Oh Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra! henos humildemente postrados ante tu sagrada Imagen, para ofrecerte nuestro filial homenaje sabatino, en nombre nuestro, de nuestras familias y de todos los cristianos, y para pedirte tu perpetua asistencia y protección.
1. Recibe, pues, oh Madre querida, nuestro filial saludo, el que quisiéramos valorizar con las alabanzas e himnos dulcísimos de todos los ángeles y santos del cielo, para poder dignamente ensalzarte. Tú, que conoces mejor que nosotros el estado actual de nuestras almas y su mayor necesidad, así como nuestras actuales necesidades materiales; socórrenos, por los méritos de tu Hijo Jesucristo, hoy, y siempre, y cuando estemos en el Purgatorio. Así sea.
Ave María
2. Recibe también, oh Santísima Virgen, el filial saludo de todos los de nuestras familias y de cuantos están bajo nuestro cuidado, o a nuestro servicio. Tú que fuiste en la tierra madre de un hogar modelo, y que ahora eres la abogada de todos los hogares cristianos: mira a los nuestros con ojos de bondad, y aleja de ellos la discordia, la inmoderada preocupación de los bienes materiales, todo pecado y todo mal; para que, viviendo y muriendo todos en estado de gracia, volvamos a unirnos contigo para siempre en el cielo. Así sea.
Ave María
3. Recibe finalmente, dulce Virgen María, el filial saludo de todos los cristianos. Bajo tu amparo nos acogemos, oh Santa Madre de Dios: socorre a los pobres, sostén a los débiles, consuela a los atribulados, convierte a los pecadores, asiste a los moribundos, intercede por la Iglesia, y que sientan tu auxilio todos los que te invocan. Así sea.
Ave María y Gloria
Oración:
Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.
