lunes, mayo 18, 2026

Meditaciones diarias: La esperanza de los desesperados, un caso de conversion (Castellano y Portugués), 19 de mayo

 ¡P. Fr. Hermann, un célebre artista judío cuya conversión sacudió tanto a Europa a mediados del siglo pasado, dejando el mundo, abrazó la Regla de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Tuvo un profundo desamor al ver a su madre fanática en el judaísmo. Él rezó mucho por ella; ayunó, hizo penitencia. El 13 de diciembre de 1855, murió sin los sacramentos. El pobre hijo, aplastado de dolor, fue a buscar al santo, Sanando D’Ars. Y éste, que bien penetró el secreto de los corazones, le dijo:


“Ten esperanza. Un día recibirá una carta en la Fiesta de la Inmaculada Concepción que lo consolará
Han pasado seis años. El 8 De Diciembre De 1864, El P. Hermann, ya olvidado de lo que dijo la Cura D’Ars, recibe una carta que lo conmueve profundamente. Esta carta le dijo que una persona piadosa, muerta en un olor a santidad, se atrevió a cuestionar a nuestro Señor acerca de la muerte de la madre del Padre. Hermann y el Buen Maestro le revelaron:
“No le debo mi gracia a nadie, pero no me faltan las promesas que he hecho sobre la oración. Toda oración que tiene como objeto la gloria de Dios y la salvación de las almas, se escucha, si está bien hecha
Añadió que la oración del P. Hermann, tan devoto de Nuestra Señora, fue escuchado. Su madre, al morir, alcanzó milagrosamente la gracia de la conversión. Sus últimas palabras fueron:
“¡Oh Jesús, creo, espero en Ti, ten misericordia de mí!”
¡Ah! ¡No desesperemos de la salvación de nadie! ¡Sin presunciones, sin desesperación!
¡Donde encontramos devoción en Nuestra Señora, confianza, mucha confianza! ¡Nunca pierdes a la sirvienta de Mary! Nadie la invoca sin ser atendido.
¡Oh misericordia de María!

(Brandão, Ascanio. Breviary of Trust: Pensamientos para cada día del año. Talleres gráficos “Ave-Maria”, 1936

///////////////////////////////////////////////////////////////////////

A Esperança dos Desesperados
O Pe. Hermann, célebre artista judeu, cuja conversão tanto abalou a Europa em meados do século passado, deixando o mundo, abraçou a Regra da Ordem dos Carmelitas descalços. Tinha um desgosto profundo vendo sua mãe fanática no Judaísmo. Rezava muito por ela; jejuava, fazia penitência. Aos 13 de dezembro de1855, morreu ela sem os sacramentos. O pobre filho, acabrunhado de dor, foi procurar o santo, Cura D’Ars. E este, que bem penetrava o segredo dos corações, lhe disse:
“Tenha esperança. Receberá um dia, na Festa da Imaculada Conceição, uma carta que o há de consolar”
Passaram-se seis anos. E no dia 8 de dezembro de 1864, o Pe. Hermann, já esquecido do que disse o Cura D’Ars, recebe uma carta que o comove profundamente. Essa carta lhe dizia que pessoa piedosa, morta em odor de santidade, ousou interrogar a Nosso Senhor sobre a morte da mãe do Pe. Hermann e o Bom Mestre lhe revelou:
“Não devo minha graça a ninguém, mas não falto às promessas que fiz sobre a oração. Toda oração que tem por objeto a glória de Deus e a salvação das almas, é ouvida, se é bem feita”
E acrescentou que a oração do Pe. Hermann, tão devoto de Nossa Senhora, foi ouvida. Sua mãe, ao morrer, alcançou miraculosamente a graça da conversão. Suas últimas palavras foram:
“Ó Jesus, eu creio, espero em Vós, tende piedade de mim!”
Ah! Não desesperemos da salvação de ninguém! Nem presunção, nem desespero!
Onde acharmos devoção em Nossa Senhora, confiança, muita confiança! Nunca se perde o servo de Maria! Ninguém a invoca sem ser atendido.
Ó Misericórdia de Maria!

Brandão, Ascânio. Breviário da Confiança: Pensamentos para cada dia do ano. Oficinas Gráficas “Ave-Maria”, 1936

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Memorare / Acordaos

  M emorare, O piissima Virgo María , non esse auditum a sæculo, quemquam ad tua currentem præsidia, tua implorantem auxilia, tua petentem s...