domingo, febrero 01, 2026

Purificación de la Santísima Virgen María, 2 de febrero

La fiesta de la Purificación viene a cerrar el ciclo santoral del tiempo de Epifanía


Es una de las festividades más antiguas de la Santísima Virgen y ocupaba en Roma en el siglo VII el segundo lugar después de la Asunción. Esta solemnidad se celebra el 2 de febrero porque, queriendo María, someterse a la ley mosaica, debía ir a Jerusalén 40 días después del nacimiento del Jesús para ofrecer el sacrificio prescrito. Las madres debían ofrecer un cordero, o si sus haberes no se los permitían, “dos tórtolas o dos pichones.”

La Santísima Virgen llevó consigo a Jerusalén al Niño Jesús y la procesión de las candelas recuerda el viaje que María y José hicieron para presentar en el templo “al Ángel de la Alianza”, como lo había predicho Malaquías.

“La cera de las velas, dice san Anselmo, significa la carne virginal del Divino Niño, la mecha, su alma y la llama su divinidad”.

La purificación a la cual la Santísima Virgen se sometió por su acto de sublime humildad, sin estar obligada, pasa en el oficio y la misa a segundo plano. Lo que sobre todo celebramos en este día es la presentación del Niño Jesús en el templo.

Misa Gaspar Lefrebvre, 1958



Meditaciones diarias (Castellano y Portugués), 1 de febrero

¡Bendito sea el nombre de Jesús! / Bendito seja o Nome do Senhor!



¡Bendito sea el nombre de Jesús!

El poderoso y rico príncipe Job se vio abrumado por las mayores adversidades. Ese mismo día, recibió la triste noticia de la muerte de todos sus hijos y la pérdida de todas sus posesiones. Para colmo de males, se encontró cubierto de lepra y despreciado por todos, incluso por sus amigos más queridos y su propia esposa. Tranquilo, sereno, en paz, el pobre hombre no profirió ni una sola blasfemia. Simplemente pronunció estas palabras, que se han hecho famosas:

«El Señor dio, y el Señor quitó; ¡bendito sea su santo nombre!»

Y el Señor, tras una larga y agonizante prueba, recompensó generosamente la paciencia de su siervo. Job recuperó todo lo perdido y murió feliz y rico en bendiciones celestiales y terrenales. Dios nos golpea para salvarnos. Cuanto mayor es la adversidad, mayor es la recompensa. Y el Cielo está reservado para quienes sufren y saben decir, como Job:

"El Señor dio, y el Señor quitó; sea el nombre del Señor bendito."

“El Cielo”, dijo el Padre Baltazar Álvares, “es el reino de los tentados, los afligidos, los despreciados, los desamparados. No se entra allí sin pruebas ”.

Lejos de lamentarnos por nuestro destino y quejarnos de la bondad divina, en las aflicciones de la vida debemos mirar al Cielo, imitar al profeta de Idumea y glorificar el nombre del Señor. ¡Oh! ¡Cuán grato a Dios es el alma que, en la adversidad, incluso con lágrimas en los ojos, sabe decir: « ¡Bendito sea el nombre de Jesús!»

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936, p. 42

 ¡Bendito seja o Nome do Senhor!

O príncipe poderoso e rico, que era Jó, viu-se batido pelas maiores adversidades. No mesmo dia lhe deram a infausta notícia da morte de todos os filhos e da perda de todos os seus haveres. Para completar o doloroso quadro, viu-se ele coberto de lepra e desprezado por todos, até pelos mais caros amigos e pela própria esposa. Calmo, sereno, em paz, o pobrezinho não proferiu uma só blasfêmia. Limitou-se a pronunciar estas palavras que se tornaram célebres:

“O Senhor me deu, o Senhor me tirou. Seja bendito o seu santo nome!”

E o Senhor, depois delonga e cruciante prova, recompensou generosamente a paciência do seu servo. Jó recuperou tudo quanto perdera e morreu feliz e rico de bens do Céu e dos bens da terra. Deus nos fere para salvar-nos. Quanto maior for a adversidade, tanto maior será a recompensa. E o Céu está reservado para os que sofrem e sabem dizer como Jó:

“O Senhor me deu, o Senhor me tirou. Bendito seja o nome do Senhor”

“O Céu, dizia o Pe. Baltazar Álvares, é o reino dos tentados, dos aflitos, dos desprezados, dos indigentes. Lá não se entra sem provações”.

Longe de lamentar a nossa sorte e de nos queixarmos da Bondade Divina, deveríamos, nas aflições da vida, olhar para o Alto, imitar o profeta da Iduméa e glorificar o nome do Senhor. Oh! Como é agradável a Deus a alma que, na adversidade, ainda com lágrimas nos olhos, sabe dizer: Bendito seja o nome de Jesus!

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave-Maria”, 1936, p. 42

sábado, enero 31, 2026

Primer dolor y gozo de San José, 1 de febrero

 

PRIMER DOMINGO

El dolor: cuando estaba dispuesto a repudiar a su inmaculada esposa.

La alegría: cuando el Arcángel le reveló el sublime misterio de la encarnación.

Reflexión: Oh castísimo esposo de María, glorioso San José, ¡qué aflicción y angustia la de vuestro corazón en la perplejidad en que estabais sin saber si debíais abandonar o no a vuestra esposa sin mancilla! Pero ¡cuál no fue también vuestra alegría cuando el ángel os reveló el gran misterio de la Encarnación!

Oración: Por este dolor y este gozo os pedimos consoléis nuestro corazón ahora y en nuestros últimos dolores, con la alegría de una vida justa y de una santa muerte semejante a la vuestra, asistidos de Jesús y de María.

Padrenuestro, Ave y Gloria.

Devoción de los 7 domingos en honor de los dolores y gozos del glorioso Patriarca Señor San José

Rezando siete domingos seguidos, en cualquier tiempo del año, los dolores y los gozos de San José tal como iremos colocando cada domingo desde el 1 de febrero.

Realizando cada domingo, la devocion, se ganan 5 años de indulgencia. Se gana indulgencia plenaria, confesando, comulgando, visitando una iglesia y rogando por las intenciones del Papa.



Entre todas las devociones piadosas en honor a San José se destaca la de los "Siete Dolores y Siete Gozos" y merece una atención especial tanto por su antigüedad como por su difusión.

Hay una maravillosa tradición cuyo origen se remonta al siglo XVI que consiste en dedicar los siete domingos anteriores a la fiesta de San José, a acudir con especial detenimiento al esposo de María Virgen, para expresarle cariño y pedirle mercedes.

Se suelen «contemplar» o considerar, los principales misterios acontecidos a lo largo de su vida en la tierra, entretejidos de gozos y dolores.

Toda la vida de San José fue un acto continuo de fe y obediencia en las circunstancias más difíciles y oscuras en que le puso Dios. Él fue "el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia" (Lc 12, 42). Desde tiempo inmemorial, la Iglesia lo ha venido venerando e invocando como continuador en ella de la misión que un día tuviera para con su Fundador y Madre. En los momentos de noche oscura, el ejemplo de José es un estímulo inquebrantable para la aceptación sin reservas de la voluntad de Dios.

Para propiciar la veneración e imitación y para solicitar la ayuda del padre adoptivo de Jesus, ponemos a continuación (en la próxima entrada del blog)  el Primero dolor de San José correspondiente 1° de febrero, y así sucesivamente cada domingo, en preparación de la Fiesta del Señor San José.



viernes, enero 30, 2026

Don Bosco y "sus muchachos" 31 de enero

San Juan Bosco (1815-1888), conocido como Don Bosco, fue un sacerdote italiano dedicado a la educación de jóvenes pobres en Turín, fundador de la Congregación Salesiana y famoso por su "sistema preventivo" basado en amor, razón y religión.


A los nueve años, Juan tuvo un sueño donde vio a niños peleando y convirtiéndose en animales feroces, para luego transformarse en corderos mansos tras la intervención de un hombre majestuoso y una mujer resplandeciente (Jesús y María). Este sueño definió su misión de guiar a los jóvenes con dulzura, no con golpes.

Don Bosco tuvo a lo largo de su vida, numerosos sueños premonitorios, muchos de los cuales, salvaron las almas de aquellos muchachos (“sus muchachos”, los llamaba el santo) que había visto, se irían al infierno si no mudaban de vida.

En uno de aquellos sueños, el guía que tenía allí, lo llevo por un camino ancho, rodeado de jóvenes que reían y se distraían sin notar que al final los esperaba un abismo ardiente. Con horror, vio cómo muchos caían al precipicio atrapados en el fuego y la desesperación. Mientras algunos pedían ayuda, el guía le dijo: "Este es el destino de quienes se alejan de Dios y no buscan la conversión." 

Este sueño estremeció profundamente a San Juan Bosco, quien lo interpretó como un llamado urgente para salvar almas, especialmente las de los jóvenes. Desde entonces intensificó su labor evangelizadora, enseñándoles a alejarse del pecado y abrazar la Gracia de Dios. Don Bosco nos recuerda que, aunque el camino al cielo es estrecho, siempre está iluminado por el amor de Dios.

Don Bosco fue canonizado en 1934 y es considerado el padre y maestro de la juventud. 



 


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