En este año 2026 se cumplen 110 años de las 3 apariciones del Ángel de Fatima, que sucedieron con anterioridad a las de la Santísima Virgen en 1917 y preparó a los pastorcitos para lo que iban a vivir.
Hoy 13 de mayo se conmemora la primera aparición de Maria en cova de Iria, pero ¿cuánto sabemos de lo que aconteció para preparar a los niños para convertirse en los videntes de la Madre del cielo?
La primera vez que el ángel se apareció fue en “Loca do Cabeço”, en la ladera de los Valinhos, un refugio rocoso donde los niños solían abrigarse, durante la primavera de 1916 (otoño del cono sur) y les dijo:
«– ¡No temáis! Soy en Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, dobló la frente hasta el suelo. Llevados por un
movimiento sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oíamos
pronunciar:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Os pido perdón por los que no
creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Después de repetir esto tres veces, se levanta y dice:
– Orad así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de
vuestras súplicas»
La segunda
vez que el Ángel de la Paz se apareció a los niños fue en el verano del mismo
año 1916 (invierno en el cono sur), en el patio de la casa de Lucía, al lado
del “Pozo do Arneiro” y habló:
– ¿Qué
hacéis? ¡Orad! ¡Orad mucho! Los corazones de Jesús y María tienen sobre
vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo
oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos tenemos que sacrificar? – pregunté.
– De todo lo que puedas, ofrece un sacrificio en acto de reparación por los
pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores.
Atrae, así, la paz sobre tu Patria. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de
Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el
Señor os envía».
La tercera
y última aparición del Angel fue nuevamente en “Loca do Cabeço”, durante aquel
otoño de 1916 (primavera en el cono sur), y con una Hostia y un caliz en las mano,
les dijo:
– Santísima
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco
el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo,
presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con
los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús
y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
Al año
siguiente tendrían lugar las apariciones de la Santísima Virgen María con todo
lo que ello significó y sigue significando ya que es la bella Dama del cielo
dio los últimos remedios para la salvsción de los pobres pecadores.
Maria,
ruega por nosotros que recurrimos a vos. Amen.


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