Motivo del culto especial que se tributa en Salta a las imágenes del señor y de la Virgen del milagro.
La tradición
documentada del Santo Cristo del obispo Victoria.

Desde el puerto del Callao, en Perú, se divisaron en julio de 1592 dos
cajones flotando sobre las aguas. Traídos a tierra, se observó en uno de ellos
la siguiente inscripción marcada a fuego: “Una Virgen del Rosario para el
convento de predicadores de la ciudad de Córdoba. En el otro había una
leyenda: “Un Cristo crucificado para la iglesia matriz de la ciudad de Salta.”
Se había dejado constancia en ambos cajones que las imágenes las remitía el
obispo del Tucumán, don Francisco de Victoria. Nunca se supo cuándo ni en qué
navío fueron embarcadas las imágenes en España, ni la época en que atravesaron
el istmo de Panamá, ni la embarcación en la que se trasladó por el Océano
Pacífico hasta las costas del Perú.
Desde un comienzo se decidió respetar la voluntad del donante, el obispo
Victoria. Y así fue como se dispuso a formar una caravana para que las
condujeran hasta la ciudad de Salta, a cuyas autoridades se anticipó la grata
nueva. Militares, civiles e indígenas, todos unidos en la misma fe,
emprendieron la marcha. El transporte común de la época era el animal mular, pero
como los cajones contenían una preciosa carga, se resolvió llevarlo sobre los
hombros de los integrantes de la caravana.
Centenares de leguas se recorrió de esta manera. Los pobladores de Salta
organizaron a su vez otra caravana y fueron al encuentro de la que conducía las
imágenes. Y en septiembre de 1592, en hombros de peruanos y altoperuanos que se
unieron en el trayecto y salteños, arribaron las dos imágenes a la ciudad de Salta.
Días más tarde, la imagen de la Virgen del Rosario fue conducida a la ciudad de
Córdoba, con lo cual se daba fiel e integral cumplimiento a la voluntad del
obispo Victoria.
La narración auténtica de los temblores que ocasionaron la ruina de la
ciudad, del Esteco* y de los portentosos milagros que con ocasión de estos
mismos terremotos tuvieron lugar en salta, en la iglesia matriz, realizados en
favor de este pueblo de Salta por las sagradas imágenes del Señor Crucificado y
la Purísima Virgen del Milagro, consta de informaciones fidedignas.**
Al cuarto día de los temblores, el 13 de septiembre de 1692, fueron los
grandes terremotos que desplomaron los edificios y templos de la ciudad del Esteco,
una de las más comerciales del Tucumán, pereciendo a las familias bajo sus
escombros y luego sumergida las ruinas por la inundación del torrentoso río de Las
Piedras, que, desbordado de su cauce, se derramó sobre la población, convirtiendo
sus ruinas en un lago que permaneció más de 8 años. Las familias que se
salvaron se dirigieron a Jujuy porque en Salta seguían los temblores. Los
salteños que imploraron desde luego el auxilio de Dios omnipotente que rige y
gobierna los elementos de la naturaleza en todas sus leyes físicas, y la
subordina su voluntad, y con el auxilio de la Purísima Virgen, no tardaron en
recibir la protección que solicitaban por medio de los asombrosos prodigios del
señor Crucificado del Milagro, cuya efigie se venerada en la iglesia matriz de Salta.
Como testimonio de gratitud por los milagros ocurridos en los terremotos de
1692, la festividad del señor y la Virgen del milagro se solemniza desde
entonces como fiestas mandadas observar anualmente juraron solemnemente
celebrarlas el Cabildo, justicia y regimiento. Gobernadores de las provincias
del Tucumán, obispo, clero secular y regular y todo el pueblo de salta. Hasta
hoy su fiesta es de las más solemnes, concurriendo sus fieles en gran número
aún de los departamentos más distantes de las provincias y de otros puntos del
país, a cumplir promesas y a rendir culto a tan portentosas imágenes y asistir
a la procesión pública, la más célebre que se coloca en la República.
Esta se fiesta se realiza cada 15 de septiembre en la ciudad de Salta con
una importante procesión que sólo fue suspendida en el año 2020.
*Talavera del Esteco: fue una importante ciudad colonial española fundada en 1566 en el sudeste de la actual provincia de Salta, Argentina, que fue trasladada y refundada en 1609 debido a sus condiciones geográficas y ataques aborígenes. La ciudad, conocida por su prosperidad económica gracias al suministro de mulas y alimentos a Potosí, fue finalmente sepultada por un terremoto en 1692. Su historia combina hechos históricos con leyendas populares que cuentan su caída debido a la avaricia de sus habitantes, similar a la narrativa bíblica de Sodoma y Gomorra
** Documentación en la Catedral de Salta
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