jueves, febrero 05, 2026

Meditaciones diarias: Los crucificados (Castellano y Portugués), 6 de febrero

Crucificados son aquellos que, como San Pablo, completan en sí mismos la pasión de Jesucristo, aquellos que no desean otro conocimiento que el de la cruz del Maestro, y aquellos que pueden decir, como el Apóstol: 


"Mi vida, mi destino, es Cristo."

Y se podría añadir: ¡Cristo crucificado! – Nuestro Señor quiere almas reparadoras, almas crucificadas para la salvación del mundo.

En el segundo diálogo de Santa Catalina de Siena, el Padre Eterno dijo:

Los perfectos deben convertirse en mediadores entre Mí y los hombres caídos en el abismo del pecado, porque es por la mediación de mis amigos que concederé misericordia al mundo. Podrían ser llamados otros "Jesús crucificados". Mi único Hijo vino como Mediador para sanar al hombre de su miseria y reconciliarlo conmigo, sufriendo pacientemente hasta la ignominiosa muerte de cruz. Lo mismo hacen quienes están crucificados por sus santos deseos. Se convierten en mediadores por sus humildes oraciones, exhortaciones y vidas santas, que los convierten en modelos para todos. Brillan como piedras preciosas de virtud, soportando con paciencia las faltas de su prójimo.

Gracias a Dios hay muchos "crucificados" en la Iglesia, quizás ocultos, ignorados en el silencio del claustro e incluso en el bullicio del mundo, en hospitales, en conventos. Son almas pacientes que se sacrifican por la conversión de los pecadores, almas de reparación. ¿No deberíamos desear para nosotros el honor de los "crucificados"?

Brandão, Ascânio. Breviario de la Confianza: Pensamientos para cada día del año. Imprenta “Ave- Marria”,1936

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Os crucificados

Crucificados são os que, como São Paulo, completam em si a paixão de Jesus Cristo, os que não querem outra ciência a não ser a da cruz do Mestre e os que podem dizer, como o Apóstolo:

“O meu viver, a minha vida é Cristo”

E se poderia acrescentar: Cristo crucificado! – Nosso Senhor quer almas reparadoras, almas crucificadas para a salvação do mundo.

No diálogo II de Santa Catarina de Sena, disse o Pai Eterno:

“Os perfeitos devem tornar-se mediadores entre Mim e os homens caídos no abismo do pecado, porque é pela mediação de meus amigos que eu hei de conceder misericórdia ao mundo. Podem ser chamados de outros “Jesus crucificados”. Meu filho único veio como Mediador para curar o homem da miséria e reconciliá-lo Comigo, sofrendo com paciência até a morte ignominiosa da cruz. Assim fazem os que estão crucificados pelos seus santos desejos. Tornam-se mediadores por suas humildes orações, exortações e vida santa, que os tornam modelos de todos. Brilham eles como pedras preciosas de virtude, suportando pacientemente os defeitos do próximo”

Graças a Deus há na Igreja muitos “crucificados”, talvez ocultos, ignorados no silêncio do claustro e até no bulício do mundo, nos hospitais, nos conventos. São as almas pacientes, que se sacrificam pela conversão dos pecadores, almas reparadoras. Não havemos de querer para nós a honra dos “crucificados”?


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