El año eclesiástico empieza el primer domingo de Adviento y termina el sábado, que sigue al domingo último después de Pentecostés. Se compone de estaciones o tiempos litúrgicos llamados Ciclo Temporal o propio de tiempo. Su objeto es mostrarnos a nuestro señor en el marco tradicional de los grandes misterios de nuestra religión. Simultáneamente con este ciclo se desenvuelve otro secundario denominado Ciclo Santoral o propio de los Santos, que se compone de todas las fiestas de las almas santas que Dios asocia a Jesús en su obra de Redención.
Este círculo o ciclo está dividido en dos partes, que son el ciclo de
la Navidad y el ciclo Pascual. Y a su vez, se subdividen
a su Tiempo antes, durante y después de estas dos grandes fiestas centrales,
teniendo por finalidad preparar el alma, hacérsela celebrar solemnemente y
prolongarlas durante varias semanas.
A) Ciclo de Navidad o de la Encarnación
1° El
Tiempo de Adviento lo integran cuatro semanas que nos hacen aspirar con
los patriarcas y profetas al advenimiento del Salvador.
2° El
Tiempo de Navidad nos pone a la vista del Nacimiento del verbo
encarnado que se reproduce en nosotros y su Epifanía o manifiestaciónal mundo.
3° El
Tiempo después de Epifanía cuenta de dos a seis semanas y nos recuerda
la vida oculta de Cristo en Nazaret y nos manifiesta su Divinidad.
B) Ciclo Pascual o de la Redención (Dependiendo de la Luna Pascual, este ciclo empieza entre el 18 de enero y
el 22 de febrero)
1° Nueve
semanas preparan la gran fiesta de la Pascua, las cuales se dividen en tres tiempos.
a) El Tiempo
de la Septuagésima nos asocia por espacio de tres semanas con la vida pública de
Jesús y la Cuaresma, que le sigue, nos da toda una síntesis de la de la misma.
b) El Tiempo
de Cuaresma representa por los 40 días de penitencia, el ayuno de nuestro
Salvador en el desierto y nos hace partícipe de él.
c) El Tiempo
de la Pasión, que comprende las dos últimas semanas de Cuaresma. Nos muestra
durante 15 días los últimos dolores de Jesús y su agonía en la Cruz, a fin de
que muramos con Él a nuestros pecados.
2° El Tiempo Pascual nos hace participar de la
mayor de las fiestas: Pascua y su octava privilegiada. En ella, nuestra alma
resucita con Cristo, vive con Jesús, que instituye la iglesia y sube a los
cielos el día de la ascensión. La fiesta de Pentecostés cierra este tiempo con
la venida del Espíritu Santo a las almas.
3° El Tiempo después de Pentecostés nos va
mostrando por espacio de 23 a 28 semanas los frutos de Santidad que el Espíritu
Santo y el Santísimo Sacramento producen en la Iglesia y en sus Santos hasta el
fin del mundo, época que nos es recordada el último domingo después de
Pentecostés.
II. CICLO SANTORAL
San Pío X, en su bula Divino afflatu, nos indica la jerarquía
de la fiesta de los Santos que se intercalan en el curso del año entre los
grandes misterios del Ciclo Cristológico.
La preferencia se da desde luego a la Santísima Virgen María. Vienen
después los Santos Ángeles, luego, según el papel más o menos íntimo que
desempeñaron en el plan de la Encarnación, San Juan Bautista, precursor del
Mesías, San José, San Pedro, San Pablo y los demás apóstoles.
Las fiestas de los Santos de una Nación, de una Provincia o de una
parroquia, son también celebradas con solemnidad por lo reconocidos que debemos
estar a nuestros Santos protectores. Siguen las fiestas de la Dedicación de
la Iglesia, la de los mártires, Pontífices (Papas y Obispos),
Doctores (es decir, los Padres de la Iglesia e intérpretes más
autorizados de la palabra Divina); los confesores (que son los que por
su vida y doctrina han confesado a Dios), las vírgenes y las santas.
Sobreponiéndose el uno al otro, forman estos dos ciclos, Temporal y Santoral,
como un inmenso resplandeciente de pedrería. En el centro está la hostia o
misa, llamada de los fieles o común.


