando los nombres: “Jesús, María y José” 7 años de indulgencia y otras tantas cuarentenas cada vez y plenaria al mes. San Pío X, 1906

7. Señor, consérvanos la fe. 100 días de indulgencia cada vez, San Pío X, 20 de marzo de 1908.

8. Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino. 300 días de indulgencia cada vez, San Pío X, 1906.

9. Corazón Eucarístico de Jesús, dulce compañero de nuestro destierro. 200 días de indulgencia cada vez, León XIII, 1899.

10. Dulce Corazón de María, sed la salvación del alma mía. 300 días de indulgencia cada vez; plenaria al mes, Pío IX, 1852.

11. Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío. 300 días de indulgencia cada vez; plenaria al mes, San Pío X, 1906.

12. María, esperanza nuestra, ten piedad de nosotros. 300 días de indulgencia, San Pío X, 1906

13. Todo por Ti, Corazón Sacratísimo de Jesús. 300 días de indulgencia cada vez; además plenaria los doce sábados que preceden a la fiesta de la Inmaculada Concepción.

14. Repite con frecuencia: “Jesús, Maestro adorable”. 200 días de indulgencia cada vez, León XIII, 1899

15. Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, ruega por nosotros. 300 días de indulgencia, San Pío X, 1905.

16. Corazón de Jesús, encendido por nuestro amor, inflama mi corazón con tu amor. 100 días de indulgencia, León XIII, 1893.

17. Corazón Eucarístico de mi Dios. 200 días de indulgencia cada vez, León XIII, 1899.

18. Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de mi. 100 días de indulgencia cada vez, Pío IX.

19. Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros. 100 días de indulgencia cada vez, Pío IX

20. Invoca con frecuencia los nombres de: “Jesús y María”. 300 días de indulgencia, Pío X, 1904.

21 Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros. Tres veces después de la Santa Misa, siete años de indulgencia. San Pío X, 1904

22. Sea por siempre bendita y alabada la Santa e Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios. 300 días de indulgencia cada vez.

23. ¡Oh, dulcísimo Jesús! No seas mi Juez, sino mi Salvador. 50 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1853.

24. Jesús, María y José, que mi alma expire con vosotros en paz. 100 días de indulgencia, Pío VII.

25. Corazón de mi amable Salvador, haz que crezca y arda siempre en mi tu amor. 300 días de indulgencia cada vez, Pío IX, 1876.

26. Dulce corazón de mi Jesús, haz que te ame siempre más y  más. 300 días de indulgencia.

27. Jesús, María, os amo, salvad las almas. El mismo Jesús enseñó a Sor M. Consolata Bertrone este acto de amor sencillísimo, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.  


martes, junio 16, 2026

Meditaciones diarias: Tu hermano resucitará (Castellano y Portugués), 17 de junio

Cuando Marta oyó que Jesús venía, salió a su encuentro. María, en cambio, se quedó en casa. Entonces Marta le dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; pero aun ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le respondió: «Tu hermano resucitará». (1)



¿Por qué María permanece sentada en casa, según el evangelista, mientras que Marta sale angustiada al encuentro de Jesús y explica por qué llora y sufre? María es el modelo de las almas abandonadas a la santísima voluntad de Dios. Espera con calma y serenidad la llegada del Maestro. Lázaro murió. Su amado hermano partió a la vida eterna, dejándola anhelante y triste —es cierto— pero resignada y confiada. En los golpes de la vida, imitemos la serena y dulce resignación de María. Marta es la oración de las almas afligidas. María, la oración de abandono y confianza. Ambas complacen a Nuestro Señor y son escuchadas. Sin embargo, la oración de María es más perfecta y más hermosa.

En las aflicciones de la vida, acudamos a Jesús con prontitud y confianza, como lo hicieron las hermanas de Lázaro. Ya sea corriendo a su encuentro, suplicando y llorando, o en el silencio de un acto de conformidad con la santísima voluntad de Dios . Unamos, en nuestras aflicciones, la ferviente oración de Marta a la serena resignación y la dulce confianza de María, porque ambas merecieron la resurrección de Lázaro.

"¡Tu hermano resucitará!"

Nótese que María permanece sentada en casa, pero cuando llega el Señor, se levanta rápidamente, según el Evangelio, y corre a su encuentro. Espera, va a su encuentro. Siempre entrega, pero también siempre esfuerzo, diligencia al correr al encuentro del Maestro. La entrega no exime del esfuerzo.

Referencias:

(1) Juan 11:1-44

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

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“Teu irmão há de Ressuscitar”

“Ora, Marta, tanto que ouviu que vinha Jesus saiu a recebê-lO. Maria, porém, ficara sentada em casa. Disse então Marta a Jesus: Senhor, se tivesses estado aqui, meu irmão não teria morrido; mas também agora sei que tudo o que pedires a Deus, Deus te concederá. Respondeu-lhe Jesus: Teu irmão há de ressuscitar.” (1)

Por que Maria fica sentada em casa, no dizer do Evangelista e Marta sai, aflita, ao encontro de Jesus e lhe expõe a razão por que chora, por que sofre? Maria é o modelo das almas abandonadas à vontade santíssima de Deus. Espera, calma, em paz, que o Mestre venha. Lázaro morreu. O irmão querido partiu para a vida eterna, deixando-a saudosa e triste – é verdade – mas resignada e confiante. Nos golpes da vida, imitai a calma e doce resignação de Maria. Marta é a prece das almas aflitas. Maria, a oração do abandono e da confiança. Ambas agradam a Nosso Senhor e são ouvidas. No entanto, a oração de Maria é mais perfeita e mais bela.

Nas aflições da vida, vamos a Jesus, depressa e confiantes como o fizeram as irmãs de Lázaro. Ou correndo ao encontro de Jesus, suplicante e em pranto, ou no silêncio de um ato de conformidade à Vontade santíssima de Deus. Juntemos, nas aflições, a oração fervorosa de Marta à calma resignação e a doce confiança de Maria, porque ambas mereceram a ressurreição de Lázaro.

“Teu irmão há de ressuscitar!”

Notai que Maria fica sentada em casa, mas quando chega o Senhor, levanta-se depressa, diz o Evangelho e corre ao encontro de Jesus. Espera, vai ao encontro de Jesus. Sempre o abandono, mas também sempre o esforço, a diligência em correr ao encontro do Mestre. O abandono não dispensa o esforço.

Referências:

(1) São João 11,1-44

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

martes, junio 09, 2026

Si Dios se preocupa de nosotros, ¿por qué hay diferencia de condiciones? (narración del padre Carlos Ignacio en portugues, traduccion del blog )


Si Dios se preocupa por nosotros, ¿por qué la diferencia de condiciones? ¿por qué hay ricos y hay pobres? La desigualdad de condiciones surge necesariamente de la desigualdad de aptitudes, de cualidades físicas, intelectuales y morales de los hombres. Dios no debe a cada uno de nosotros más que los medios necesarios para lograr nuestro fin, y no está obligado a dar a todos los mismos dones de fuerza, inteligencia, etc. Además, esta desigualdad participa en la armonía del universo y se convierte en fuente de las virtudes más bellas y de un vínculo de unión entre los hombres. La desigualdad de condiciones suele deberse al hombre que a Dios. Es el resultado de la actividad de unos y la negligencia de otros. Esta desigualdad también entra en el plan Divino, porque es necesaria para la sociedad humana. Si todos los hombres fueran ricos, nadie querría trabajar la Tierra. Si todos fueran pobres, nadie podría dedicarse a las artes, a las ciencias, la industria, etc. Por lo tanto, es necesario que haya ricos y pobres.

La desigualdad de condiciones manifiesta las cualidades más bellas del hombre. Es hermoso ver a los ricos despojarse de sus pertenencias para ayudar a los pobres, como es hermoso también ver a los pobres soportar privaciones con paciencia y resignación a la voluntad de Dios. Por eso la desigualdad participa en la armonía del universo. Acerca a cos ricos a los pobres, a los débiles a los poderosos, y por las bellas virtudes de la Caridad, la bondad y la gratitud, establece entre ellos los dulces lazos de verdadera fraternidad. Por último, es la otra vida la que establecerá el equilibrio. Los últimos, es decir, los pobres, serán los primeros, porque con sus dolores y sufrimientos habrán adquirido mayores méritos.


Meditaciones diarias: Vete en paz (Castellano y Portugués), 9 de junio

 …“Por eso te digo que muchos pecados le han sido perdonados, porque amó mucho. Pero el que perdona poco, ama poco. Los demás invitados comenzaron a decir entre sí: «¿Quién es este que también perdona pecados?» Entonces él le dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; vete en paz». (1)


El desorden de Magdalena radicaba en su amor desenfrenado por las criaturas, y la salvación de la pecadora en su profundo amor por Nuestro Señor. Este amor de Magdalena era un amor confiado y penitente que atrae el Amor misericordioso. Las almas que pecan mucho suelen ser también grandes en el Amor Divino. Véase Agustín, Margarita de Cortona, María de Egipto. ¡Qué almas seráficas! El amor por las criaturas, que mancha y destruye, se transforma, se purifica y se salva al volverse hacia el Creador. Por eso Nuestro Señor puede hablar así de Magdalena:

"Muchos pecados le han sido perdonados porque amó mucho."

¿Está tu alma cubierta de iniquidades, crímenes y pecados vergonzosos? ¡Ah! ¡No temas!… Corre rápidamente a Jesús y pídele perdón, como lo hizo María Magdalena, en un gesto de confianza y amor penitente. ¡Y serás perdonado! El amor y la confianza resucitan a las almas que buscan al Salvador con todas sus fuerzas. Esto es todo lo que pide el Corazón misericordioso de Jesús. ¡ Amor y confianza! —dijo un alma arrepentida—. ¡Lo demás… no existe para mí! (2)

Referencias: 
(1) Lc 7:36-50 
(2) Eva Lavallière

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

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Vai em paz

…”Pelo que digo a ti: muitos pecados lhe são perdoados, porque muito amou; mas, a quem menos perdoa, menos ama. E os que estavam junto à mesa começaram a dizer consigo mesmo: Quem é este que também perdoa pecados? E disse à mulher: A tua fé te salvou. Vai em paz.” (1)

A desordem de Madalena foi ter amado loucamente as criaturas, e a salvação da pecadora foi ter amado, e muito, a Nosso Senhor. Este amor de Madalena era o amor confiante, penitente, que atrai o Amor misericordioso. As almas grandes no pecado costumam também ser grandes no Amor Divino. Vede Agostinho, Margarida de Cortona, Maria Egipcíaca. Que almas seráficas! O amor das criaturas, que mancha e perde, transforma-se, purifica e salva, quando voltado para o Criador. Eis porque Nosso Senhor assim pode falar de Madalena:

“Muitos pecados lhe são perdoados porque muito amou”.

Tua alma está coberta de iniquidades, de crimes, de pecados vergonhosos? Ah! Não tenhas receio!… Corre depressa a Jesus e pede-Lhe perdão, como fez Madalena, num gesto de confiança e de amor penitente. E serás perdoado! O amor e a confiança ressuscitam as almas que buscam o Salvador com todas as forças. É só isto que pede o Coração misericordioso de Jesus. Amor e confiança!– dizia uma alma arrependida. O resto… não existe para mim! (2)

Referências:
 (1) Lc 7,36-50
 (2) Eva lavalliére

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

martes, junio 02, 2026

Meditaciones diarias: ¿Por qué temes? (Castellano y Portugués), 3 de junio


“Y cuando subió a una barca, le siguieron a sus discípulos. Y pronto vino un gran movimiento del mar, de modo que la barca estaba cubierta de olas; pero Él dormía. Entonces sus discípulos se acercaron a Él y lo despertaron, diciendo: Señor, ¡sálvanos, perecemos! Y Jesús les dijo: ¿Por qué teméis a los hombres de poca fe? Y se levantó, y envió a los vientos y al mar, y siguió una gran tranquilidad”. (1)

Nuestra vida está llena de tormentas. El frágil barco de nuestra existencia se ve, casi todos los días, en las agitaciones de las olas de amargura, contradicciones, luchas, retrocesos, ingratitudes, y parece hundirse en el dolor y la desesperación. ¡No tenemos suficiente fe! Nuestro Señor tenía razón cuando increpó a los discípulos: “hombres de poca fe”. ¿Jesús, Dios, Señor de los mares y de las tormentas, no estaba con ellos? ¿Por qué el miedo? ¡Recibimos a nuestro Señor tantas veces en la comunión! Por gracia, Él vive con nosotros, lo conocemos por fe. Y aquí vienen las agitadas oleadas de horribles tentaciones. Y el mar de nuestra vida espiritual es un caos oscuro. ¡Agita la violenta tormenta! ¡Oscuridad profunda, oscuridad espesa! ¡Y Jesús duerme! Rezamos, pedimos, lloramos. ¡Y duerme! ¡Ah! ¡Confía, alma cristiana! ¡No hay peligro! Él se levantará ante el naufragio y nos dirá:

“¿Por qué temes?”

¡Y habrá una gran tranquilidad! ...

Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

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Por que Temeis?

“E, subindo Ele para um barca, seguiram-na seus discípulos. E logo sobreveio um grande movimento do mar, de tal sorte que a barca se cobria de ondas; mas Ele dormia. Então se chegaram a Ele os seus discípulos e O acordaram, dizendo: Senhor, salva-nos, perecemos! E Jesus lhes disse: Por que temeis, homens de pouca fé? E levantando-se, mandou aos ventos e ao mar, e seguiu-se uma grande tranquilidade.”

Nossa vida é toda cheia de tempestades. A frágil barquinha de nossa existência se vê, quase todos os dias, nas agitações das ondas de amarguras, contradições, lutas, reveses, ingratidões, e parece naufragar de dor e desespero. Não temos bastante fé! Tinha razão Nosso Senhor quando increpava aos discípulos: “homens de pouca fé”. Jesus, Deus, Senhor dos mares e das tempestades, não estava com eles? Por que temer? Recebemos Nosso Senhor tantas vezes na Comunhão! Pela graça, vive Ele conosco, sabemo-lo pela fé. E aí vêm as ondas agitadas de tentações horrorosas. E o mar de nossa vida espiritual é um caos tenebroso. Agita-o violenta tempestade! Escuridão profunda, trevas espessas! E Jesus dorme! Rezamos, pedimos, choramos. E Ele dorme! Ah! Confiança, alma cristã! Não há perigo! Ele se levantará antes do naufrágio e nos dirá:

Porque temeis?

E há de seguir-se uma grande tranquilidade!…

Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

jueves, mayo 28, 2026

Trisagio a la Santísima Trinidad, 29, 30 y 31 de mayo

El Trisagio a la Santísima Trinidad se reza tradicionalmente durante tres días consecutivos, comenzando el viernes anterior a la fiesta de la Santísima Trinidad, cuya celebración se realiza el domingo siguiente a Pentecostés. Puede rezarse en cualquier momento del año como una devoción de alabanza.



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Por la señal de la Santa Cruz, etc.

Oh amabilísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios en

esencia y trino en los secretos, admirable en la providencia e infinito

en todas las perfecciones: yo os adoro con el más profundo respeto;

en vos creo y espero firmemente; os amos sobre todas las cosas; pésame en el alma de haberos ofendido; pésame, padre omnipotente; pésame, hijo misericordioso; pésame, Espíritu Santo, amantísimo. Haced que nunca más ofenda yo a Trinidad, tan augusta, tan santa y amable; sino que, alabándoos y sirviéndoos ahora con todos los justos, logre después alabaros con los Serafines eternamente. Amén.


Oración al Padre

Oh Padre eterno! Principio y fuente de todo bien, increado, ingénito,

centro de toda felicidad; gózome de veros tan superior a todo lo creado, que mi entendimiento se pierde en el océano de vuestras perfecciones infinitas. Permitid que unido a los Ángeles, Arcángeles y Tronos celebre vuestro inmenso poder y os diga:

Padre nuestro y 9 veces alternando con el coro:

Santo, Santo, Santo, Santo Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de vuestra Gloria.

Gloria al padre, Gloria al hijo, Gloria al Espíritu Santo.


 Oración al Hijo

¡Oh Hijo divino! en todo igual al Padre, verdad infalible, camino y seguro y vida felicísima del hombre, os glorificado por todos vuestros soberanos atributos, y os alabo por vuestra misericordia infinita. ¡Ay, Jesús mío, que no he sido discípulo vuestro, sino de nombre! Pero, queriendo ya hacerlo en realidad, permitir que una mi voz a la de los Principados, Dominaciones y Potestades y ensalzando con ellos vuestra sabiduría infinita, os diga:

Padre nuestro y 9 veces alternando con el coro:

Santo, Santo, Santo, Santo Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de vuestra Gloria.

Gloria al padre, Gloria al hijo, Gloria al Espíritu Santo.


Oración al Espíritu Santo

¡Oh espíritu consolador que procedáis del Padre y del Hijo, Amor increado, manantial de todas las gracias, centro de todas las dulzuras y no obstante, tan poco amado! A lo menos me alegro del encendido amor con que os aman las Virtudes, los Querubines y Serafines. ¡Oh, quién pudiese amaros con todos los hombres de la tierra, como esos espíritus os aman en el cielo! Permitid siquiera que uniéndome a ello os diga con todo afecto:

 Padre nuestro y 9 veces alternando con el coro:

Santo, Santo, Santo, Santo Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de vuestra Gloria.

Gloria al padre, Gloria al hijo, Gloria al Espíritu Santo.


Luego repítase tres veces:

Santo Dios, Santo, Fuerte, Santo, Inmortal, líbranos, señor de todo mal.

_Bendigamos al padre y al hijo con el Espíritu Santo.

_Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.


Oración

Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste revelar a tus siervos la gloria de la eterna Trinidad, y hacer que, confesando una sola fe verdadera, adoremos la unidad de tu augusta Majestad; te rogamos, Señor, que, en virtud de esta misma fe, nos veamos siempre libres de toda adversidad y peligro, por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

Devoción al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. 

_Envía Señor tu espíritu y vivificarán todas las cosas

_Y renovarás la faz de la tierra

Oración

Oh, Dios, que, con la ilustración del Espíritu Santo has enseñado a  las almas de los fieles; concédenos obrar rectamente según el mismo Espíritu Santo y gozar siempre de sus consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

Áncora de salvación

Nihil obstat:  César F. Pedotti

Imprimátur:  Antonio Rocca, Obispo de Augusta y Vic. Gen.

Buenos Aires, Argentina, 31 de marzo de 1949


lunes, mayo 25, 2026

Meditaciones diarias: ¡Ahora y en la hora de nuestra muerte! (Castellano y Portugués), 25 de mayo

 Una madre no permanece indiferente ante la agonía de su hijo. Nuestra Señora, la mejor, la más santa y la más perfecta de las madres, ¿acaso sería indiferente a nosotros en los últimos y más terribles momentos de nuestras vidas? San Juan de Dios, en medio de una dolorosa agonía, se quejó a la Santísima Virgen María:

"¡Oh, Madre mía, no te siento a mi lado para consolarme!"


—¡Oh, hijo mío! —respondió María—. No es mi costumbre abandonar a mis fieles siervos a estas horas. Quien repite cada día en el Ave María: «Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte», ¿cómo puede morir sin la protección de la Madre de Dios?

¡Oh no! ¡Tengamos fe! Si la idea de la muerte nos horroriza, si tememos la agonía final, ¡confiemos en la Virgen María! No seremos abandonados.

El Menologio cisterciense narra la historia de un monje que, en la hora de su muerte, rodeado de sus hermanos, sonrió feliz y apaciblemente, mientras los monjes oraban junto a su lecho de muerte, aterrorizados ante el espectáculo que estaban a punto de presenciar. Y, pensando en la Justicia Eterna, que ve faltas e imperfecciones incluso en sus ángeles, todos imploraron la misericordia divina para el moribundo. Asombrados al ver sonreír al monje en una hora tan grave y solemne, uno de los hermanos le preguntó:

"¿Qué es esto, hermano mío? Nuestro padre San Bernardo, en un momento extremo similar, tembló de terror, ¿y tú te ríes?"

—¡Ah! Hermano mío —respondió el moribundo—, ¿cómo no voy a alegrarme? Tengo aquí a la Virgen María, que me da fuerzas y vence al demonio.

Y expiró con una dulce sonrisa


¡Oh María, líbranos del enemigo!

y, en la hora de la muerte, recíbenos!

“Tu nos ab hoste protejan

Et hora mortis suscipe”

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Reflexiones para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936

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Agora e na Hora de nossa Morte!

A mãe não assiste indiferente à agonia de um filho. Nossa Senhora, a melhor e mais santa e perfeita das mães, há de ser indiferente para conosco nos últimos e terríveis momentos de nossa vida? São João de Deus, nas lutas de uma agonia dolorosa, queixou-se à Virgem Santíssima:

“Ó minha Mãe, não Vos sinto ao meu lado para amparar-me!”

– “Oh! Meu filho, responde Maria, não é meu costume abandonar, em tal hora, os meus servos fiéis. Quem todos os dias repetiu na “Ave-Maria”: Rogai por nós, pecadores, agora e na hora de nossa morte, poderá morrer sem a proteção da Mãe de Deus?”

Oh! Não! Tenhamos confiança! Se o pensamento da morte nos horroriza, se temos receio dos últimos combates da agonia, confiança em Nossa Senhora! Não seremos desamparados.

O Menológio cistercense conta de um monge que, na hora da morte, cercado de seus irmãos, sorria feliz e tranquilo, enquanto os monges oravam junto ao leito de agonia, cheios de terror ao espetáculo da morte que iam contemplar. E, pensando na Eterna Justiça, que vê faltas e imperfeições até nos seus Anjos, pediram todos a misericórdia Divina para o agonizante. Admirado por ver sorrir o monge naquela hora tão grave e solene, pergunta-lhe um dos irmãos:

“Que é isto, meu irmão? Nosso Padre São Bernardo, em igual momento extremo, tremia apavorado, e tu ris?”

– “Ah! Meu irmão, responde o moribundo, como não me hei de alegrar? Tenho aqui presente Nossa Senhora, que me dá força e vence o demônio”

E expirou com doce sorriso.


Ó Maria, livrai-nos do inimigo

e, na hora da morte, recebei-nos!

“Tu nos ab hoste protege

Et hora mortis suscipe”

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

lunes, mayo 18, 2026

Meditaciones diarias: La esperanza de los desesperados, un caso de conversion (Castellano y Portugués), 19 de mayo

 ¡P. Fr. Hermann, un célebre artista judío cuya conversión sacudió tanto a Europa a mediados del siglo pasado, dejando el mundo, abrazó la Regla de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Tuvo un profundo desamor al ver a su madre fanática en el judaísmo. Él rezó mucho por ella; ayunó, hizo penitencia. El 13 de diciembre de 1855, ella murió sin los sacramentos. El pobre hijo, aplastado de dolor, fue a buscar al santo, Sanando D’Ars. Y éste, que bien penetró el secreto de los corazones, le dijo:


“Ten esperanza. Un día recibirá una carta en la Fiesta de la Inmaculada Concepción que lo consolará."
Pasado seis años, el 8 De Diciembre de 1864, el P. Hermann, ya olvidado de lo que dijo el Cura D’Ars, recibe una carta que lo conmueve profundamente. En esta carta le decian que una persona piadosa, muerta en un olor a santidad, se atrevió a cuestionar a Nuestro Señor acerca de la muerte de la madre del Padre. Hermann y el Buen Maestro le reveló:
“No le debo mi gracia a nadie, pero no falto a las promesas que he hecho sobre la oración. Toda oración que tiene como objeto la gloria de Dios y la salvación de las almas y es escuchada, si está bien hecha.
Añadió que la oración del P. Hermann, tan devoto de Nuestra Señora, fue escuchada. Su madre, al morir, alcanzó milagrosamente la gracia de la conversión. Sus últimas palabras fueron:
“¡Oh Jesús, creo, espero en Ti, ten misericordia de mí!”
¡Ah! ¡No desesperemos de la salvación de nadie! ¡Sin presunciones, sin desesperación!
¡Donde encontramos devoción en Nuestra Señora, confianza, mucha confianza! ¡Nunca pierde el siervo de Maria! Nadie la invoca sin ser atendido.
¡Oh misericordia de María!

Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

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A Esperança dos Desesperados
O Pe. Hermann, célebre artista judeu, cuja conversão tanto abalou a Europa em meados do século passado, deixando o mundo, abraçou a Regra da Ordem dos Carmelitas descalços. Tinha um desgosto profundo vendo sua mãe fanática no Judaísmo. Rezava muito por ela; jejuava, fazia penitência. Aos 13 de dezembro de1855, morreu ela sem os sacramentos. O pobre filho, acabrunhado de dor, foi procurar o santo, Cura D’Ars. E este, que bem penetrava o segredo dos corações, lhe disse:
“Tenha esperança. Receberá um dia, na Festa da Imaculada Conceição, uma carta que o há de consolar”
Passaram-se seis anos. E no dia 8 de dezembro de 1864, o Pe. Hermann, já esquecido do que disse o Cura D’Ars, recebe uma carta que o comove profundamente. Essa carta lhe dizia que pessoa piedosa, morta em odor de santidade, ousou interrogar a Nosso Senhor sobre a morte da mãe do Pe. Hermann e o Bom Mestre lhe revelou:
“Não devo minha graça a ninguém, mas não falto às promessas que fiz sobre a oração. Toda oração que tem por objeto a glória de Deus e a salvação das almas, é ouvida, se é bem feita”
E acrescentou que a oração do Pe. Hermann, tão devoto de Nossa Senhora, foi ouvida. Sua mãe, ao morrer, alcançou miraculosamente a graça da conversão. Suas últimas palavras foram:
“Ó Jesus, eu creio, espero em Vós, tende piedade de mim!”
Ah! Não desesperemos da salvação de ninguém! Nem presunção, nem desespero!
Onde acharmos devoção em Nossa Senhora, confiança, muita confiança! Nunca se perde o servo de Maria! Ninguém a invoca sem ser atendido.
Ó Misericórdia de Maria!

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

sábado, mayo 16, 2026

La ignorancia, ¿te hace culpable o inocente?

Este posteo desde nuestro blog MEMORARE, tiene como objetivo explicar que, en el día del juicio no podremos objetar la ignorancia como desconocimiento de La Verdad. Teniendo la posibilidad, física (o material) y mental y NO querer arribar al conocimiento, no hace que la verdad sea menos verdadera (si se me permite la expresión).

Es más profundo este análisis en teología, pero lo podemos comparar con las leyes de los hombres: el desconocimiento (voluntario o involuntario), no hace que una ley no deba ser aplicada a un individuo.

Es de señalar que la bibliografía del padre Royo Marín (de la que se vale esta redacción), tiene un antes y un después del CVII y esta puede, en muchos casos, haber sido modificada para la “comodidad del espíritu conciliar”. Sin embargo, lo que se expresa en este escrito, es posible constatarlo con la filosofía tomista (Suma Teologica, Parte II Cuestión 76 “De las causas del pecado en especial: la ignorancia”)

La ignorancia se clasifica principalmente por su relación con la voluntad y la posibilidad de superarla, influyendo directamente en la responsabilidad del pecado.

La teología moral divide la ignorancia en varias categorías. Los dos que considerarán aquí son:

  • Ignorancia Invencible (Inculpable): Es aquella que el sujeto no puede superar, ya sea porque no sabe que ignora algo, o porque, aun sabiéndolo, no tiene los medios para salir de ella.
    • Efecto: Exime totalmente de pecado ante Dios, ya que es involuntaria.
  • Ignorancia Vencible (Culpable): Es aquella que podría superarse con una diligencia razonable pero no se hace. Se subdivide en:
    • Simple: Cuando no se ha puesto una diligencia rápida, pero tampoco hay una negligencia extrema. Reduce la culpabilidad, pero no la elimina totalmente.
    • Crasa (o supina): Resulta de una negligencia grave o pereza en buscar la verdad que se está obligado a conocer. Culpable y, a menudo, equiparable al pecado.
    • Afectada (o estudiada): La persona evita a propósito conocer la verdad para pecar con mayor libertad. Es la forma más grave, ya que la voluntad prefiere la ignorancia para pecar.

La gravedad de una pregunta está determinada por la gran necesidad que tiene la persona de saber la respuesta. Las respuestas a preguntas fundamentales (cómo salvar el alma, cómo preservar la vida) tienen un peso grave.

Los recursos particulares que tiene una persona incluyen (a) la facilidad con la que puede obtener la información necesaria para determinar la respuesta (por ejemplo, una persona con un buen libro de texto sobre el tema puede encontrar la información con mayor facilidad que una persona que carece de dicho libro de texto) y (b) la facilidad con la que puede hacer una evaluación precisa de la evidencia una vez que está en su posesión (por ejemplo, un hombre inteligente puede evaluar la evidencia con mayor facilidad que un hombre común y corriente). Cuanto más grave es la cuestión y mayores son los recursos disponibles, más diligencia se necesita para calificarla como razonable. Cuanto más ligera sea la cuestión y menores sean los recursos disponibles, menos diligencia se necesitará para considerarla razonable.

Para finalizar, todo lo señalado conlleva a demostrar la vital importancia que significa el conocimiento de LA VERDAD. Y en palabras de NSJC esto es, “Yo, soy el camino, la verdad y la Vida. No se va al padre sino a través mío” Ergo, y para que quede muy claro este punto tan modernista: NO TODAS LAS RELIGIONES SON LAS QUE LLEVAN AL HOMBRE A LA FELICIDAD ETERNA. “Extra ecclesiam, nullas salus” (fuera de la Iglesia Católica, no hay salvación) es un dogma de fe. Y a un dogma podemos, entenderlo o no desde la razón (como ejemplo vale el de la Santísima Trinidad, pilar del cristianismo: “Tres Personas distintas y un solo Dios verdadero”), pero de aceptación absoluta.

Lic. Maria Fernanda Uriburu



martes, mayo 12, 2026

Apariciones del Angel de la Paz, en Fatima, 1916

 En este año 2026 se cumplen 110 años de las 3 apariciones del Ángel de Fatima, que sucedieron con anterioridad a las de la Santísima Virgen en 1917 y preparó a los pastorcitos para lo que iban a vivir.

Hoy 13 de mayo se conmemora la primera aparición de Maria en cova de Iria, pero ¿cuánto sabemos de lo que aconteció para preparar a los niños para convertirse en los videntes de la Madre del cielo?


La primera vez que el ángel se apareció fue en “Loca do Cabeço”, en la ladera de los Valinhos, un refugio rocoso donde los niños solían abrigarse, durante la primavera de 1916 (otoño del cono sur) y les dijo:

«– ¡No temáis! Soy en Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, dobló la frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oíamos pronunciar:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Después de repetir esto tres veces, se levanta y dice:
– Orad así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas»

La segunda vez que el Ángel de la Paz se apareció a los niños fue en el verano del mismo año 1916 (invierno en el cono sur), en el patio de la casa de Lucía, al lado del “Pozo do Arneiro” y habló:

– ¿Qué hacéis? ¡Orad! ¡Orad mucho! Los corazones de Jesús y María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar? – pregunté.
– De todo lo que puedas, ofrece un sacrificio en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atrae, así, la paz sobre tu Patria. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envía».

La tercera y última aparición del Angel fue nuevamente en “Loca do Cabeço”, durante aquel otoño de 1916 (primavera en el cono sur), y con una Hostia y un caliz en las mano, les dijo:

– Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

Al año siguiente tendrían lugar las apariciones de la Santísima Virgen María con todo lo que ello significó y sigue significando ya que es la bella Dama del cielo dio los últimos remedios para la salvsción de los pobres pecadores.

Maria, ruega por nosotros que recurrimos a vos. Amen.




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