martes, septiembre 23, 2025

Batalla “de las langostas” en el día de La Virgen de la Merced, 24 de septiembre

 

En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la histórica  batalla y conmemorativo de la virgen, el General Belgrano estuvo

 orando largo rato ante el altar de la Virgen de Las Mercedes.




Manuel Belgrano se hizo cargo del Ejército del Norte tras la catastrófica derrota de Huaqui (20 de junio de 1811) llevando adelante desde ese tiempo la Segunda Expedición Auxiliadora al Alto Perú.

Los brotes revolucionarios de la primavera tucumana hacía rato que asomaban en aquel cálido septiembre de 1812, como así también (y cada vez más cerca) aparecían las tropas realistas que diariamente se hacía más fuerte en el norte argentino.

El peligro del avance español era creciente y para agregar complejidad al caso, el Primer Triunvirato desde Buenos Aires ordenó a Belgrano que retrocediera hasta Córdoba con el objetivo de reorganizar la defensa. “Imposible”, sostuvo Belgrano y no obedeciendo la orden, se detuvo en Tucumán donde la población estaba dispuesta a sumarse al ejército y acompañar heroicamente la defensa territorial.

“Son muy apuradas las circunstancias, y no hallo otro medio que exponerme a una nueva acción: los enemigos vienen siguiéndonos. El trabajo es muy grande; si me retiro y me cargan, todo se pierde, y con ella nuestro total crédito. La gente de esta jurisdicción se ha decidido a sacrificarse con nosotros. Pienso aprovecharme de su espíritu público y energía para contener al enemigo. Acaso la suerte de la guerra nos sea favorable, animados como están los soldados y deseosos de distinguirse en una nueva acción. Es de necesidad aprovechar tan nobles sentimientos, que son obra del cielo, que tal vez empieza á protegernos para humillar la soberbia con que vienen los enemigos, con la esperanza de hacer tremolar sus banderas en esa capital. Nada dejaré por hacer. Nuestra situación es terrible, y veo que la patria exige de nosotros el último sacrificio para contener los desastres que la amenazan”. Es la voz de Belgrano en “Historia de Belgrano” de Bartolomé Mitre.

La manga de langostas

La providencial aparición de una enorme bandada de langostas que se abatieron sobre los pajonales confundió a los soldados realistas y oscureció la visión, acabando por dispersar el frente español. Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que provocó la retirada de las fuerzas españoles ganándolos en confusión.

Aquella mañana del 24 de septiembre de 1812, Belgrano estuvo orando ante el altar de la Virgen. Sabido es, la profunda fe cristiana de Belgrano, e incluso la leyenda cuenta que solicitó la realización de un milagro divino pues era casi imposible vencer a las tropas españoles quienes doblaban en número de soldados y armamentos al ejército patriota.


Belgrano entrega su bastón de mando a la Virgen de la Merced, nombrándola Generala del Ejército argentino


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