sábado, septiembre 13, 2025

Quinta aparición de Fátima, “Continuad rezando el rosario, para alcanzar el fin de la guerra…” 13 de septiembre de 1917

 


Día 13 de septiembre de 1917 al aproximarse la hora, fui allí con Jacinta y Francisco, entre numerosas personas que apenas nos dejaban andar. Los caminos estaban apiñados de gente. Todos nos querían ver y hablar. Allí no había respetos humanos. Numerosas personas, y hasta señoras y caballeros, consiguiendo romper por entre la multitud que alrededor nuestro se apiñaba, venían a postrarse de rodillas delante de nosotros, pidiéndonos que presentásemos a Nuestra Señora sus necesidades. Otros, no consiguiendo llegar hasta nosotros, clamaban desde lejos:

—¡Por el amor de Dios! ¡Pidan a Nuestra Señora que me cure a mi hijo inválido!

Otro: — ¡Que me cure el mío, que es ciego! Otro: — ¡El mío, que está sordo!

—¡Que me devuelva a mi marido…!  —¡A mi hijo, que está en la guerra!

—¡Que convierta a un pecador! —¡Que me dé la salud, que estoy tuberculoso! Etc.., etc…

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad. Y algunos gritaban desde lo alto de los árboles y paredes, donde se subían con el fin de vernos pasar. Diciendo a unos que sí, y dando la mano a otros para ayudarles a levantarse del polvo de la tierra, ahí íbamos andando gracias a algunos caballeros que nos iban abriendo el paso por entre la multitud.

Llegamos, por fin, a Cova de Iría, junto a la carrasca, y comenzamos a rezar el rosario, con el pueblo. Poco después, vimos el reflejo de la luz y, seguidamente, a Nuestra Señora sobre la encina.

Continuad rezando el Rosario, para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen y San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día.*

—Me han solicitado para pedirle muchas cosas, la curación de algunos enfermos, de un sordomudo.

Sí, a algunos los curaré; a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.

Y comenzando a elevarse, desapareció como de costumbre.

* Se refiere a un instrumento de penitencia que llevaban en la cintura para ofrecer su sufrimiento y obtener la conversión de los pecadores,






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